Un análisis genético-forense ha confirmado restos encontrados el pasado verano en un panteón del cementerio Grau se corresponden con los del último alcalde republicano del municipio, Carlos Luis Barredo Fernández, fusilado por el bando sublevado en 1936.
Su enterramiento, y el de su hermano Óscar, dirigente comunista que fue emboscado y asesinado dos años después, seguían siendo un misterio, aunque se sospechaba que los restos de ambos podrían haber sido trasladados en los años 60 al panteón de la familia de forma clandestina, para evitar represalias.
La investigación, impulsada desde la asociación Asociación Memorialista de Grado Alcalde Carlos Barredo y el Ayuntamiento moscón, y dirigida por el antropólogo forense Francisco Etxebarria, llevó a descubrir en agosto del pasado año dos cráneos “con signos evidentes de muerte traumática por munición” en dicho panteón familiar.
Tras su exhumación, el estudio genético ha concluido que, efectivamente, allí se encontraban los restos de dos varones con filiación genética directa con Encarna Fernández, madre de los hermanos Barredo, también inhumada en el panteón.
Los hijos del indiano que no quisieron ser señoritos
Hijos de indianos, por sus orígenes sociales los hermanos Barredo podrían haber optado por ser unos señoritos de Grao de vida tranquila, café, copa, puro y tertulia en los cafés de la villa moscona, capital de una concejo agrícola y ganadero que en los años 30 abastecía de alimentos a la Asturias central gracias a la prosperidad de su huerta.
La posición desahogada de su familia, propietaria de un próspero comercio, permitió a Carlos cursar estudios de Derecho, y a Óscar de Medicina. Podrían haber sido pues simplemente comerciantes y profesionales de éxito. Ambos sin embargo, decidieron complicarse la vida en la contradictoria, dramática y apasionante España y Europa de los años 30.

Carlos sería desde 1928 uno de los animadores del Ateneo Popular de Grado. La asociación se convertiría entre el final de la Dictadura de Primo de Rivera y principios de los años 30 en uno de los focos de la cultura, el libre pensamiento y el republicanismo, en un concejo muy escorado a la izquierda, en el que la principal base social de los sindicatos y partidos de izquierdas era un campesinado que luchaba por dejar de pagar rentas a la burguesía rural, y convertirse por fin en propietario de las tierras que trabajaba.
Prueba de la vitalidad y el dinamismo que tenían el movimiento campesino y socialista, es que que el concejo llegara a contar en los años 30 con dos casas del pueblo, una en la villa, y otra en la localidad de Peñaflor. Esta última, propiedad del sindicato agrario, tenía 326 metros cuadrados distribuidos en dos plantas.
Óscar, el odontólogo comunista
De la vida personal del alcalde sabemos poco. Había nacido en 1890, estaba soltero, le interesaba la cultura, mantenía buenas relaciones con destacados derechistas del concejo, y su salud atravesó varias crisis durante la Segunda República. De su hermano Óscar, de profesión odontólogo, sabemos que era algo más joven, que estaba casado y tenía un hijo.
Situado más a la izquierda que su hermano, Óscar era un dirigente local del partido comunista, con cierta implantación en el concejo, e incluso un concejal en el Ayuntamiento.

El PCE era un partido muy minoritario el 14 de abril de 1931, pero había ido creciendo a lo largo de la Segunda República a partir de jóvenes trabajadores e intelectuales fascinados por el magnetismo revolucionario y antifascista la URSS. También con los desencantados por la moderación de republicanos y socialistas, que entre 1931 y 1933 habían gobernado el país con un saldo muy agridulce para los sectores que esperaban más avances de la Segunda República. Óscar ya jugaría un papel destacado en Octubre del 34 en Grau, cuando la villa quedó en manos de los revolucionarios, y volvería a estar en cabeza de los antifascistas tras el golpe de Estado de 1936.
En julio de 1936 ambos hermanos se pondrían al frente de la resistencia al golpe de Estado. El historiador Cristian Rangel destaca de Carlos su “carácter muy legalista, demócrata y pacifista”. En agosto de 1936 su intento de mediar con los militares golpistas acabaría con su captura y la de Santiago Sánchez Marinas, chófer y empleado municipal, en las inmediaciones de Luarca.
Carlos Vicente León, presidente de la Asociación Memorialista de Grado Alcalde Carlos Barredo, ha recogido el relato de Alfonso Camín sobre la ingenua misión diplomática del alcalde en el Occidente asturiano:
En julio de 1936 ambos hermanos se pondrían al frente de la resistencia al golpe de Estado
“Era un joven de noble trato, muy afable y huérfano de rencores. Se le hizo alcalde de Grado, justamente para poner bozal a las pasiones, que andaban ya sueltas. No podía ser un hombre muy intransigente en ideas políticas, puesto que mantenía una estrecha amistad con Indalecio Corujedo, rico terrateniente del término, melquiadista fogoso y ex senador del Reino. El Alcalde, que no creía tener enemigos, se enteró de que estaban luchando las tropas en Ribadeo. Llamó al único gendarme que había en Grado y con el gendarme de chófer sin otras armas ni pretensiones, tomó el camino que pudo y siguió buscando la costa. Quería saber qué pasaba y pensó en poner paz en los espíritus”
La cosa acabaría con alcalde y chófer detenidos y fusilados en las inmediaciones de Luarca.
Un concejo marcado por la represión franquista
Óscar sobreviviría algún tiempo más. Combatiente republicano, en octubre de 1937, tras la caída del frente, tendría que echarse al monte para sobrevivir. Refugiado en el molino de La Naviella, Santa María de Villandás, junto a un capitán del Ejército republicano, un chivatazo acabaría con la vida de ambos hombres. Rodeados por un grupo de falangistas y guardias civiles, los dos antifascistas tratarían de liberarse del cerco, pero en inferioridad numérica y de armamento, ambos caerían muerto bajo las balas y las granadas de sus perseguidores. Enterrados en una fosa común por los vecinos del pueblo, a principios de los sesenta, sus restos fueron recogidos y enterrados discretamente en el panteón familiar del cementerio moscón.
Los restos de Carlos Barredo, que fue nombrado hijo predilecto de Grau a título póstumo en 2023, serán dignificados con su inscripción en la tumba del panteón familiar durante el acto de homenaje de entrega a sus familiares que se realizará el 5 de agosto, coincidiendo con el aniversario de su asesinato.

Los Barredo son los dos primeros desaparecidos que han sido identificados en el concejo de Grau, y donde aún quedan pendientes de identificar los 62 restos humanos que hay en las fosas comunes de El Rellán y los nueve de los de la Garba, cuyos cuerpos fueron exhumados por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
Asimismo, en este concejo, el Instituto de Memoria Democrática del Principado de Asturias también está trabajando en exhumaciones en otras fosas comunes de las 23 existentes en un concejo donde muchos pagaron caro su compromiso político con la República y la justicia social.



























