Unidad de las derechas: deberes para las izquierdas

Queipo parece estar dispuesto a ofrecer a los foristas una salida digna, sin humillaciones ni obligar a nadie a pasar por debajo del futbolín.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Un puñado de votos faltó las pasadas elecciones para que Diego Canga se convirtiera en presidente de Asturies. Ese puñado de votos se llamó Foro Asturias. Al PP le fue mal yendo de sobrado en 2023. Canga se veía con la presidencia en la mano y lanzó a los postcasquistas una OPA hostil que fracasó. Foro logró sobrevivir gracias a su refundación liberal regionalista de última hora, y sobre todo a Xixón, donde los de Moriyón siempre han tenido una comprensión de la idiosincrasia gijonesa que históricamente le ha faltado al PP local.

La imagen de unidad escenificada este sábado por Álvaro Queipo y Adrián Pumares nos adelanta que en 2027 sí habrá acuerdo electoral y que la intención de Queipo es ofrecer unas condiciones generosas a Foro a cambio de su integración en una plataforma común. Visibilidad para Pumares, con el que el líder del PP asturiano mantiene una buena relación en el parlamento asturiano, y probablemente Carmen Moriyón repitiendo como cabeza de cartel de una hipotética unidad de las derechas gijonesas. Un acuerdo que perfectamente podría replicarse en otros concejos en los que Foro tiene presencia.

Adrián Pumares y Álvaro Queipo. Foto: Foro Asturias.

La generosidad del “hermano mayor” suele dar buenos resultados en política, y Queipo parece estar dispuesto a ofrecer a los foristas una salida digna, sin humillaciones ni obligar a nadie a pasar por debajo del futbolín. Está por ver si todo el mundo en su partido lo ve igual.

Tareas para las izquierdas

Foro puede perfumar de centrismo y regionalismo al PP, pero no lo suficiente como para ocultar que Queipo solo podrá ser presidente en 2027 si cuenta con los votos de Vox. La estrategia de la FSA, que el sábado calificaba el acuerdo PP-Foro de “UTE reaccionaria de la derecha”, irá muy posiblemente por recordar a los asturianos que tras la derecha amable de Queipo y Pumares viene la ultraderecha enfurecida de Vox, imprescindible para formar gobierno y aprobar presupuestos. Nadie se imagina una victoria a la madrileña o a la gallega del PP, sino un gobierno en minoría, permanentemente condicionado por las exigencias de la ultraderecha. Ante este escenario, Barbón puede presentarse como un adalid de la estabilidad institucional.

Ovidio Zapico, consejero de Vivienda y coordinador de IU. Foto: Kike Gallart
Covadonga Tomé. Foto: Kike Gallart

La unidad de las derechas asturianas tensiona también el espacio de las izquierdas, cuya división es a día de hoy una de las principales amenazas para que en 2027 haya suma progresista. Desde IU, Ovidio Zapico reiteraba este sábado su ofrecimiento a Covadonga Tomé para alcanzar un pacto, por ahora de legislatura. La diputada, que próximamente lanzará un partido propio, ya ha mostrado su disposición a explorar una frente común de las izquierdas asturianas de cara a 2027. ¿Con o sin los morados? No parece que Podemos esté hoy en esa clave, pero sus votos podrían ser decisivos para que las derechas gobiernen o no en el Principado.

Todavía faltan dos años de definición y redefinición de la coalición anteriormente conocida como Unidas Podemos, un espacio que en Asturies nunca llegó a cuajar, pero sí en otras comunidades donde IU y Podemos comparten grupo parlamentario o incluso responsabilidades de gobierno, como sucede en Navarra.

Oriente y Occidente le pueden costar la mayoría a la izquierda

El peculiar sistema electoral asturiano, con dos circunscripciones oriental y occidental en las que es casi imposible obtener representación a los terceros partidos, puede ponerle las cosas muy difíciles al PSOE en 2027. Con los resultados de 2023, una hipotética suma PP-Foro ganaría las elecciones en Oriente y Occidente.

A día de hoy un acuerdo táctico de toda la izquierda, al estilo del Frente Popular francés, suena a herejía, pero puede ser la única forma de sortear las dificultades de una ley electoral que pondrá las cosas difíciles a las izquierdas de no articularse como un bloque electoral. Las derechas han lanzado este sábado un mensaje claro: van en serio.

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