Un total de 10.670 personas, 199 de ellas en Asturies, han cambiado su mención de sexo en el Registro Civil en dos años, desde la aprobación de la Ley Trans en febrero de 2023 hasta el 31 de diciembre de 2024.
Son datos proporcionados por el Gobierno en una respuesta parlamentaria a Vox, que pedía conocer el número de cambios de la mención registral del sexo desde la entrada en vigor de la Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, aprobada durante el anterior Ejecutivo de PSOE y Unidas Podemos.

El principal cambio legislativo, la libre determinación del género, que una persona pueda cambiar su sexo en el Registro Civil sin testigos ni informes médicos, ha permitido una mayor normalidad en un proceso que anteriormente exigía largos plazos y lo que desde el movimiento LGTBI se denunciaba como “patologización” de las personas trans. También ha desaparecido la obligación de hormonarse o realizar cambios físicos para poder acceder al cambio en el DNI.
Cifras por comunidades
Así, en la Comunidad de Madrid se han registrado 1.931 cambios; en Catalunya, 1.887; en Andalucía, 1.582; en la Comunitat Valenciana, 869; en Galicia, 783; en el País Vasco, 554; en Región de Murcia, 535 y en Canarias, 504.
Entre 2023 y el 31 de diciembre de 2024 ha habido 422 cambios de la mención registral del sexo en Castilla y León; 343 en Castilla-La Mancha; 252 en Aragón; 227 en Extremadura; 210 en Balears; 199 en Asturies; 111 en Cantabria; 111 en Navarra; 53 en Ceuta; 27 en La Rioja y 22 en Melilla. Además, 48 personas han gestionado el cambio de la mención del sexo en los Registros de los consulados
Llar Trans: Un balance muy positivo
“Dos años después de aprobada la ley que facilita el cambio registral de nombre y sexo el balance es a nuestro modo de ver muy positivo y muy alejado de las catastróficas premoniciones que tuvimos que escuchar durante el debate de dicha ley. Hoy quien necesite hacer un cambio registral de nombre y sexo puede hacerlo sin necesidad de hormonarse obligatoriamente, sin necesidad de sufrir humillaciones ni que le cataloguen de enferma mental y sin aspavientos” explica Ángeles Fal, portavoz de la asociación de familias, Llar Trans.

Sobre el número de cambios Fal señala que “cabía esperar que los primeros años se observase un pico de cambios registrales ya que muchas personas trans estaban esperando este cambio legislativo para hacerlo desde hace mucho tiempo, sin necesidad de verse en la necesidad de ser cuestionados ni evaluados como hombres o mujeres, mediante métodos bastante criticables que nada tenían que ver con la asistencia psicológica”.
“La conclusión es normalidad, cotidianeidad y tranquilidad” destaca la portavoz de las familias, que subraya que dos años después de su aprobación, el balance de la Ley Trans es muy positivo y muy alejado de “las catastróficas premoniciones que tuvimos que escuchar durante el debate legislativo”.
Desde Llar Trans confían ahora en que esta normalidad se traslade a la Ley LGTBI autonómica, todavía pendiente de aprobación.



























