Sara Fernández (Oviedo/Uviéu, 1987) es la fundadora de la cooperativa A Teyavana, un centro de día dedicado a la reinserción de personas con problemas graves de salud mental. Licenciada en trabajo social por la Universidad de Oviedo/Uviéu, en la actualidad preside además el Colegio Oficial de Trabajo Social, una profesión que tiene todos los 18 de marzo su día internacional, y que reivindica menos burocracia y más medios para no perder el foco de las personas.
Probablemente mucha gente no sepa qué es un trabajador o trabajadora social, o tenga una idea muy vaga de lo que es. ¿En qué consiste esta profesión?
El trabajo social es una profesión basada en la práctica y una disciplina académica. Nuestra profesión tiene como objetivo promover cambios sociales que favorezcan la cohesión social y el fortalecimiento de las comunidades. Para ello desarrollamos actuaciones que involucran a las personas y a las estructuras sociales para hacer frente a los problemas y desafíos de la vida y conseguir el bienestar social. Las funciones del trabajo social pasan por la prevención de situaciones de desigualdad, la intervención directa con personas y grupos en situación o riesgo de vulnerabilidad desde diferentes ámbitos, el acompañamiento en procesos de inserción social y laboral, el diseño y puesta en marcha de proyectos sociales, la gestión de ayudas y recursos, la participación en el diseño de políticas sociales, la movilización de las comunidades para la reivindicación de los derechos sociales…
¿Está muy burocratizado el trabajo social?
Lamentablemente si, lo está. La carga burocrática de las profesionales del Trabajo Social ha ido en aumento en las últimas décadas, esto es una reivindicación principal de nuestro Colegio, necesitamos disminuir esta carga para poder desarrollar nuestra profesión con la calidad que requiere. Es fundamental que recuperemos la esencia de nuestra profesión, que pasa por el contacto directo con las personas y grupos, para poder llevar a cabo intervenciones con el tiempo y espacio suficientes que aseguren el derecho de la ciudadanía a una atención social de calidad.
Insisten mucho en el concepto de acompañamiento: ¿En qué consiste?
Las trabajadoras sociales desarrollamos una profesión que se basa en las relaciones humanas; conocemos las historias de las personas y las comunidades de primera mano, por eso somos una profesión que acompaña. En esa interacción directa con las personas generamos vínculos y acompañamos a las personas y grupos en la toma de decisiones y en la gestión de sus vidas para conseguir el bienestar social.

¿Hay mucha asistencia sanitaria que debería derivarse al trabajo social?
Lo que sabemos es que en muchas ocasiones los procesos de enfermedad están asociados a otras problemáticas de índole social y que desde nuestra profesión deberíamos poder desarrollar mecanismos de prevención que eviten que estos problemas acaben derivando en problemas de salud. Por otra parte, las desigualdades sociales hacen que las personas y grupos con menos recursos tengan una mayor probabilidad de sufrir determinadas patologías. Por eso defendemos que la salud debe atenderse de forma holística, conectando todos los factores que pueden ponerla en riesgo.
La mayoría de personas con derecho al ingreso mínimo vital o las ayudas a la pobreza energética no las reciben. ¿Cómo se puede lograr mejorar esto?
Volvemos a la carga burocrática. Todos estos procesos están cargados de trámites que alargan la espera de los perceptores. Es necesario que se fortalezcan los sistemas de protección de la ciudadanía y eso pasa por dotarlos de más recursos humanos. Por otra parte, desde el Colegio venimos reivindicando la necesidad de que se desarrollen protocolos de coordinación entre los diferentes sistemas, que eviten los colapsos que acaban afectando directamente a las personas más vulnerables.
¿Qué funciones deberían cumplir las administraciones y cuáles el tercer sector en el trabajo social?
La administración pública debe dotarse de medios que aseguren la protección de los derechos de las personas y los grupos. En un modelo ideal lo público debería llegar a cubrir todas las necesidades sociales de las personas y el tercer sector ser un elemento complementario que mejora y ofrece nuevas ideas. La realidad es que, desde el tercer sector, sobre todo en determinados ámbitos, se está asumiendo la cobertura de esos derechos por la falta de recursos que encontramos en el sistema de protección público.
¿Cuáles son las principales reivindicaciones del Colegio en estos momentos?
Nos encontramos en un momento social complejo y esto está poniendo sobre la mesa grandes problemáticas sociales, como es la escasez de vivienda y en especial la vivienda pública, las listas de espera del sistema de dependencia, la escasez de profesionales del trabajo social en salud; servicios sociales; justicia; sistema de vivienda…Nuestras reivindicaciones siempre serán aquellas que promuevan la mejor asistencia social y que vayan en pro de asegurar el respeto y cumplimiento de los derechos fundamentales de las personas y de la sociedad.



























