¿Quién está detrás de la mina de Salave?

Una empresa puede multiplicar su valor en bolsa simplemente por la expectativa de acceder a los recursos de Tapia.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

El proyecto aurífero de Salave está promovido por la empresa Exploraciones Mineras del Cantábrico S.L (EMC), con sede en España, pero propiedad al 100 % de Black Dragon Gold Corp., una compañía con una estructura internacional compleja. Aunque a menudo se presenta como canadiense, la historia es más enrevesada: fue fundada en 2007 como Astur Gold Corp. con sede en Canadá, rebautizada en 2016 como Black Dragon Gold Corp. y trasladada al Reino Unido. En la actualidad, cotiza en la Bolsa de Valores de Australia (ASX), bajo el código BDG.AX.

A pesar de esa dispersión geográfica por tres continentes, Salave es prácticamente su único proyecto operativo, aunque según algunas fuentes cuenta con algún proyecto más en Australia. Este tipo de estructura es habitual entre las llamadas junior miners, empresas especializadas en exploración que se organizan entre distintas jurisdicciones para aprovechar ventajas fiscales, bursátiles o estratégicas. El caso de Black Dragon sigue esa lógica: opera en España, cotiza en Australia, una de las bolsas más activas en financiación minera, pero tiene su matriz legal y operativa en Reino Unido, sin olvidar sus conexiones en Canadá.

Un mercado global que impulsa expectativas

El renovado interés por la mina coincide con una etapa de fuerte revalorización del oro en los mercados internacionales, impulsada por la inflación, los conflictos geopolíticos y la búsqueda de activos refugio. En los últimos cinco años, el sector minero aurífero ha crecido un +88,9 % y en el último año ha subido un +57,9 %, según datos de mercado recogidos por Yahoo Finance.

J. Domínguez (EMC); María Calvo (FADE) y G. Chiappini (Black Dragon)

Este contexto alcista refuerza el atractivo de proyectos como Salave, que habían quedado congelados durante años, pero que ahora resurge impulsado por el nuevo escenario económico.

La subida de Black Dragon: expectativas frente a realidad

En línea con esta tendencia, Black Dragon Gold ha experimentado una fuerte revalorización bursátil en los últimos meses. Según datos de Yahoo Finance consultados el 24 de marzo de 2025, sus acciones han pasado de 0,0120 dólares australianos a 0,0640 AUD (unos 0,039 euros) en solo doce meses, lo que representa una subida del +236,8 %.

Este crecimiento se ha producido a pesar de que la empresa registró unas pérdidas operativas de 2,45 millones de euros en 2024, lo que indica que su revalorización no se basa en beneficios actuales, sino en expectativas de futuro. En los mercados financieros, este tipo de comportamiento es habitual en empresas con un activo pendiente de aprobación. En este caso, los inversores están apostando claramente a que Salave saldrá adelante y que la declaración como proyecto estratégico por parte del Gobierno asturiano desbloqueará su explotación.

Así, una empresa con pocos ingresos y con sede a miles de kilómetros del concejo asturiano puede multiplicar su valor en bolsa simplemente por la expectativa de acceder a los recursos de Tapia de Casariego. Una dinámica especulativa que añade otra capa de preocupación a un proyecto que, como están denunciando vecinos, ecologistas y expertos, genera impactos duraderos en el territorio a cambio de beneficios que pueden desaparecer tan rápido como llegaron.

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