“Bildu en un proyecto de izquierda estatal es tan probable como que Mbappé juegue en el Athletic”

Oskar Matute, portavoz de EH Bildu en el Congreso de los Diputados, participa este lunes en un acto en Xixón con Ada Colau y Covadonga Tomé.

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David Artime
David Artime
Periodista y escritor. En 2009, ganó el premio de narrativa en lengua asturiana de la editorial Trabe con la novela "La Bufanda", en la que aborda el mundo de los ultras de fútbol.

Allá por los años 90, cuando los milenials empezaban a politizarse y no ocultaban su simpatía por el movimiento político de la izquierda abertzale, todavía resonaban con fuerza los viejos sermones paternalistas del rojerío más ortodoxo, que recordaban que ser nacionalista y progresista no era coherente, y que los batasunos eran todos carlistas y curas, adoradores racistas de Sabino Arana que defendían el RH negativo y se creían superiores. Tres décadas después la mayoría de aquellos sermoneadores han acabado como Ramón Tamames (votando al PP y a Vox), y los independentistas vascos son un apoyo fundamental del Gobierno progresista estatal, además de una referencia y un ejemplo para la inmensa mayoría de personas de izquierdas y antifascistas de España.

Uno de esos herederos es Oskar Matute, brillante portavoz de Euskal Herria Bildu en el Congreso de los Diputados. A Matute le pasa lo mismo que a Gabriel Rufián. Que cae muy bien entre los votantes de izquierdas españoles. E igual que Gabriel Rufián, descarta que su formación vaya a integrarse nunca en un proyecto unitario de ámbito estatal. Sobre esto, sobre Pedro Sánchez, sobre la independencia, sobre el PNV y sobre otros temas ha hablado con NORTES, antes de su intervención, este lunes, en una mesa redonda sobre el problema de la vivienda, a las 19.00 horas en el Muséu del Ferrocarril (Xixón), en la que comparte cartel con Ada Colau, ex alcaldesa de Barcelona, y Covadonga Tomé, diputada autonómica y cabeza visible de la plataforma Somos Asturies.

EH Bildu apuesta, como otras formaciones de izquierdas, por regular el mercado de la vivienda, por ejemplo manteniendo el carácter público de las viviendas de protección o limitando precios de alquiler y venta. ¿En Euskadi estáis aplicando estas medidas donde gobernáis?

Hemos iniciado este movimiento en zonas donde gobernamos, solicitando la declaración de zonas tensionadas. En Donosti y Bilbo, por ejemplo, donde no gobernamos, los gobiernos del PNV han terminado haciéndolo también. No les ha quedad otra, porque algunos partidos (en referencia a PNV y PSOE) que no quieren regular, porque colisiona con intereses privados, han entendido que el municipio de al lado, con gobierno de Bildu, está haciendo cosas por la gente que tiene problemas con la vivienda.

Oskar Matute. Foto: Congreso de los Diputados.

Además, se pueden hacer otras cosas. Por ejemplo, hemos ido más alla del recargo del IBI, para viviendas vacías sin uso. Nosotros pedimos un canon especial de diez euros por metro cuadrado, que cada año vaya incrementándose un diez por ciento, para empujar al propietario a que, o bien ceda la vivienda al sistema de alquiler del Gobierno vasco, o para que la saque en el mercado libre.

¿Cómo veis la gestión del Gobierno de España en este tema? ¿Creéis que hay un interés en arreglar este problema?

Están haciendo cosas porque la realidad les está empujando. Vemos que tienen dificultades para planteamientos más osados, que molestan a grandes constructoras y fondos de inversión, pero la realidad ha empujado al Partido Socialista a hacer cosas que no quería hacer, como la limitación de precios o declaración de zonas tensionadas, aunque siguen pendientes otras, como la regulación de viviendas turísticas. Tienen muchas presiones que les hacen ir muy lento, pero es que se hacen encuestas que determinan que el primer problema para la ciudadanía es el de la vivienda.

Un gobierno inestable y precario

¿Qué opina Bildu de la labor del Gobierno de España en general?

Podría hacer más de lo que hace, pero se sustenta sobre una mayoría que no es homogénea. No tienen tiene una hoja de ruta compartida en muchos temas. Su inestabilidad, su precariedad y sus dificultades son evidentes. Y en la vivienda se ve. Las fuerzas que apoyamos la investidura, y nosotros no tenemos ninguna pretensión de estar en el Gobierno de España, somos fuerzas de naturalezas muy diferentes diferentes. Por ejemplo, nosotros o ERC somos progresistas y el PNV y Junts tienen un cariz muy conservador.

Al respecto del PNV, se trata de un partido que fuera de Euskadi tiene muy buena fama entre la gente de izquierdas, por considerarla una derecha más amable que la de PP o Vox. ¿Esto lo percibís así desde la izquierda abertzale?

Depende de con quién te compares. Es verdad que es la única derecha que se alineó con el frente republicando en la Guerra Civil, y eso le da un marchamo democrático, pero sus políticas económicas y su modelo de sociedad es de derechas. Cuando me plantean esto, de que si el PNV es de derechas pero majo, siempre digo que yo antes también caía en el error de pensar que Gallardón que era majete, y cuando fue ministro ya vimos lo que hizo. Ese supuesto carácter demócrata cristiano no tiene tanto que ver con una definición ideológica, como con una sociedad vasca de izquierda que le empuja a tomar decisiones.

“El PNV parece majo, igual que lo parecía Gallardón”

¿Y qué opinas de Pedro Sánchez? ¿Tampoco es un tío políticamente “majete”?

Hombre, si lo veo concursando en El Conquistador (programa reality de pruebas físicas de la ETB muy conocido en Euskal Herria), apostaría por él, porque es capaz de superar obstáculos imposibles… pero está haciendo políticas de izquierdas porque le está empujando la gente, y porque la ultraderecha y la derecha extrema no le han dejado más alternativa, adoptando actitudes radicales y negando la legitimidad del gobierno actual.

¿Crees que si el PP actual tuviese otro perfil, el PSOE y Pedro Sánchez se entregarían otra vez al antiguo bipartidismo?

Es muy probable que llegue una nueva dinámica de encuentros y entendimiento entre ellos, aunque no sea exactamente como la que hubo durante el régimen del 78 porque la sociedad ha cambiado. Pero hay que tener en cuenta que son los dos partidos que vertebraron y endulzaron la llamada transición.

¿El apoyo a la investidura de Sánchez no os pasará factura?

Hemos ido al Congreso con un discurso que mucha gente pensaba que era un harakiri. Dejamos claro que ni por acción ni por omisión vamos a permitir que gobiernen Vox y PP, unos partidos que quieren recentralizar e ilegalizar a la izquierda abertzale. Son una amenaza para nuestra pueblo. Sabemos que aquel al que hemos apoyado no es el novio perfecto, pero si enfrente tenemos una amenaza, tenemos claro lo que hay que hacer. No vamos a quedarnos con los brazos cruzados. Eso lo dijimos y la gente lo entendió y nos fue premiando. La gente espera que le digas las cosas claras y no que vayas de brillante estratega.

“Sánchez no es el novio perfecto, pero ni por acción ni por omisión permitiremos un gobierno PP-vox”

¿Vuestra actitud colaboradora con el Gobierno de España, frente a la histórica confrontación de Herri Batasuna con el Estado, no os genera ningún debate interno?

No hay debate interno. Yo soy una de las seis personas que firmó el acta fundacional de EH Bildu en 2011, cuando ya llevábamos un proceso de reflexión de un año y medio. Veníamos desarrollando todo un proyecto de reconocimiento mutuo de diferentes expresiones de la izquierda vasca. En ese momento decidimos que la izquierda abertzale superase la ensoñación del “cuanto peor mejor”, y que la izquierda independentista vasca tenía que ser capaz de articular un proyecto de país que diese respuesta a los problemas de la sociedad y fuese una herramienta útil para sus ciudadanos. Fue lo que algunos llamaron el giro del transatlántico. Nos situamos delante de ETA y les dijimos que tenían que dejar la violencia, y había que avanzar creyendo en el potencial de izquierdas de este país para satisfacer a amplias mayoría. Bildu ya nace por tanto con esa apuesta estratégica y eso no nos genera cuestiones internas. Puede haber gente que entienda que hay que ser más beligerente, sí, pero yo no entiendo el “cuanto peor mejor” en términos políticos.

Los presos y la “agenda oculta”

ETA ha dejado las armas, pero el conflicto no está cerrado, en primer lugar porque sigue habiendo casi 200 presos. ¿Tenéis una agenda oculta para ir consiguiendo beneficios a costa de apoyar al Gobierno?

No hay ninguna agenda oculta porque lo dijimos claramente. Nosotros apoyábamos al Gobierno a cambio de logros en tres puntos diferentes: avanzar el reconocimiento nacional de nuestro país, conseguir conquistas para la clase trabajadora y hacer todo lo posible para continuar en el camino de la reconciliación, y esto último incluía acabar con medidas de excepcionalidad, como la dispersión. El Gobierno sabe qué pintamos en Madrid y cuál es nuestra hoja de ruta. Se van consiguiendo cosas. Es cierto que no podemos cambiarlo todo de la noche a la mañana porque a la gente le han inoculado que el palo siempre es mejor que la zanahoria. Pero nosotros ya dijimos que nos daba igual, porque íbamos a hacer una apuesta unilateral con un nuevo proyecto político. La sociedad vasca lo ha premiado y cada vez es más entendido en el Estado Español.

Mientras que en el resto de España se observa una derechización general, parece que Euskal Herria se mantiene a salvo de esta tendencia. Sois hoy en día el territorio más de izquierdas del Estado. ¿A qué se debe?

Venimos de una realidad y de unos tiempos de luchas y movilizaciones que han sido como han sido. Tenemos un ser político que no puedes apagar y desenchufar. El movimiento obrero ha tenido mucha fuerza, y frente al sindicalismo mayoritario español, que nunca quiso dar el salto de la confrontación, Euskal Herria es el territorio con mayor conflictividad laboral. Somos una sociedad muy viva y despierta, muy digna. Tenemos un músculo de movilización que llevamos entrenado durante mucho tiempo.

“Los sindicatos mayoritarios españoles no quieren la confrontación mientras nosotros lideramos la conflictividad laboral”

Tú procedes de Izquierda Unida y Alternatiba, pero en la construcción de esa realidad de lucha y movilización quien ha tenido más protagonismo ha sido la antigua izquierda abertzale, en todas sus vertientes: Herri Batasuna, Gestoras, LAB, Jarrai, los gaztetxes…

La línea de disonancia con el tejido popular en el Estado Español nace en los años 77 y 78, cuando hay fuerzas políticas que no comulgan con el espíritu de El abrazo (en referencia al cuadro del pintor Juan Genovés, representativo de la transición), y que consideran que lo que se va a crear no es aquello por lo que se luchó. En Euskal Herria dijimos no a la OTAN, hicimos muchas más huelgas generales que en el resto de España, hemos sabido articular movimientos en defensa de los trabajadores, del euskera, del colectivo LGTBI, y en ese engranaje han tenido mucha importancia todas esas organizaciones y muchas otras.

Hoy en día la izquierda abertzale cae muy bien entre la gente de izquierdas del resto de España. Si tú y Rufián lideráis una candidatura estatal quizás igualéis los mejores resultados de Podemos.

Eso tan improbable como que Mbappé juegue en el Athletic. Lo siento por quien confíe su última esperanza en esa posibilidad, porque no se dará. No vamos a participar en un proyecto de integración de izquierdas de ámbito estatal. Sí es cierto que percibimos una calidez, una simpatías que antes no se daban, y eso se debe a que antes la voz de la izquierda abertzale llegaba a Madrid codificada, y ahora la de EH Bildu no se codifica. Hay nuevos medios que hacen llegar nuestra voz sin que nadie la codifique ni la interprete. Nuestra relación con la izquierda española es buena, y a ello ayuda que nosotros somos bastante claros. Podemos colaborar en diferentes ámbitos, pero nuestro país es una nación y tiene que ser reconocida. No renunciamos a una transformación social, y eso nos une mucho a ellos (Podemos y Sumar), pero tampoco renunciamos al reconocimiento de nuestro país como nación, y eso ya no nos une tanto.

¿Qué os queda por hacer para llegar al Gobierno en Euskadi?

Seguir sumando apoyos. En las encuestas hay un dato más relevante que la simpatía que levantas, que es el del rechazo que provocas. Nosotros provocábamos un rechazo evidente, y nuestro camino pasa por reducir el nivel de rechazo. La gente ve que colaboramos en las fiestas de los pueblos, que vamos al colegio público, y que nuestro único objetivo es mejorar la vida de la gente. Hemos rebajado el nivel de rechazo, y eso hará que una parte de la sociedad se mueva.

Aun aumentando vuestras expectativas electorales, no parece que el Gobierno español vaya a permitir nunca que Euskal Herria se independice, incluso habiendo una mayoría social favorable. Ahí tenemos el ejemplo de Cataluña.

Todos tenemos que aprender de experiencias interesantes. Yo quiero poner ven valor el Procés, porque puso en jaque al Estado Español como nunca antes nadie lo había puesto, con el Rey pidiendo a las empresas que abandonasen Cataluña y a otros Estados que no reconocieran a este país. Nosotros tenemos nuestra propia realidad que es diferente y habrá que buscar maneras de hacerlo. Le estamos diciendo al Gobierno que estamos dispuestos a trabajar desde la colaboración y desde el diálogo.

De todas formas, el Gobierno no parece que vaya a aceptar nunca la independencia de Euskal Herria.

También dijo que jamás gobernaría con Podemos, y al final no les quedó más remedio. Igual nosotros también tenemos esta misma posibilidad, cuando ellos hagan su balance de sumas y saldos, y vean que les compense porque de lo contrario no gobernarán ellos, sino Vox y PP.

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