El apagón, las fotovoltaicas y el libre mercado

¿Qué relación hay entre el sistema de facturación, de subastas, y el corte nacional del suministro?

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Antonio Díaz González
Antonio Díaz González
Forma parte del movimiento ciudadano "Imagina un Bulevar" y de la red Oviedo Sostenible.

Desde mediados de marzo se están registrando precios mínimos de la electricidad en el mercado español, es decir, los que informa el Operador del Mercado Ibérico de Electricidad, OMIE, por sus siglas. Nunca habíamos visto la electricidad tan barata, pero ¿Cómo es esto posible?

La gráfica anterior muestra los precios de la energía en las distintas horas del día del apagón, donde llama la atención el bajo precio en las horas centrales del día.

La siguiente cuestión a plantearse es la duración de esta situación: ¿es esto cuestión de un día o dos? Porque podría entenderse que se produjeran estos valores de forma anecdótica. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: estos precios se mantienen de forma sostenida desde mediados del mes de marzo, lo que nos dice que, cuando se produjo el apagón, llevábamos más de mes y medio con retribución nula en las horas centrales del día. Tiempo de primavera, luz solar en sus máximos anuales. Bien podría ser un periodo con precios de la electricidad bajos, pero… ¿Tan bajos como para ser negativos? ¿Pagan las fotovoltaicas para poder producir?

La gráfica anterior muestra estos mismos precios nulos para el viernes anterior al apagón, y los datos de precios por tramos horarios están disponibles en la web https://www.omie.es/es/market-results/ , donde se pueden ver los datos de la subasta del último día disponible, y también los de los días anteriores, sin más que seleccionar la fecha correspondiente. Cualquiera puede acceder a estos datos y comprobar lo que aquí se afirma y ver que desde mediados de Marzo tenemos datos similares a estos.

Una vez vistos estos precios, es necesario destacar que el precio de retribución nulo se da en las horas del mediodía, pero no así en las primeras horas del día o en las últimas de la tarde. Y la pregunta que se estará haciendo el lector es sencilla: ¿quién está dispuesto a vender su producto a precio cero? ¿quién está regalando su producción?

Evidentemente, en las horas centrales del día es cuando las fotovoltaicas tienen su máximo de producción, destacando los periodos de máxima luz solar, esto es, primavera y verano. En otras palabras, ahora, en estos precisos días. Así que cabe preguntarse: ¿quién se beneficia si la retribución es nula durante las horas de máxima radiación solar?

La gráfica anterior muestra el resultado de la subasta del día del apagón para las diferentes tecnologías, también disponible en la misma web. Es necesario señalar que estos datos son los correspondientes a la subasta, no a las aportaciones reales, muy afectadas por el corte de suministro, como se puede entender fácilmente.

Esta situación comenzó a mediados de Marzo, y se viene manteniendo hasta hoy. Incluso después del apagón, seguimos con la misma tónica. Y es obligado hacerse la pregunta: ¿tiene esto alguna relación con el apagón? No tenemos la respuesta, y mucho dudo que la vayamos a tener. Ni el gobierno español ni la Comisión Europea prevén tener una explicación antes de seis meses, lo que no deja de sorprender: la electricidad se transmite a la velocidad de la luz pero, cuando falta, el apagón afecta también a la velocidad de la información. No repetiremos la broma que relaciona la falta de luz con la falta de claridad, con la poca luz que el sector eléctrico está ofreciendo al asunto. Y no la repetimos porque maldita la gracia que hace, después de las enormes molestias causadas, ingentes pérdidas económicas, y más de una desgracia personal. Hablando de pérdidas económicas, habrá que ver si alguien se hace cargo de la cuenta, pero conociendo el país en el que vivimos no cabe más que el escepticismo. Bien haría el gobierno en establecer una línea de trabajo para este cometido, estableciendo mecanismos ágiles que permitan unas reclamaciones rápidas y efectivas, al tiempo que se esfuerza en el análisis de las causas del apagón.

El sector eléctrico, el mismo que recibió ayudas millonarias para la transición al libre mercado, lleva mirando de reojo a las renovables desde que el gobierno de Zapatero decidió darles apoyo con otras ayudas, también millonarias, que permitieron un desarrollo acelerado de las plantas fotovoltaicas y eólicas. La guerra desatada puede pasar desapercibida para el público, pero las grandes eléctricas habían invertido mucho dinero en plantas de generación de ciclo combinado, alimentadas con gas natural, cuando se encontraron con la crisis económica de 2008, que produjo una enorme caída del consumo que las llevó a un funcionamiento muy inferior al necesario para recuperar las inversiones realizadas. Y en eso llegaron las ayudas a las fotovoltaicas, que trajeron un nuevo productor a un mercado ya saturado. El resultado era previsible, la guerra por el mercado, y de estas luchas los perjudicados somos, como siempre, los usuarios.

Y ahora nos encontramos con el apagón. ¿Qué relación hay entre el sistema de facturación, de subastas, y el corte nacional del suministro? No parece que haya ninguna, y no vamos a introducir aquí sospechas sobre un funcionamiento irregular del libre mercado, ni de la operativa de las empresas eléctricas. Pero sí que hubo una novedad esta primavera: la lluvia.

La primavera más lluviosa de los últimos años

En los últimos meses llovió muy por encima de lo habitual, con lo que los embalses se llenaron. Toda esa agua suponía un peligro, porque si volvía a llover se producirían nuevas inundaciones, y después de lo que ocurrió en Valencia, esto no se podía permitir. Así que las eléctricas, dueñas y señoras de los embalses, deciden desembalsar y, por supuesto, generar kilowatios, que, ya que tenemos energía embalsada, no es cuestión de perderla, o regalarla.

Pero hay que pensar que la generación de energía está sometida a un mercado, el Mercado Ibérico de Electricidad, en el que hay unas reglas pautadas. Un generador, sea el que sea, debe ofrecer la energía por tramos horarios en una subasta que se resuelve, como se dice, al “mejor postor”.

Embalse de Riusecu. Foto: Wilkipedia

Las instalaciones fotovoltaicas, que tanto se han desarrollado en los últimos años, y que nos han proporcionado un máximo de energía renovable en el Mercado Ibérico, sólo pueden generar energía en las horas de sol, evidentemente. Así que la estrategia parece obvia: ofertar precios bajos en estas horas, que son también las de mayor consumo, y mantener los precios el resto del día. Basta ver las gráficas de los precios horarios mostradas para ver que son los precios en las horas centrales del día los que caen. Y con ello, los ingresos de las plantas fotovoltaicas. Sin embargo, los precios en las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde se mantienen en valores aceptables.

¿Quién hace caer estos precios? El libre mercado, ése gran regulador que lo hace todo bien. Que a nadie se le ocurra pensar que ha habido una mano negra, o una intencionalidad de los operadores del mercado. Pero es necesario observar, en las mismas gráficas, que los consumos se mantienen elevados. Precios bajos, con alta demanda. Una ley del mercado dice que si hay demanda el precio sube. Pero aquí, ocurre justo lo contrario. Conviene añadir que los propietarios de las principales centrales hidráulicas no son otros que las grandes empresas eléctricas tradicionales.

Buscando al culpable del apagón

Una vez que sufrimos el apagón, comenzó un debate en el que, uno de los argumentos más utilizados está siendo la inestabilidad de la generación renovable. Pero no se explica en qué consiste esta inestabilidad. Las fotovoltaicas estaban funcionando a pleno rendimiento, y es importante decir que estas instalaciones tienen algunas ventajas. Su alta dispersión permite que, en caso de que alguna de ellas sufra una avería, la cantidad de energía que aporta es pequeña, comparada con las tecnologías tradicionales, así que no produce ninguna inestabilidad en el sistema. Tendría que darse un fallo simultáneo en muchas de ellas para que el sistema se viera afectado, pero eso nadie nos dice que haya ocurrido. No entró una borrasca repentina que tapara el cielo, y tampoco se apagó el Sol.

Otra ventaja de su dispersión, con plantas distribuidas por todo el territorio, consiste en que, si una instalación tiene una avería, bien propia, o bien en la red que lleva su energía a la red general, no afecta al sistema. Tampoco tienen inercia, como sí ocurre con las plantas tradicionales, por lo que pueden entrar y salir del sistema de forma inmediata, ya que la generación se produce a través de los inversores electrónicos, que regulan la cantidad de energía y la frecuencia y fase de entrega, algo bastante más complejo en las generadoras tradicionales.

Paneles solares FOTO: David Aguilar Sánchez

Otra explicación que habla de la inestabilidad de las fotovoltaicas cita la escasa dimensión de la red que inyecta su energía a la red general, pero esto tampoco se sostiene: no es posible que la misma red esté funcionando correctamente hasta las doce y media, con el sol cerca de su máxima altitud, se desestabilice unos minutos después. La radiación solar a las doce y media apenas es un 8% menor que la de las dos de la tarde, y el día anterior, y los anteriores, había soportado la radiación máxima de las dos de la tarde sin ningún desmayo. Así que no, no está ahí la explicación.

Y a raíz del apagón, vuelve el debate sobre renovables y nucleares. El sector tradicional, sobredimensionado en su momento, no tuvo interés en participar en el desarrollo de las renovables, que se le incrustaron en su cuenta de resultados como un furúnculo en las posaderas, así que no van a perder la oportunidad de atacarlas. Pero vista la facturación que están acumulando esta primavera, con precios nulos, incluso negativos en las horas en las que entran en producción, no sería extraño que ellas mismas decidieran salirse del mercado. El problema es que no tienen a dónde irse, y si no facturan en las horas centrales del día, no tienen otras en las que facturar.

Dicho ya que no se iba a ofrecer una explicación al apagón, queda otra información útil que es necesario compartir. Siempre que se habla de renovables, y de su generación dependiente de la meteorología, se nos dice que la energía eléctrica no se puede almacenar, y como tantas otras afirmaciones en este campo, tiene poco de verdad. Tenemos bastantes sistemas de embalses dobles con circuitos reversibles, capaces de bombear agua en las horas de precios baratos, y generar electricidad con los precios caros. Y hay proyectos de creación de nuevos embalses de este tipo, algunos de ellos proyectan incorporar también baterías.

Con todo lo anterior, que no pretende explicar el apagón, queda claro que el problema de las fotovoltaicas, que no consiguen ingresos desde mediados de marzo, sólo tiene que ver con el sistema de subastas, y no hay ningún intervencionismo ni manipulación de los precios. Así que saquen sus propias conclusiones y ya conocen la frase: es el mercado, amigo.

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