¿Debe dimitir Sánchez? Cada uno que contesta a esta pregunta, es decir, todo dios, lo hace explicando lo que es la democracia. Lo que tiene que hacer Sánchez es lo que exige la democracia. Y cada uno nos recuerda lo que es la democracia. Mal asunto cuando se argumenta con principios. Los principios son convicciones firmes pero muy genéricas, la gente que justifica su conducta con principios es una plasta. Mal asunto es que Sánchez deba continuar o no según los principios de la democracia. Lo malo de este momento es que el recurso a los plúmbeos principios no es cosa de plastas ni cargantes. Es que están siendo embestidos esos principios básicos cuya condensación solemos llamar democracia.
Están siendo embestidos en lo local y en lo general, contra Sánchez en lo local y contra la democracia en lo general. Sería correcta la dimisión de Sánchez por una corrupción sistémica que le llega, como una marea negra, cerca de los pies. La corrupción siempre es un buen argumento para dimitir. La historia es maestra de la vida, decía Cicerón, así que ahora todo el mundo busca en el pasado los casos que iluminan por qué Sánchez debe dimitir. Javier Cercas se extiende en el recuerdo de Costa, de nuestro país vecino. La historia es maestra de la vida, pero igual de cierta es la afirmación de Benedetto Croce de que toda historia es contemporánea. Siempre se mira la historia desde los intereses del presente. Es un baúl enorme, lleno de cachivaches, y cualquiera puede buscar en él lo que necesite. Todo el mundo encuentra en el baúl el suceso que justifica sus pretensiones como una lección de la historia. Y cuando irrumpe la historia en la vida pública lo hace según las normas de la vida pública. Pensamos con lo que tenemos en la cabeza, no con lo que tenemos en la memoria. En la memoria tenemos océanos de datos, pero solo pensamos con la pequeña ventana de datos que tengamos activa en un momento dado. Por eso la política es, como dice Enric Juliana, un arte de técnicos de iluminación. La confianza en que no pensemos con las cosas no iluminadas es tal, que hasta Felipe González se atreve a atacar por la corrupción, y no digamos la plana mayor del PP, la banda de Madrid y Mazón.
Por hipócrita que sea, el argumento de la corrupción es un argumento democrático para pedir la dimisión de Sánchez. De hecho es la primera razón aceptable que oigo para tal propósito. La dimisión y arrumbamiento de Sánchez viene trabajándose desde el principio, con un rosario de argumentos y mañas tóxicas para la democracia. Se dijo que era un presidente ilegítimo, cuando tuvo el apoyo parlamentario que exige la Constitución. Se dijo que se hizo cómplice de partidos que quieren acabar con España, cuando la tensión territorial, que ni es de ahora ni está de paso, está mucho más calmada y la batalla que sí libra la oposición a brazo partido es la de acabar con la Seguridad Social y hasta llegan a gritar que la atención sanitaria gratuita es un atraco. Se dijo la chorrada de que la amnistía era el final del estado de derecho, cuando es un avatar perfectamente encajado en los usos democráticos, que no sorprende en Europa, como sí sorprendieron autos de jueces patrióticos tan inflamados que no entregan a Puigdemont, porque Europa no reconoce los delitos por los que es reclamado. Se dijo que apoya al terrorismo por pactar con Bildu, cuando nada violento está creciendo en el entorno de Bildu y sí en el entorno de la ultraderecha. Bildu se aleja de ETA y Vox y PP se acercan emocionalmente a la barbarie franquista; y la COPE, Feijoo y los medios ultras propalan que el riesgo de violencia que sufre Sánchez es la prueba del algodón de su ilegitimidad. ¿Se imaginan ese razonamiento en el País Vasco en tiempos de ETA? La Iglesia dijo que el Rey no elegido debe ¿intervenir? para echar al Gobierno legítimo y forzar elecciones, otra maniobra ilegal y reaccionaria.
La dimisión y arrumbamiento de Sánchez viene trabajándose desde el principio, con un rosario de argumentos y mañas tóxicas para la democracia
Si Sánchez dimite, debe ser por la corrupción, por grande que sea la hipocresía de la oposición, porque sí creo que las caídas por corrupción fortalecen la democracia y no creo en la inocencia de no haberlas detectado. Nunca saca a la luz la corrupción el partido perjudicado y eso es porque se tapa o porque no se busca. Pero Sánchez no debe dimitir por los autos de esbirros como Peinado o Hurtado, que sí se ve a simple vista que socavan el estado de derecho. Aunque los condenen, ni él ni el fiscal general deben dimitir, es la democracia lo que estarían sujetando poniendo el pie en la pared. Javier Cercas quiere la dimisión de Sánchez por la corrupción, pero mete en el paquete el procesamiento de su mujer por el escandaloso señor Peinado, y de su hermano, denunciado por un grupo fascista y juzgado por una jueza de Vox. Mezclar la limpieza democrática de dimitir por corrupción con la dimisión por prácticas judiciales depravadas de lawfare, es colar impurezas reaccionarias en las aguas limpias del rechazo tajante a la corrupción. Y cuando el agua limpia se mezcla con agua sucia, el resultado es agua sucia, aunque lo diga Cercas.

Pero decíamos que la democracia estaba siendo embestida en lo local y en lo general. Las oligarquías quieren convencernos de que la democracia es un sistema fallido. De hecho, no es una prioridad para muchos votantes. Quieren convencernos de que lo que se necesita es un líder, librarnos de esa casta de mindundis corruptos e ineficaces y poner al frente a un líder. Las oligarquías sueñan con una sociedad de oligarcas, población superviviente a granel sin clase media y enemigos. Enemigos: tiene que haber inmigrantes que nos amenazan imponiendo sus costumbres, devorando nuestros impuestos y violando a mujeres; tiene que haber hombres desesperados por un feminismo que llegó demasiado lejos; tiene que haber LGTBI que desnaturalizan las relaciones humanas y están llenos de privilegios; y vagos pedigüeños de paguitas que quieren vivir de los demás. Así se justifica la mano dura, la exclusión y se puede sostener el sistema sobre una base de alerta y odio permanente. Y aquí, cada vez más, el amado líder que se utiliza para denostar la democracia es el Rey. Como la monarquía está en la Constitución, parece constitucional contraponer a la Corona con los políticos parásitos. No solo fue la Iglesia. Se abunda en el tanteo de que el Rey intervenga en la política como una instancia superior a la de los políticos que elegimos. La dictadura, vaya. Como todos los venenos, su efecto se basa en pervertir cosas que sí son ciertas. La pequeñez y bajeza de las artes políticas es palmaria, y también la mediocridad de muchas señorías. Pero la democracia y la justicia no funcionan por la grandeza de sus actores. Precisamente la democracia es un conjunto de protocolos y procedimientos que impiden que la posible estupidez de sus actores repercuta en el sistema. Por eso es un sistema. Por eso es, como se dice ahora, resiliente. La verdad de la ramplonería de políticos de primera fila no hace peor la democracia. En democracia hay votaciones, pero también un juego instituciones que garantizan casi mecánicamente derechos y libertades. Para comprender su robustez, fíjense en lo que le cuesta a Trump llegar a la dictadura a la que aspira. Pero quieren convencernos de que es un líder, un Rey, lo que hace falta. Quieren eso los que quieren que no tengamos Seguridad Social ni derechos.
Es lo que deberían enfocar los técnicos en iluminación sobre Sánchez. Con él al frente, las desigualdades no dejaron de crecer, la privatización de servicios públicos es una mala hierba que no deja de extenderse. Cuando hablamos de derechos, los sistemas privados hacen honor a la etimología que relaciona privado con privar. La privatización de servicios es una privación de derechos. No hay más antídoto que la joya de la corona del bienestar y la justicia: impuestos. Lo de Sánchez es un neoliberalismo compasivo, pero neoliberalismo. Hablar en foros internacionales de estado de bienestar es fútil sin hablar de evasión fiscal. De eso deberíamos estar hablando si no hubiera tanto fango y tanto soldadito con toga.



























