Cimavilla estalla contra la turistificación y OTEA

El Paseo Gastro colma la paciencia de unos vecinos que este jueves se manifestaron en el histórico barrio gijonés.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

“Desde mi casa se ven tres pisos turísticos, dos desde la cocina, y uno desde el salón”. Lo comenta Dani, vecino de Cimavilla, que, con todo, se siente afortunado de poder seguir viviendo en un barrio del que muchos amigos se están marchando por el precio de la vivienda, y en el que bares históricos tendrán que echar el cierre por la presión de un sector turístico e inmobiliario absolutamente desbocado en un Xixón que se promociona en el metro de Madrid como lugar ideal para una segunda residencia.

Dani estuvo este jueves en la manifestación convocada contra la turistificación del barrio, una marcha en la que se habló de vivienda, pero sobre todo de problemas de convivencia, de botellones hasta altas horas de la madrugada, despedidas de soltero, excesos terraceros y un sector turístico desbocado, que según la asociación vecinal Gigia, amenaza con convertir Cimavilla en “un decorado” o un “parque temático” en el que sobran los habitantes.

El Paseo Gastro, las casetas hosteleras promovidas por Ayuntamiento y OTEA en Claudio Alvargonzález, ha sido el detonante de una movilización que arrancó un día antes, el miércoles, con la presentación de más de 1.500 firmas en contra de la nueva atracción de la Semana Grande, si bien lleva gestándose desde hace varios años, con un boom turístico que ha llevado al barrio a perder a parte de su “fauna autóctona” en favor de habitantes de temporada y fin de semana, así como a ser declarado por el Gobierno asturiano zona de vivienda tensionada.

1.500 firmas no son pocas, de hecho son casi tantas como vecinos tiene Cimavilla: 2.500 habitantes en 2004, 200 menos que en 2017. Un descenso que contrasta con el crecimiento de la población gijonesa, pero sobre todo con la proliferación de unos pisos turírsticos para los que ya está en vigor una moratoria.

“Paseo gastro, nos da mucho asco”, “Queremos más plazas y menos terrazas”, “Cimavilla no ye Marina d’Or” o “Cimavilla no se rinde” fueron algunos de los lemas coreados en que pasará a la historia como la primera manifestación realizada en Asturies contra los excesos de un turismo que en 2024 atrajo a Xixón a 1,8 millones de visitantes.

Los ediles de IU Javier Suárez Llana y Noelia Ordieres, y Olaya Suárez de Podemos, estuvieron presentes en una marcha que rodeó el barrio desde la Casa del Chino hasta la Plaza del Ayuntamiento, y que reunió a numerosos vecinos y amigos de un barrio histórico, el más antiguo de Xixón, que no quiere perder su identidad, trabajadora, popular y bohemia, para convertirse en un nuevo producto de catálogo de viajes.

Fotos: David Aguilar Sánchez

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