El fondo suizo Ginkgo, el arquitecto navarro Patxi Mangado y el edil de urbanismo Nacho Cuesta son los tres vértices de un triángulo que confluye en un mismo punto: reducir a su mínima expresión el patrimonio de la Fábrica de Gas de Oviedo/Uviéu, histórica factoría de la segunda mitad del siglo XIX, parcialmente protegida por un plan especial de 2012.
Considerado muy insuficiente en su día por los defensores del patrimonio industrial, paradójicamente, el llamado “Plan Portela” se ha convertido a día de hoy en la última barrera a los planes de Ginkgo, propietario del suelo, para levantar más de 150 viviendas. ¿Cómo saltarse entonces ese plan especial? Alegando una situación de ruina, irrecuperable, de algunos elementos hoy protegidos, como la marquesina de Ildefonso Sánchez del Río, una pieza que desde un primer momento ha estado en la diana del arquitecto navarro Patxi Mangado, Premio Nacional de Arquitectura, contratado por Ginkgo para rediseñar el futuro de la parcela con una única máxima: conservar el menor patrimonio posible, lograr la máxima edificabilidad posible.
Estudios de parte para justificar derribos
Los “estudios” elaborados por Ginkgo para avalar la necesidad de estos derribos no han convencido ni a la oposición municipal, PSOE, IU y Vox, ni a la plataforma Fábrica de Gas e Ideas. Esta última, integrada por vecinos, arquitectos y expertos en patrimonio, ha amenazado incluso con denuncias penales si se pretende cometer o amparar desde las instituciones un delito contra el patrimonio: “La demolición es ilegal y la plataforma se querellará si alguien está dispuesto a hacerlo y permitirlo”.
En el PSOE Juan Álvarez ha recordado que los elementos protegidos deberían reconstruirse en caso de que técnicos del Principado dictaminen que su rehabilitación es en efecto imposible.

También en IU han recordado que “el Ayuntamiento no puede esponsorizar a una empresa”, y que su obligación es defender el interés público en la operación. El edil Alejandro Suárez ha reclamado la intervención urgente de la Consejería de Cultura para evitar demoliciones aprovechando el mes de agosto.
Desde Fábrica de Gas e Ideas han recordado que Ginkgo compró la Fábrica de Gas “con unas obligaciones que debe cumplir”: “el Ayuntamiento debe vigilar este cumplimiento en lugar de tratar de hacer un traje a medida de la empresa. En caso de que técnicos independientes decidan que algún elemento está en ruina Ginkgo tiene la obligación de reconstruirlo”.
Mientras tanto, Nacho Cuesta, concejal de Urbanismo, se ha mostrado comprensivo con los intereses del fondo suizo Ginkgo, para el que no resulta “rentable” la restauración de la marquesina y otros elementos. No es la primera vez que el ex edil de Cs, hoy en el PP, se manifiesta a favor de rebajar la protección de una de las últimas fábricas de gas que quedan en pie en Europa.



























