Las fábricas de gas fueron industrias que florecieron por doquier en la segunda mitad del siglo XIX al calor de la expansión de las ciudades, así como de los procesos de industrialización. Su producción permitió alumbrar las calles, y con ello el alargamiento de la actividad urbana, y proporcionó energía para el funcionamiento de máquinas e industrias.
Edificios icónicos por sus enormes y bien reconocibles gasómetros, en las últimas décadas del siglo XX fueron progresivamente entrando en decadencia. Los planes de renovación urbana no les guardaron un lugar, y la mayor parte de las ciudades optaron paulatinamente por la demolición de lo que se habían convertido en vestigios de otra época, como ocurrió en el caso de Madrid en los años 70 o de Xixón, en 1988.


En contraste con la ciudad más habitada de Asturies, en Oviedo/Uviéu, la fábrica, ubicada junto a la muralla medieval, quedó paralizada, sometida a un inconcluso debate sobre su futuro que llega hasta hoy. Un debate que en los últimos días vuelve a resurgir al calor del informe de la Consejería de Cultura impidiendo los derribos que el fondo suizo Ginkgo pretendía hacer en el recinto fabril, y enmendando así el plan presentado por el arquitecto navarro Patxi Mangado.


La decisión de cultura, celebrada por oposición municipal y la plataforma ciudadana Fábrica de Gas e Ideas, ha sido en cambio criticado por el alcalde Alfredo Canteli, que ha justificado las pretensiones del fondo suizo para aumentar la edificabilidad a costa de llenar de viviendas el gasómetro, derribar la marquesina de Ildefonso Sánchez del Río y los edificios de la calle Paraíso.
¿Qué puede hacer una ciudad con una fábrica de gas? Estos ejemplos ilustran cómo la recuperación de antiguas fábricas de gas en Europa ha contribuido a la conservación del patrimonio industrial y ha proporcionado iconos urbanos y espacios culturales innovadores a las ciudades que no han optado por los derribos sino por la rehabilitación.
Atenas, Grecia: De fábrica de gas a centro cultural
La antigua fábrica de gas de Gazi, inaugurada en 1862, fue un pilar de la industria energética de Atenas durante más de un siglo. Tras su cierre, el edificio estuvo en desuso hasta 1999, cuando se emprendió su restauración para preservar su valor histórico y arquitectónico. En la actualidad Technopolis alberga espacios dedicados a la historia industrial de la ciudad y exhibiciones de arte contemporáneo, conciertos, ferias, festivales, bares y restaurantes. También espacios comunitarios destinados a actividades educativas y de participación ciudadana.



Fábrica de Gas de Barcelona, España
En 1843 se constituye la Sociedad Catalana para el Alumbrado por Gas, dedicada al alumbrado público con una fábrica en la Barceloneta. En 1907, los hornos de carbón y los gasómetros se amplían con una torre de aguas y unas oficinas. La sociedad pasará a denominarse Catalana de Gas y distribuirá gas ciudad y gas natural. Tras su cierre en los 80 la factoría, derribada parcialmente, se transformará en la Fábrica del Sol, un equipamiento municipal dedicado a la educación ambiental y la producción de energía solar.



Gasómetros de Gante, Bélgica
En el distrito de Tondelierwijk en Gante, dos gasómetros telescópicos restaurados sirven como museo al aire libre. Uno de ellos alberga el Museo de la Industria, que ofrece exposiciones sobre la historia de la producción y distribución de gas, mientras que el otro se ha llenado de arena, creando un espacio único en el parque circundante.



Museo del Gas en Sabadell, España
Situado en la antigua sede de Gas Natural en Sabadell, este museo abrió sus puertas en 2011 en un edificio restaurado que combina elementos modernistas y neoclásicos. La colección aborda la historia de la compañía y el uso del gas como fuente de energía.


Fábrica de Gas de San Paolo en Roma, Italia
Este conjunto fabril, que incluye un gran gasómetro, se ha transformado en un espacio cultural que refleja la historia industrial de la zona, y permanece abierto a exposiciones de artistas emergentes. Asimismo el gasómetro se ilumina por las noches con diferentes motivos y colores.



Gasómetro de Oberhausen, Alemania
Con una altura de 117 metros, el depósito de gas de disco más grande de Europa, construido en 1929 para alimentar a una acería cercana, es un impresionante recordatorio de la industria pesada que dio forma a la zona del Ruhr durante más de un siglo y, gracias a sus exposiciones y eventos artísticos, también se ha hecho un nombre como centro cultural.





























