Las parrilladas en la antigua Ciudad de Vacaciones de Perlora son un clásico del verano en una zona de ocio muy popular a orillas del Mar Cantábrico. Este verano sin embargo han desaparecido literalmente de escena de lo que todavía algunas webs siguen llamando “el paraíso de las barbacoas en Asturias”.
¿Se trata de una cuestión de seguridad? Según la normativa autonómica los fuegos en áreas habilitadas para ello están prohibidos cuando el índice de riesgo de incendio publicado sea muy alto (riesgo 4) o extremo (riesgo 5). En esos casos las autoridades deben clausurar las barbacoas hasta que desaparezca el riesgo. En Perlora sin embargo parece haberse tomado una decisión más drástica por parte del Principado, eliminarlas físicamente.


La desaparición de las parrillas de áreas recreativas públicas contrasta con la proliferación de parrillas privadas en casas rurales, domicilios particulares o establecimientos hosteleros que ofertan este servicio. Parrilla sí, pero no en el espacio público parece ser el mensaje. Las familias y grupos de amigos que acudían a Perlora a disfrutar de esta forma de ocio barata y popular se quedan sin un recurso público que la administración ponía hasta ahora al alcance de todos los públicos.



























