Gelín, el maestro enamorado de la canción asturiana

Nacido en Piñera Baxo, L.lena, fue un infatigable defensor de la educación pública y de la recuperación de la lengua y la cultura asturianas.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Consciente de que su fin estaba cerca, Ánxel Álvarez, “Gelín” para sus muchos amigos y compañeros, redactó antes de fallecer este martes su propia esquela. En ella dedicaba una despedida cariñosa a su muyer, Mabel, su fía, Elsa, su futura nieta Vera, sus familiares, y sus muchos amigos “colos que canté y disfruté d´esta tierra y d´esta cultura”.

En sus palabras de despedida, Gelín también dedicaba unas líneas de afecto a su pueblo, Piñera Baxo: “Adiós pueblín de Piñera, d´esperdes te voy mirando anque la cara va alegre el corazón va llorando”. Había nacido en esta aldea de L.Lena hace ochenta años, cuando en las montañas todavía había fugaos y en los hogares como el suyo seguían coleando los rescoldos y penurias de una posguerra interminable. Buen estudiante, como muchos otros hijos de campesinos pobres, fue una orden religiosa, en su caso los dominicos, la que le permitió acceder a unos estudios de bachillerato inalcanzables entonces para la mayoría de la clase trabajadora, sobre todo la de origen rural.

“Estuvo a punto de cantar misa, pero no lo tenía del todo claro, pidió permiso para ir con la familia a la yerba y no volvió” recordaba este miércoles su amiga Chelo Camblor, una de las muchas personas hoy destrozadas por la pérdida de un hombre bueno, un aglutinador nato para el que “cualquier discupa era buena para juntarnos a comer, cantar y bailar”. Dinamizador de cualquier grupo humano, en su pueblo creó una modélica asociación vecinal y cultural de la que fue presidente durante años.

Enamorado de la danza prima y la canción asturiana, participó en varios coros y fue un recuperador contemporáneo de los cancios de chigre. En la sidrería El Ovetense de la capital asturiana, donde residía desde hacía años, encontró uno de esos lugares cómplices con el canto, y junto a un divertido y variopinto grupo de amigos formó una peña que todas las semanas se juntaba para cantar y cenar alternando la canción asturiana con las rancheras, los tangos, la sidra, el pollo al ajillo y el jamón asado al estilo Serafín.

Maestro de educación primaria, su compañera de sindicato Beatriz Quirós destaca el estilo innovador y atractivo que imprimió a sus clases

Maestro de educación primaria, su compañera de sindicato Beatriz Quirós destaca el estilo innovador y atractivo que imprimió a sus clases y el enorme cariño que le tenían sus ex alumnos. También su compromiso sindical: “Estaba en todo”. Participó en las grandes huelgas de la Transición que permitieron una fuerte subida salarial a los maestros, hasta entonces muy mal pagados por el Estado, llegando a ser uno de los representantes por Asturies en la mesa de negociación con el Ministerio. “Eran asambleas muy grandes, difíciles, y siempre era una persona constructiva y positiva”, destaca Quirós, histórica de SUATEA. “Dexónos Ánxel, pero nós vamos recordalu pa siempre faciendo lo mesmo qu’él: defendiendo la escuela pública, usando la nuestra llingua y baillando enllenes d’esperanza” escribía hoy en sus redes el sindicato.

Ánxel Álvarez, “Gelín”.

Además de maestro, Álvarez estudió historia, lengua y literatura, y se especializó en asturiano, rama a la que se dedicó en sus últimos años como docente. “Era un humanista total” explica Camblor. La lucha por la oficialidá y la dignificación del asturiano fueron otras dos de sus grandes preocupaciones. Había mamado desde la infancia el asturiano y aspiraba a que la lengua se transmitiera a las nuevas generaciones a través de la escuela y los medios de comunicación, en pie de igualdad con el castellano. “Perdemos ún de los pegoyos de la defensa y la vindicación del asturianu y so inxertamientu dignu nel sistema educativu asturianu. Perdemos a un home que siempre tuvo claro que’l futuru del país de nueso taba na proteición de lo social y lo cultural” publicaba la Academia de la Llingua al tener noticia de su fallecimiento.

La sociedad asturiana pierde a un hombre culto, inquieto y comprometido con su sociedad. Su familia y amigos a una persona cariñosa, atenta y entrañable a la que ni siquiera una dolorosa enfermedad logró arrebatarle una sonrisa que vivirá siempre en el recuerdo de quienes tuvimos la suerte de conocerle.

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