Asturias, tierra de refugio: 25 años acogiendo a defensores colombianos

Principado, ayuntamientos, sindicatos y organizaciones sociales celebraron el cuarto de siglo de un programa pionero.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

Tras la intensa jornada del miércoles dedicada a debatir sobre los extractivismos y sus consecuencias sociales y ambientales, Asturias volvió a poner el jueves el foco en América Latina con un acto de fuerte carga simbólica: la conmemoración del vigésimo quinto aniversario del Programa Asturiano de Atención a Víctimas de la Violencia en Colombia. Celebrado en el Patio del Palacio de los Condes de Toreno, en Oviedo, el encuentro reunió a autoridades, representantes sociales y refugiados colombianos acogidos desde el año 2000.

Más que un cierre, fue el colofón de una semana de debates y testimonios que han recordado la estrecha conexión entre los conflictos globales por los recursos y las vidas concretas de quienes defienden derechos en contextos de violencia.

Un programa pionero

Beatriz Coto, directora de la Agencia Asturiana de Cooperación; Mauricio Valiente, secretario general de CEAR; Gloria Inés Ramírez, exministra colombiana y hoy precandidata presidencial; varios alcaldes y concejales —entre ellos Guzmán Prendes, edil gijonés de Cooperación, responsable de facilitar las viviendas municipales que alojan a los refugiados— y el cónsul general de Colombia en Bilbao, Edgar Rojas, participaron en el acto.

Todos coincidieron en subrayar el carácter pionero de un programa que, desde su puesta en marcha el año 2000, ha acogido a 152 líderes sociales, sindicales, campesinos, indígenas y de juventudes. Personas perseguidas por la violencia política y económica en Colombia —víctimas de atentados, amenazas o desplazamientos forzados— han encontrado en Asturias un lugar para recuperarse, denunciar y tejer lazos con colectivos sociales. El programa nació como respuesta a la persecución contra la CUT, el sindicato más hostigado del planeta, que ha visto asesinados a más de 1.500 de sus dirigentes.

El discurso leído por los propios acogidos condensó veinticinco años de vivencias compartidas: la solidaridad asturiana con Colombia, pero también con Chiapas, el Sáhara, Cuba o Palestina

Durante seis meses, los refugiados cuentan con vivienda en Gijón, atención psicosocial, espacios de autocuidado —incluidas terapias y clases de yoga— y una agenda intensa de diplomacia ciudadana: encuentros con ayuntamientos, colectivos sociales, medios y centros educativos. Una red discreta y sólida, en palabras de los organizadores, que ha hecho de Asturias un referente internacional en protección temporal dentro de la red pro-Tejer.

“Asturias, refugio y trinchera”

El discurso leído por los propios acogidos condensó veinticinco años de vivencias compartidas: la solidaridad asturiana con Colombia, pero también con Chiapas, el Sáhara, Cuba o Palestina; las visitas de delegaciones asturianas a zonas de conflicto como el Chocó, el Catatumbo o el Putumayo; los recuerdos de luchas mineras y navales en Asturias que hermanan realidades a ambos lados del Atlántico. “Para 152 personas de la dirección del movimiento social colombiano, Asturias ha sido refugio, escuela, trinchera, referencia y compañía”, proclamaron.

Foto: David Aguilar Sánchez
Mauricio Valiente. Foto: David Aguilar Sánchez
Edgar Rojas. Foto: David Aguilar Sánchez
Gizmán Pendás, Beatriz Coto, Tom Kucharz, Ana Calleja y otros asistentes. Foto: David González
José Manuel Zapico. Foto: David Aguilar Sánchez

No faltaron las denuncias: el incumplimiento de los Acuerdos de Paz, el asesinato de líderes sociales, la agresividad militar estadounidense en Venezuela. Tampoco los homenajes: a Luciano Romero Molina, sindicalista de la Nestlé asesinado hace veinte años, cuyo nombre lleva el colectivo de refugiados en Asturias.

Costes cerca, beneficios lejos

Si el miércoles Gloria Inés Ramírez alertaba en Oviedo de que el extractivismo “no es novedad, sino continuidad de la colonia”, hoy recordó que esa misma violencia estructural expulsa de sus tierras a miles de colombianos y obliga a programas como el asturiano a existir. La relación entre ambas citas pudo percibirse con claridad: los recursos que se arrancan en el Sur, las emisiones que se contabilizan en el Norte, los beneficios que se concentran en minorías y los costes —en vidas, ecosistemas y derechos— que recaen sobre comunidades enteras.

Foto: David Aguilar Sánchez
Foto: David Aguilar Sánchez

La semana terminó dejando dos huellas: la denuncia de un modelo que expulsa y destruye, y la certeza de que la solidaridad sigue siendo la grieta por la que entra la esperanza.

“Sigamos caminando juntos construyendo humanidad”, concluyó el mensaje colectivo de los refugiados colombianos. En tiempos de muros y fronteras, Asturias quiso recordar que también existen puertas abiertas.

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