No es el País Vasco, es Cantabria en 1987

Los cines Embajadores Foncalada presentan este domingo "Reinosa,1987", un documental sobre la revuelta obrera que sacudió a esta localidad en los 80.

Recomendados

Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Es una de las imágenes icónicas de los inicios de la democracia, la Guardia Civil defendiéndose a duras penas de un verdadero motín popular. A bote pronto, mucha gente la ubicaría en los convulsos años 80 del País Vasco, pero está tomada en Reinosa, una pequeña localidad industrial del sur de Cantabria, que vivió en la primavera de 1987 una de las revueltas obreras más intensas y simbólicas de la España democrática, atravesada entonces por la crisis de su tejido industrial y la política de ajustes del Gobierno de Felipe González.

El cineasta Richard Zubelzu (Reinosa, 1978), director de «Reinosa 1987: El precio de la reconversión industrial», vuelve la vista atrás para recordar unos acontocemientos que vivió siendo un niño. Lo que comenzó como una protesta laboral terminó convirtiéndose en un movimiento de toda una comunidad enfrentada al proceso de desindustrialización de la comarca de Campoo-Los Valles.

Manifestación en Reinosa.

La chispa saltó en marzo de 1987, cuando la dirección de Forjas, una de las principales factorías de Reinosa anunció centenares de despidos y, al mismo tiempo que su presidente era nombrado consejero del Gobierno Vasco. Los trabajadores se sintieron traicionados. Las tensiones, acumuladas durante meses, estallaron el día 11 en una protesta que acabó con la retención de los directivos en la fábrica.

Al día siguiente la Guardia Civil entró en la localidad para liberar a los directivos, pero se encontró con una resistencia que acabó con varios agentes desarmados e incluso capturados. “No nos mataron porque no quisieron. Una nube de piedras cayó sobre nosotros durante minutos que no tenían fin” reconocía por aquellos días en declaraciones a El País uno de los agentes.

REporta en “Interviú”.

A aquella humillación la Guardia Civil y el Ministerio del Interior responderían con la ocupación de Reinosa, tanquetas incluidas, y una fortísima represión en la que varios trabajadores serían heridos de gravedad. A lo largo de toda la primavera seguirían las huelgas, manifestaciones y cortes de carretera. Hubo decenas de heridos, detenciones, y una víctima mortal: Gonzalo Ruiz, un obrero que murió por los efectos de los gases lanzados durante las cargas.

De todo eso habla “Reinosa 1987: El precio de la reconversión industrial”, que este domingo se proyecta en los Cines Embajadores Foncalada de Oviedo/Uviéu, en sesión matinal con presencia de su director.

Actualidad

spot_img