Hoy por hoy, el cumplimiento del embargo de compraventa de armas a Israel en la Fábrica de Armas de Trubia, Uviéu, es un misterio. Nadie sabe nada. Al menos es lo que trasciende a nivel oficial. Los trabajadores desconocen si se siguen recibiendo los materiales de los proveedores del país hebreo, y el consorcio Tess Defense, responsable de la fabricación de carros blindados con estos componentes, guarda silencio.
Fuentes consultadas por NORTES confirman que no hay ninguna información al respecto de que si se están aplicando o no las medidas anunciadas por el Gobierno central el pasado 8 de septiembre, que incluían la prohibición de las exportaciones e importaciones de armas con destino u origen en Israel.

Por otra parte, el mencionado consorcio, integrado por las empresas Escribano M&E, Sapa Placencia, Santa Bárbara Sistemas, propiedad de la norteamericana General Dynamics, y la semipública Indra, no ha dado ninguna respuesta a las demandas de información de este medio. Esta agrupación estaba recibiendo materiales de de tres proveedores israelíes: Plasan, Elbit Systems y Rafael Advanced Defense Systems, para la fabricación en la planta asturiana del Dragón, un vehículo de combate destinado al Ejército Español.
Escepticismo también en Córdoba
El misterio y el escepticismo con respecto a este asunto no solo afecta a la planta de Trubia. En Córdoba, el posterior anuncio del embargo conllevó la supuesta anulación del contrato por el que Escribano M&E iba a fabricar 12 lanzacohetes SILAM con tecnología israelí en su planta del Parque Tecnológico Rabanales 21, en esta ciudad andaluza. Sin embargo, como recoge este reportaje de Cordópolis, varios expertos en industria militar no ven posible la cancelación real del acuerdo, pues la tecnología de origen hebreo ya ha sido incorporada y el pago está realizado.
En esta misma línea, NORTES ha contactado con Juan Carlos Rois, especialista en gasto militar, quien considera “muy complejo” saber si el embargo se está cumpliendo o no, ya que “el comercio de armas es muy opaco en España”. Este abogado, veterano del movimiento antimilitarista, apunta que “el material bélico que se importa desde Israel es muy sofisticado, y no resultan fácil de sustituir”.

Su punto de vista contrasta con los mensajes transmitidos por Ángel Escribano, presidente ejecutivo de Indra Group, quien el pasado 9 de septiembre, afirmaba en rueda de prensa, tras reunirse con el presidente asturiano, Adrián Barbón, que el embargo no afectaría a la compañía. Según el responsable empresarial, el porcentaje de componentes isralíes utilizados es muy pequeño y existen proveedores alternativos para todas las fuentes del suministro.
A falta de más información al respecto, las explicaciones no convencen ni a los expertos consultados ni a los representantes políticos implicados en la lucha contra el genocidio en Gaza. Uno de ellos, Enrique Santiago, diputado de Izquierda Unida, apunta en declaraciones a NORTES que “la única forma de comprobar si el embargo se está aplicando o no es por una intervención desde el Gobierno o por la fiscalía, actuando de oficio o tras una denuncia”. Mientras ninguna de estas circunstancias se dé, creer que el embargo de armas se está aplicando en la factoría asturiana es, hoy por hoy, un acto de fe.





























