El sentido de una huelga: por qué las educadoras infantiles de Asturias seguimos en pie de guerra

Si nuestro ciclo es curricularmente idéntico al segundo ciclo de Educación Infantil, necesitamos los mismos recursos y reconocimiento.

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Carmen Riesgo
Carmen Riesgo
Educadora infantil y delegada sindical en las escuelas infantiles de 0 a 3 años en el Ayuntamiento de Castrillón.

Mientras tres organizaciones sindicales (UGT, CSIF y USIPA) aceptaban el preacuerdo ofrecido por la Consejería de Educación y desconvocaban la huelga, las educadoras infantiles de CCOO, representando el sentir mayoritario de las bases, continuamos con una movilización histórica que el pasado 20 de noviembre registró un seguimiento masivo, superando incluso al de las convocatorias unitarias previas. ¿Por qué persistimos cuando otros han bajado la guardia? La respuesta yace en la profundidad de un desacuerdo estructural que trasciende lo laboral para adentrarse en lo pedagógico y lo social.

El corazón del conflicto: lo que el preacuerdo no resuelve

El preacuerdo alcanzado el 19 de noviembre incluye avances, como retrasar el inicio del curso al 9 de septiembre y añadir un día no lectivo en julio. Sin embargo, para CCOO y el 99% de las educadoras en asamblea, esta propuesta sobre el calendario sigue siendo insuficiente. El conflicto no se reduce a unos días de vacaciones; se trata de un debate de fondo sobre la naturaleza educativa de nuestro ciclo.

La Consejería, en palabras de la consejera Eva Ledo, insiste en la “doble función” de nuestras escuelas: la educativa y la de conciliación familiar. Nosotras preguntamos: ¿acaso estas dos funciones son excluyentes? La conciliación se logra proporcionando un servicio educativo de calidad, no manteniendo las escuelas abiertas en condiciones que comprometen el bienestar de niños y trabajadoras.

Necesitamos igualdad de condiciones, no más carga laboral

Reclamamos un calendario laboral y escolar que se aproxime al del resto de etapas educativas. No pedimos privilegios, sino equiparación. Si nuestro ciclo es curricularmente idéntico al segundo ciclo de Educación Infantil, necesitamos los mismos recursos y reconocimiento. No puede pretenderse que la conciliación familiar recaiga exclusivamente sobre nuestras espaldas, alargando artificialmente nuestro calendario sin los medios adecuados.

Es fundamental que se visibilicen todas las funciones que realizamos más allá de la atención directa al alumnado. Estas tareas -planificación, formación, coordinación, preparación de materiales- no están compensadas ni valoradas, pero indudablemente repercuten en la calidad de la atención que reciben las criaturas. Si lo que pretenden es que el primer ciclo involucione, van por el buen camino. Desde CCOO luchamos por el reconocimiento de nuestro trabajo y, con ello, la mejora del servicio público.

La mirada que sí nos ve: las familias como testigos

Las familias entienden mejor que nadie nuestro trabajo porque lo ven diariamente. Ellas son testigos de:

· Cómo trabajamos el doble cuando estamos solas en el aula
· La dureza del período de adaptación tanto para los niños y niñas como para nosotras
· El estrés que vivimos cuando algún peque se hace daño
· Cómo nos contagiamos de todos los virus cada dos por tres
· El trabajo extra que realizamos para las fiestas y celebraciones
· Los proyectos complementarios, charlas y talleres para las familias
· El trabajo que nos llevamos a casa para preparar cada día

Esta realidad cotidiana, invisible para la Administración, es bien conocida por quienes confían en nosotras cada día. Su comprensión y apoyo refuerzan nuestra convicción de que luchamos por un bien común.

Julio en las escuelas: un riesgo para la salud que no vamos a aceptar

Se nos acusa de buscar nuestro propio beneficio con un calendario más ajustado al escolar. Nada más lejos de la realidad. Nuestra reivindicación está íntimamente ligada al bienestar infantil y a unas condiciones de trabajo dignas.


· Temperaturas extremas: Muchas de nuestras escuelas no están acondicionadas para las temperaturas que se alcanzan en julio, que en ocasiones superan los 30°C y mucho más cuando el cambio climático genera episodios extremos con una gran frecuencia.
· Espacios inseguros: Patios sin sombras, con suelos que arden al tacto, obligan a confinar a los niños en las aulas durante horas, privándoles del aire libre y el juego que necesitan para su desarrollo.

Ante esta situación, no nos quedaremos de brazos cruzados. Como colectivo especialmente vulnerable a sufrir golpes de calor, y ante la evidente vulnerabilidad de los niños y niñas, seguiremos denunciando sistemáticamente estas condiciones en los Comités de Seguridad y Salud y ante la Inspección de Trabajo. No permitiremos que se ponga en riesgo la salud de nadie por mantener una idea de conciliación mal entendida.

La unidad en la acción: una huelga con un respaldo incontestable

La decisión de CCOO de mantener las movilizaciones no es un capricho. Es el reflejo de un masivo apoyo de base, que se manifestó con toda claridad el 20 de noviembre. Este respaldo demuestra que, aunque la dirección de otros sindicatos haya firmado el acuerdo, un número muy significativo de educadoras comparte nuestro análisis y considera que el preacuerdo no satisface las reivindicaciones esenciales, de ahí que nuestra convocatoria de huelga en solitario contase con un seguimiento del 90%.

La consejera Ledo ha invitado a CCOO a sumarse al “gran acuerdo”. Nosotras respondemos que nuestro compromiso es con un acuerdo justo y completo, no con uno que obvie problemas fundamentales. La “paz” que se nos ofrece parece ser la de la resignación, y esa no construye un servicio público de calidad.

El jueves 27 de noviembre volveremos a la huelga. No lo hacemos por inercia, sino por convicción. Por la dignidad de nuestra profesión, por el derecho de los niños y niñas a una educación en condiciones óptimas, y por dejar claro, de una vez por todas, que el primer ciclo de Educación Infantil es tan educativo como cualquier otra etapa y merece el mismo respeto y consideración.

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