Una investigación periodística internacional destapa la cara oculta de ArcelorMittal

"La ruta del acero" analiza los impactos medioambientales y para la salud pública de la multinacional en España, Brasil, México y Francia.

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Una investigación periodística transnacional, financiada por Journalismfund Europe, ha indagado en el impacto medioambiental de ArcelorMittal y de Ternium, su filial, en cuatro focos clave de su actividad. México, Brasil, Dunkerque (Francia) y Gijón. “La ruta del acero”, que así se llama el trabajo de un equipo de cinco periodistas a lo largo de varios años, recopila datos medioambientales, análisis de muestras y testimonios directos de afectados para mostrar la afectación a la salud pública y la degradación ecológica ocasionadas por las plantas de la siderúrgica.

En la mina de hierro de Peña Colorada, operada por Ternium en Colima y Michoacán (México), la extracción masiva ha devastado ecosistemas y afectado a comunidades indígenas. Datos de monitoreo independientes revelan que los niveles de metales pesados en ríos locales, como el Necaxa, superan en un 300% los umbrales permitidos por la legislación mexicana. Análisis de sedimentos muestran concentraciones de plomo y arsénico hasta 50 veces por encima de lo seguro, filtrándose en acuíferos que abastecen a miles de familias. La deforestación ha alcanzado 1.200 hectáreas en los últimos cinco años, según informes oficiales citados en la investigación, exacerbando la erosión y la pérdida de biodiversidad en la Sierra de Manantlán.

Peña Colorada.

Los vecinos de las zonas afectadas reportan un incremento del 40% en cánceres y enfermedades renales, atribuidas al polvo tóxico que cubre sus hogares. “Bebemos agua envenenada y respiramos muerte”, confiesa María López, una madre de familia cuya hija padece problemas neurológicos diagnosticados como intoxicación por metales.

El trabajo periodístico también recoge las presiones sufridas por los activistas que se movilizan contra la empresa.  Javier Hirata, líder comunitario de Coahuayana, denuncia en uno de los textos que “tres compañeros fueron secuestrados en 2022 por oponerse a la mina; uno apareció muerto con signos de tortura.

“Lluvia de plata” tóxica en Brasil

En la Bahía de Sepetiba y Santa Cruz (Río de Janeiro), las plantas de Ternium emiten un polvo metálico fino—la “chuva de prata”— que contamina aire y suelos con manganeso y zinc en concentraciones hasta 10 veces superiores a los límites de 10 µg/m³ establecidos por la Organización Mundial de la Salud. Muestras de aire recogidas en 2023 por la Universidad Federal de Río de Janeiro indican picos de 45 µg/m³ en Santa Cruz, correlacionados con un incremento del 25% en hospitalizaciones por asma y bronquitis entre niños.

ArcelorMittal. Foto: Tania González.

En Sepetiba, la sedimentación marina ha aumentado un 60% desde 2018, según datos del Instituto Nacional de Pesquisas Hidroviárias, matando manglares y afectando la pesca, principal sustento de 5.000 familias de la región. Testimonios como el de João Silva, pescador de 52 años, ilustran el drama: “El polvo cubre el mar como nieve sucia; mis capturas cayeron un 70%, y mi hijo tose sangre desde que Ternium expandió”. “Prometen empleos, pero nos roban la salud”, denuncia Ana Costa, activista local que ha liderado protestas bloqueando accesos a la planta.

Polvo y enfermedades respiratorias en Asturias

La acería de ArcelorMittal en Gijón libera partículas finas que superan los 20 µg/m³ según  mediciones independientes de la Universidad de Oviedo registrando hasta 35 µg/m³ en barrios como El Natahoyo. En 2022, las emisiones de dióxido de azufre alcanzaron 1.200 toneladas, un 20% por encima de los permisos de la Unión Europea, contaminando suelos con ácido sulfúrico que acidifica ríos cercanos.

Esto se traduce en un 30% más de visitas al hospital por afecciones respiratorias en zonas aledañas, según datos del Servicio de Salud del Principado de Asturias. Pedro García, jubilado de 68 años y ex trabajador de la planta, comparte su calvario: “Trabajé 35 años allí; ahora dependo de un inhalador por el polvo que inhalé. Mis nietos crecen con asma crónica, y Arcelor dice que es ‘inevitable'”. También se ha detectado su impacto en la ganadería, con un 15% de mortalidad en animales por la contaminación del forraje.

Aunque la compañía recibió 450 millones de euros de España y la UE para hacer más sostenibles sus insatalaciones gijonesas, la multinacional finalmente rechazó la ayuda, por lo que estas no se han modernizado.

Crisis de salud en el norte de Francia

En la planta de Dunkerque, el mayor complejo siderúrgico de ArcelorMittal en Europa, las emisiones promedian 18 µg/m³, rozando los límites de la OMS y contribuyendo a 200 muertes prematuras anuales en la región, según un modelo epidemiológico de la Agencia Regional de Salud.

Datos de 2023 muestran que los altos hornos emiten 2.500 toneladas de CO2 diarias, con retrasos en la transición a hidrógeno verde que han pospuesto la descarbonización hasta 2030.La contaminación se filtra en el canal de la Mancha, elevando el mercurio en peces un 40% por encima de lo seguro para consumo humano.

Sophie Martin, enfermera en un centro local, cuenta: “Veo un aumento del 50% en pacientes con EPOC y cáncer de pulmón; el polvo de la acería entra por las ventanas”. Un estudio de la Universidad de Lille vincula esto a un 22% más de nacimientos prematuros en zonas cercanas. “Arcelor prioriza la producción sobre nuestras vidas; sus filtros son un chiste”, critica el activista ambiental Thierry Dubois.

Estos hallazgos, respaldados por análisis forenses y datos satelitales, cuestionan el compromiso verde de ArcelorMittal, responsable del 7% de las emisiones globales de CO2 del sector.

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