“Estaría bien que el PSOE de Madrid hablase con Barbón sobre el problema de las universidades privadas”

La sindicalista Ángeles Fal explica los detalles del recurso de CCOO frente a la autorización de centros adscritos de la Nebrija y la Alfonso X.

Recomendados

Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

La bióloga Ángeles Fal (Lieres, Siero, 1961) es desde el pasado año la secretaria de la Sección Sindical de CCOO de la Universidad de Oviedo/Uviéu. Responsable de la Unidad de Esterilización de la Clínica Universitaria de Odontología, es la actual presidenta del Comité de Empresa de la universidad asturiana.

Habla con NORTES sobre la llegada de las universidades privadas a Asturies y el recurso presentado por CCOO contra la autorización del Principado a los centros adscritos de la Nebrija y la Alfonso X.

¿Ve posibilidades de que este recurso salga adelante?

Hombre, si no lo hubiésemos visto posible no lo habríamos presentado, desde luego. Creemos firmemente que tenemos razón y por eso hemos interpuesto el recurso. Si estamos equivocados, será el juez quien lo diga, pero entendemos que una universidad no puede adscribirse a sí misma. La figura de la adscripción está pensada para una entidad distinta, no para la misma, ni para crear una empresa ficticia por medio que permita hacerlo.

¿Hay casos en los que se haya echado atrás este tipo de adscripciones a una misma universidad?

No conozco ningún caso exactamente igual. Hemos revisado otras adscripciones, pero se trataba de centros universitarios privados que estaban adscritos a una universidad pública y que después pasaban a una privada, como Nebrija o Alfonso X. Pero aquí no había ningún centro universitario previo ni en Avilés ni en Oviedo. Lo que existía eran academias privadas, como una de español para extranjeros en Avilés o la academia del MIR en Oviedo, que no son centros universitarios. Se ha hecho una especie de pirueta: se crean centros universitarios que no existían, que además no son los que ya estaban, y se adscriben no a la Universidad de Oviedo —que es lo único regulado normativamente en Asturias— sino a universidades privadas de fuera.

¿Qué va a pasar con la Universidad Europea?

No lo sé, habría que preguntárselo a ellos. Creo que han visto que la implantación de los otros dos centros adscritos ha sido rápida y ahora anuncian que quieren venir también como centro adscrito. En principio era la que parecía cumplir mejor los requisitos para ser universidad, porque ofrecía varias ramas del saber, pero al final han ido más rápido las otras dos.

¿Por qué es más rápida la implantación como centro adscrito que como universidad?

Porque instalarse como centro adscrito solo necesita un decreto del Gobierno, mientras que crear una universidad nueva requiere una ley y cumplir una serie de requisitos que, aunque no se hayan endurecido muchísimo, sí son más exigentes: varias ramas de conocimiento, grados, doctorados, residencias… Eso ofrece más garantías al estudiantado. Un centro adscrito puede cerrar a los cinco años si no supera la evaluación; una universidad que invierte más es menos probable que se marche.

Uno de los argumentos más repetidos es la creación de empleo y el rejuvenecimiento de ciudades como Avilés. ¿Qué opina?

Lo primero, el empleo. Me hizo gracia un titular que hablaba de 246 puestos de trabajo exactos. ¿Cómo pueden saberlo con tanta precisión si todavía no saben qué estudios van a implantar, qué profesorado tendrán o cómo organizarán los espacios? Yo esa cifra la relativizaría mucho. Sobre el rejuvenecimiento de Avilés, hay que tener cuidado. Ciudades pequeñas no pueden absorber una llegada masiva de estudiantes con alto poder adquisitivo sin generar gentrificación. Puede pasar como en Segovia: estudiantes que no son del territorio, alquileres que suben y población local expulsada. Cuando se dice que es bueno para Avilés, yo me pregunto: ¿para quién? Para la población de Avilés, desde luego, no parece que vaya a serlo.

Ángeles Fal en la sede de COOO. Foto: Pablo Lorenzana

¿Está relacionada esta proliferación de estudios biosanitarios con la llegada de hospitales privados?

Sí, claramente. No somos pioneros. Quirón y la Universidad Europea llegaron juntas a Málaga y ahora ocurre lo mismo en Asturias. Es una relación evidente: prácticas, mano de obra barata y, a medio plazo, una saturación de profesionales sanitarios. Ahora hay falta de personal, pero dentro de cinco o seis años puede haber un exceso de médicos y enfermeras, lo que provocará bajadas salariales en la privada y la emigración de profesionales, algo que ya está ocurriendo.

¿Cree que el sistema puede absorber todas las prácticas de tres centros distintos?

Depende de cómo las programen. Se habla incluso de prácticas con muñecos en laboratorios, pero a mí me gustaría que los médicos hiciesen prácticas reales. Sorprende que el SESPA haya dado el visto bueno cuando la pública ya tiene limitaciones precisamente por falta de plazas de prácticas. Además, el verdadero cuello de botella vendrá con el MIR: muchos médicos sin especialidad y pocas plazas para acceder a ella.

Desde el PSOE se habla de complementariedad entre universidad pública y privada. ¿Lo ve así?

Podría haberla, pero no en Asturias. Los estudios que traen ya existen en la Universidad de Oviedo. Lo que hacen falta son más plazas, no duplicar titulaciones. Si trajesen estudios que no existen aquí —arquitectura, aeronáutica, ingeniería espacial— podríamos hablar de complementariedad, pero no es el caso.

¿Qué le parece que el PSOE critique las universidades privadas en Madrid y aquí las apoye?

Me parece bien que sea crítico en Madrid, pero estaría bien que hablase más con Barbón y le explicase los problemas reales de ese modelo. Privatizar la universidad no garantiza ni equidad ni acceso, y pone en riesgo el sistema público.

¿Dónde ve el principal peligro de la universidad privada para el sistema público?

Por un lado, que las autonomías la usen para ahorrar financiación en la pública. Eso rompe la equidad: el acceso deja de basarse en el mérito y pasa a depender del dinero. El ascensor social se rompe. Por otro, la universidad no es solo docencia: es investigación y compromiso con el territorio. La Universidad de Oviedo está profundamente ligada a Asturias, a sus problemas industriales, medioambientales o sociales. No veo a una universidad privada investigando sobre la pesca asturiana o la innovación industrial en Gijón. Su interés es cumplir el mínimo legal, si lo cumplen, y poco más.

¿Defiende un crecimiento de la Universidad de Oviedo?

Sí, especialmente en estudios sanitarios. Es necesario un estudio serio de las necesidades reales de plazas en Asturias y en España. Las notas de corte actuales son inasumibles para mucha gente con capacidad para ser buenos profesionales.

¿Y en otras titulaciones como arquitectura o bellas artes?

Depende de las necesidades reales. En el pasado se pensó traer arquitectura en pleno boom inmobiliario y luego llegó el desplome. Antes de implantar titulaciones hay que estudiar su demanda y su encaje en el territorio. En el caso de las sanitarias, está claro que hacen falta más plazas.

Se dice que la universidad privada es más flexible que la pública a la hora de crear estudios, sobre todo posgrados. ¿Es una ventaja?

Es un arma de doble filo. La flexibilidad puede dejar a estudiantes colgados si una titulación era solo una moda. La universidad no debe perseguir el dinero rápido. Ese es el objetivo de los fondos de inversión, no debería serlo de la educación superior.

¿Qué efectos cree que tendrá la gratuidad de la universidad?

Depende de cómo se implante. Hay modelos ligados al mérito académico. Puede ser un incentivo para quienes tienen menos recursos, pero por sí sola no garantiza equidad. Sin becas de vivienda, manutención y transporte, la gratuidad no soluciona nada. Con la matrícula gratuita no comes. Es necesario un sistema complementario de ayudas.

¿Puede atraer a estudiantes de otras comunidades?

Relativamente. Otras comunidades ya lo hacen. No creo que haya un boom. En La Rioja, por ejemplo, solo siete personas se beneficiaron el primer año porque la mayoría optó por la beca del MEC, que es más completa.

Se habla ahora de gratuidad en los posgrados. ¿Qué opina?

En los posgrados el principal problema no es solo el precio, sino las plazas. El máster de profesorado es un ejemplo claro: mucha gente tiene que ir a universidades privadas u online porque no hay suficientes plazas públicas. En los másteres profesionalizantes, el problema principal es la falta de oferta pública.

Actualidad

spot_img