2025 ha sido un año horrible para la cultura asturiana. A la muerte de Xuan Bello, Fran Gayo, José Luis Cienfuegos, Jorge Martínez, Inés Illán, Javier García Rodríguez o Damián Barreiro se sumaba este martes día 30 la pérdida de la escultora y profesora de Bellas Artes Carmen González.
Nacida en Salamanca en 1973, González se licenció en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y también se doctoró en Filosofía por esta misma Universidad. Sus investigaciones artísticas y académicas le llevaron, gracias a diversas becas, a trabajar en Weimar, Chicago o Seúl, antes de instalarse definitivamente en Oviedo/Uviéu junto a su pareja, el filósofo y profesor de la Universidad de Oviedo/Uviéu Javier Gil.
En Asturies, tierra natal de su madre, y con la que mantenía una relación estrecha desde la niñez, terminaría encontrando su lugar en el mundo. Aquí nacería su hija Ada y se involucraría en movimientos reivindicativos como Oviedo S.O.S Cultura, plataforma ciudadana en cuyos orígenes participó como artista y vecina de la capital asturiana.




A nivel artístico compaginó la docencia, primero en la Escuela de Artes de Oviedo/Uviéu, y más tarde en la Universidad de Salamanca, con varios proyectos artísticos que tuvo que ir abandonando a medida que la enfermedad le obligó a retirarse.
Para el recuerdo quedan sus exposiciones en el Museo Antón de Candás o en el Barjola, donde llenó su capilla de flores frescas insertadas en vasijas y jarrones antropormórficos.
Artista y persona de enorme sensibilidad, responsabilidad y compromiso, deja tras de sí no solo una interesante producción artística, sino también teórica, con publicaciones sobre temas tan variados como el muralismo urbano, las relaciones entre arte y ciencia, o su admirada Louise Bourgeois.



























