“Nos exigen producir de una forma y luego abren la puerta a productos que aquí están prohibidos”

David Pérez, dirigente de COAG Asturias, explica las críticas del sindicato agrario al acuerdo UE-Mercosur.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

Mientras se dirigía a Oviedo para participar en la tractorada convocada frente a la Delegación del Gobierno, David Pérez atendió el teléfono con el tiempo justo. A las doce del mediodía del pasado viernes iba a comenzar la movilización, con tractores y maquinaria agrícola avanzando por la ciudad hasta la Plaza de España, donde se leerían comunicados y tomarían la palabra representantes del sector.

Pérez es dirigente de COAG Asturias, una de las organizaciones agrarias que han llamado a protestar contra el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur. Un tratado que, denuncian, pone en riesgo la viabilidad de la ganadería y la agricultura familiar, introduce competencia desleal y profundiza en un modelo alimentario cada vez más alejado del territorio.

En esta entrevista, realizada en el mismo día de la movilización, analiza el impacto del acuerdo en Asturias, las contradicciones de las políticas europeas, la coincidencia política en las protestas y el futuro del campo si Mercosur sale adelante.

Hoy el campo asturiano sale a la calle contra Mercosur. ¿Qué es lo que más preocupa a COAG de este acuerdo?

Lo más preocupante es el impacto directo sobre lo que producimos. Con este acuerdo se permitiría la entrada de productos de terceros países sin los mismos controles sanitarios. En muchos casos se producen utilizando sustancias y métodos que aquí dejamos de usar hace más de cuarenta años. Pero, además, hay un sentimiento muy fuerte de engaño. Durante años la Unión Europea nos ha exigido avanzar hacia una producción más sostenible, invertir, transformar explotaciones y asumir costes. Y ahora, de repente, se abre la puerta a productos que van justo en sentido contrario a todo lo que se nos exigía.

Desde el sector habláis de competencia desleal. ¿En qué aspectos concretos no se juega con las mismas reglas?

A nosotros se nos imponen normas ambientales, sanitarias y laborales muy estrictas que encarecen la producción. En los países del Mercosur esas exigencias no existen o son mucho menores. Eso permite que sus productos lleguen aquí a precios mucho más bajos, no porque sean más eficientes, sino porque no asumen los mismos costes ni responsabilidades.

“Creemos que los alimentos de calidad deben estar al alcance de toda la sociedad.”

Ganadería, agricultura familiar y modelo alimentario

¿Qué impacto tendría Mercosur en la ganadería y la agricultura familiar que predomina en Asturias?

Sería un impacto muy fuerte. Asturias es una gran productora de carne y ahí es donde más se notaría la entrada de producto exterior. También afectaría a sectores como la apicultura o la faba. En el caso de la faba, por ejemplo, ya llevamos años sufriendo la entrada de producto de fuera, pero con Mercosur llegaría sin aranceles y a precios todavía más bajos. Si ya estamos produciendo muy justos, incluso por debajo de costes, esto supondría el cierre de muchas explotaciones.

Usted ha dicho que Mercosur afecta a lo que comemos. ¿Está en juego solo la calidad de los alimentos o también la capacidad de decidir qué modelo alimentario queremos?

Está en juego el modelo. Si seguimos por este camino, se va a generar una diferenciación clara. Quien tenga mayor poder adquisitivo podrá seguir accediendo a productos de calidad producidos aquí, mientras que el resto de la población se verá empujada a consumir productos importados, más baratos y con menos garantías. Ese no es el modelo que defendemos desde COAG. Creemos que los alimentos de calidad deben estar al alcance de toda la sociedad.

¿Hasta qué punto el problema es Mercosur y hasta qué punto un modelo agrario europeo que lleva años tensionando a los pequeños productores?

Aquí hay una cuestión política evidente. El sector agrario se utiliza como moneda de cambio para cerrar acuerdos que benefician a otros sectores, como la automoción. Una vez más, la agricultura y la ganadería, que son los sectores más débiles, acaban pagando las consecuencias. Y eso no afecta solo al campo, sino a toda la sociedad, porque la alimentación es un pilar básico.

Exigencias ambientales, PAC y soberanía alimentaria

La UE ha impulsado normas ambientales muy exigentes. ¿El sector está pidiendo una moratoria real o una revisión de esas exigencias?

Nosotros esas normas ya las estamos cumpliendo desde hace años. En mi caso, por ejemplo, llevo mucho tiempo en producción ecológica. Por eso no entendemos este cambio de postura de la Unión Europea: se nos exige un modelo y, cuando lo asumimos, se desautoriza con acuerdos como este.

Desde la izquierda y el ecologismo se habla de soberanía alimentaria, pero el campo también depende de ayudas europeas. ¿Es compatible defender soberanía alimentaria dentro de la actual PAC y la UE?

La soberanía alimentaria es fundamental. No se puede depender del exterior para algo tan básico como la alimentación. Las ayudas de la PAC no son un beneficio personal para el ganadero o el agricultor, sino un apoyo a la producción para que la ciudadanía tenga alimentos de calidad a precios razonables. Eso es algo que muchas veces no se explica bien.

“Da la sensación de que, cada vez que surge una oportunidad, el sector agrario es el primero en sacrificarse.”

Política, protestas y futuro del campo

En estas protestas coinciden organizaciones agrarias, la izquierda y los movimientos ecologistas, pero también la ultraderecha, que culpa a la Agenda 2030 y al ecologismo. ¿Le incomoda esa coincidencia?

A mí no me incomoda. No estoy aquí para hacer política, sino para defender el campo. Defenderé al sector con quien lo haga de forma honesta y no para hacerse la foto. Estamos hablando de un sector estratégico y, en ese sentido, las posiciones deberían ser claras y comunes.

David Pérez. Foto: Pablo Lorenzana.

Ecologistas denuncian que el acuerdo se impulsa sin consenso entre los Estados miembros. ¿Está la UE legislando de espaldas al territorio rural?

Sí, claramente. No solo por Mercosur, sino también por los anuncios de recortes en la PAC. Da la sensación de que, cada vez que surge una oportunidad, el sector agrario es el primero en sacrificarse.

IU, Podemos o Sumar han mostrado su rechazo, mientras PSOE y PP siguen apostando por el acuerdo. ¿Hasta dónde está dispuesto el sector agrario a presionar políticamente?

Necesitamos compromisos claros, no solo gestos. Votos en contra cuando llegue el momento. Si no los hay, seguiremos movilizándonos, porque lo que está en juego es la supervivencia del campo.

Si Mercosur sale adelante, ¿qué explotaciones serían las primeras en desaparecer en Asturias?

Las pequeñas y medianas de modelo familiar, que son la mayoría en Asturias. Aquí no predominan las grandes explotaciones industriales, y eso nos hace especialmente vulnerables.

Y para terminar, ¿qué le diría a quien ve estas protestas como corporativas o ajenas a su vida diaria?

Que entienda que ganaderos y agricultores trabajamos para la sociedad.
Defender el campo es defender algo tan básico como poder alimentarnos con productos de calidad.

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