El proyecto del Gobierno local para instalar unas gradas en el entorno de la Cuesta del Cholo, en el barrio de Cimavilla, está suscitando una fuerte polémica en Xixón.
La propuesta no es nueva. Durante el anterior mandato, de PSOE e IU, con Ana González como alcaldesa, el consistorio convocó un concurso de ideas para reformar la fachada marítima del Oeste de Xixón, desde Cimavilla hasta el Natahoyo. La propuesta ganadora, “Foment-ON”, propuso las gradas. Sin embargo, el gobierno local la descartó. Poco tiempo después Foro la sacaba a pasear en la precampaña electoral de 2023.
«La Cuesta del Cholo es patrimonio de Gijón y como tal debe ofrecer las mejores condiciones posibles; ya sea para aquellos que acuden a tomar un culín como para los que quieren disfrutar de uno de los mejores atardeceres del concejo», explicaba en abril de 2023 la entonces candidata a la alcaldía, Carmen Moriyón.
La asociación vecinal Gigia de Cimavilla denunció este jueves, a través de un mensaje en redes sociales, que las gradas proyectadas son una “aberración” que va en sentido contrario a las necesidades reales del barrio. En su opinión, la prioridad debería ser “conciliar la vida vecinal con el ocio”, y no “poner gradas para beber que potencien y aumenten el consumo de alcohol en la calle”.
Desde el punto de vista patrimonial, la entidad vecinal considera que el proyecto “rompe completamente la estética original” de un barrio protegido como conjunto histórico. Asimismo, recordó que las actuaciones comprometidas para Cimavilla están recogidas en el plan Cimavilla 2030, para el que no se lograron fondos europeos, y subrayó que esta obra no figura en dicho plan, por lo que su presupuesto debería destinarse, “por coherencia”, a las actuaciones previstas en él.


Las críticas han sido compartidas por varios grupos municipales. El portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Xixón, Javier Suárez Llana, calificó la iniciativa como “un atentado” contra el patrimonio del casco histórico y contra la convivencia vecinal. El edil consideró irónico que el mismo partido que en 2013 valló las escaleras de la plaza del Lavaderu para evitar el botellón impulse ahora unas gradas que, a su juicio, “van a servir única y exclusivamente para consumir alcohol en la calle”.
Suárez Llana advirtió además de que la actuación incrementará la concentración de personas en un espacio ya saturado, mientras los vecinos siguen esperando inversiones básicas para el barrio tras el “fiasco” de los fondos FEDER. En este sentido, criticó que el equipo de gobierno priorice proyectos orientados al turismo que, lejos de resolver los problemas del vecindario, “los agravan”, contribuyendo a convertir Cimavilla en un “parque temático”.
Por su parte, la portavoz municipal de Podemos, Olaya Suárez, mostró su oposición frontal al proyecto y respaldó plenamente la postura de la asociación vecinal. A su juicio, la iniciativa es una muestra más de la “degradación evidente” de un conjunto histórico BIC, en el que —según denunció— priman los intereses de la hostelería y el turismo frente a la calidad de vida de los residentes. La edil alertó de que el graderío aumentará problemas como el ruido y la suciedad y criticó la falta de participación vecinal y de criterios técnicos, lo que, afirmó, “demuestra que esta ciudad la gobierna Otea”.
También el grupo municipal socialista expresó su rechazo a la actuación. El concejal Rodrigo Sánchez definió el proyecto como “un nuevo botellódromo” y acusó al Gobierno local de tomar decisiones “de espaldas a la ciudad”, destinando recursos públicos a actuaciones “innecesarias y perjudiciales”. Sánchez defendió que el plan Cimavilla 2030 recoge demandas vecinales como la implantación de la plataforma única, la puesta en marcha de microbuses, la recuperación del patrimonio histórico o la rehabilitación de viviendas públicas para alquiler social, y exigió que se prioricen estas inversiones.
El edil socialista recordó además que el actual equipo de gobierno perdió 12 millones de euros de fondos europeos para financiar el plan integral del barrio y que, pese a comprometerse a desarrollarlo con recursos municipales, prevé destinar al menos 200.000 euros a “unas gradas que nadie pidió”.
Desde el Gobierno local se ha destacado este jueves que “no ha definido a día de hoy el diseño definitivo” de la reforma del entorno de la Cuesta del Cholo, así como que “consensuará la obra junto a la asociación de vecinos”, una vez definido el proyecto y con carácter previo a su licitación.
La licitación de la propuesta, cuyo pliego está siendo redactado por la Concejalía de Infraestructuras Urbanas y Rurales, “contempla como criterio de valoración el diseño arquitectónico y su integración en el entorno”.



























