Angulas, el manjar de minorías que aboca a una especie a la desaparición

Principado y pescadores se oponen a la veda, una medida que apoyan Ministerio de Transición Ecológica, ecologistas y cocineros de prestigio.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Puede alcanzar precios de hasta 100 euros por ración y cifras récord en lonja —13.000 euros por apenas 350 gramos—, pero la angula, cría de la anguila europea (Anguilla anguilla), se encuentra hoy en una situación crítica. El Ministerio para la Transición Ecológica ha propuesto su inclusión en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre), un paso previo a declararla especie en peligro de extinción que ha reavivado un intenso debate entre científicos, administraciones, ecologistas y pescadores.

Prima de la morena y el congrio, la anguila es un pez teleósteo de cuerpo alargado, fácilmente reconocible, que puede llegar a medir varios metros y que durante siglos fue conocida como la “serpiente de mar”. Aunque pasa buena parte de su vida en ríos y estuarios, su biología es excepcional: nace en el Atlántico, en las zonas de desove, y recorre miles de kilómetros hasta los ríos europeos, donde crece y madura. En su fase juvenil, como angula, protagoniza una de las migraciones más sorprendentes del reino animal, capaz incluso de serpentear por tierra firme para cambiar de cuenca.

Anguilas andaluzas. Foto: CSIC

De hábitos nocturnos y esquivos, suele enterrarse en arena y rocas, lo que hace difícil su observación y explica la sorpresa —y cautela— de muchos buceadores recreativos al encontrársela. Sin embargo, su invisibilidad en la naturaleza contrasta con su enorme visibilidad en la gastronomía. Desde el all i pebre valenciano hasta las angulas a la bilbaína, pasando por empanadas gallegas, la anguila y su cría han sido durante décadas un ingrediente clásico y muy apreciado, también en cocinas como la francesa, alemana, japonesa o coreana.

Sobrepesca y presión comercial

Hasta mediados del siglo XX, la anguila era abundante en el norte de España. Hoy, los estudios científicos coinciden en que el stock europeo está fuera de los límites biológicos de seguridad. La sobrepesca, especialmente de angulas —uno de los pocos alevines cuya captura sigue siendo legal—, figura entre las principales causas de su declive, agravado por una demanda comercial sostenida y precios cada vez más elevados.

Hasta mediados del siglo XX, la anguila era abundante en el norte de España

La gravedad de la situación ha llevado a la Unión Europea a imponer restricciones desde 2018, como la prohibición de la pesca recreativa y una veda comercial de seis meses. La próxima se extenderá desde el 1 de abril de 2026 hasta el 31 de marzo de 2027. Aun así, para los colectivos ecologistas estas medidas resultan insuficientes. Tanto Ecologistas en Acción, a nivel confederal, como la Coordinadora Ecoloxista, en el caso asturiano, han pedido una veda total.

En el País Vasco, la campaña de pesca de la angula 2025-2026 fue suspendida por el gobierno autonómico ante el “demoledor” estado de la especie. En Galicia, donde la angula del Miño goza de especial prestigio, existen restricciones y recomendaciones científicas para prohibir su captura, pese a que el negocio genera alrededor de 830.000 euros anuales.

Asturies, otra polémica entre Principado y Gobierno de España

El caso de Asturies es uno de los más controvertidos. Frente a las posiciones defendidas por el Ministerio de Transición Ecológica, el Principado defiende que aplica una de las regulaciones más avanzadas de la UE: reducción drástica del esfuerzo pesquero, limitación de licencias, campañas más cortas, prohibición de la pesca recreativa y veda total de la anguila amarilla y plateada. Según el Gobierno autonómico, las capturas se mantienen estables desde hace dos décadas, lo que demostraría la eficacia del modelo. Por ello, considera “incoherente” una prohibición unilateral en España mientras países vecinos como Francia o Portugal mantienen cuotas de captura superiores.

Marcelino Marcos, consejero de Medio Rural

La pesca de la angula en Asturias es un “modelo de sostenibilidad, control y cumplimiento normativo” y no existe “fundamento técnico ni biológico” para incluirla en el Lespre por lo que afecta a este territorio, abunda la Consejería de Medio Rural, que advierte de que, por el contrario, “hacerlo supondría desmantelar una actividad tradicional completamente intervenida y abrir la puerta al incremento del furtivismo, que sí representa una amenaza real para la especie”.

El choque con el sector pesquero y el apoyo de los cocineros a la veda

La propuesta ministerial ha sido rechazada de plano por la Asociación Ibérica de Pescadores de Angula, que agrupa a profesionales de Galicia, Asturias, Cantabria, Cataluña y Portugal. El colectivo denuncia un “agravio comparativo inaceptable” y sostiene que la anguila “no desaparece por las redes”, sino por la toxicidad de las aguas, los vertidos químicos y las turbinas hidroeléctricas, que actúan como auténticas “trituradoras”.

Según los pescadores, entre el 85 y el 90% del hábitat de la anguila en España ha sido destruido o bloqueado por presas e infraestructuras, sin que el Ministerio haya cumplido los planes de conectividad fluvial vigentes desde 2007. El sector anuncia incluso acciones legales si se decreta el cierre total sin ejecutar previamente medidas de repoblación y migración asistida, y se reivindica como el primer interesado en la supervivencia de la especie.

Frente a las reticencias del sector pesquero, un número creciente de cocineros y referentes de la alta gastronomía ha salido en defensa de la veda total, apelando a la responsabilidad del propio sector culinario. Para estos chefs, muchos de ellos con estrellas Michelin y una fuerte proyección mediática, mantener la angula en las cartas mientras los informes científicos alertan de su colapso supone una contradicción ética difícil de sostener. Defienden que la cocina debe adelantarse a la norma, renunciar temporalmente a un producto emblemático y contribuir a cambiar los hábitos de consumo, igual que ya ocurrió con otras especies sobreexplotadas. “Si desaparece la anguila, desaparece también la tradición”, argumentan, convencidos de que proteger hoy el recurso es la única manera de que algún día pueda volver al plato sin poner en riesgo su supervivenc

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