“Tenemos que tener claro que Trump viene a por nosotros, viene a por la Unión Europea”

El economista y comandante en la reserva, Jesús Núñez, estuvo en Mieres para hablar del momento convulso que vive el planeta.

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Sonia Moreno
Sonia Moreno
Corresponsal de la Cadena SER en el Magreb, y coloboradora habitual de El Español y Eldiario.es. Vive desde 2010 en Marruecos, donde también trabajó para el diario Público hasta su cierre en papel.

El economista y militar en la reserva Jesús A. Núñez (Ferrol, 1957) es experto en relaciones internacionales, seguridad internacional, construcción de la paz y prevención de conflictos violentos y mundo árabe-musulmán.

Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y miembro del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, es colaborador de diferentes medios de comunicación, opinando sobre seguridad global, riesgo político y conflictos militares.

Esta semana estuvo en Mieres hablando sobre ‘Rearme en Europa. Consecuencias’ invitado por la Asociación Amigos de Mieres y el Ayuntamiento.

Núñez habla pausado y hace un repaso geoestratégico de las relaciones internacional que no es nada optimista con el genocidio en Gaza, la invasión de Ucrania, las guerras en África, las amenazas constantes del presidente Donald Trump y con una Europa unida pero expectante con el futuro en la era Trump.

Se encuentra en Asturias para hablar del rearme en Europa. ¿Cuál es la situación mundial? ¿Estamos viviendo una nueva era?

Sí, visto desde la Unión Europea, estamos en un escenario en el que se está produciendo el colapso del orden internacional basado en normas con Estados Unidos, es decir con Donald Trump, como el principal impulsor de ese movimiento equivocado, que nos lleva a una ley de la jungla, donde se impone la ley del más fuerte. Eso está acelerando una dinámica que hace pensar equivocadamente que dotarse de más armas proporciona más seguridad.

Es en ese contexto en el que la Unión Europea está también aprobando nuevos programas de rearme, intentando por un lado hacer frente a la amenaza que representa Rusia y por otro lado ante la desconfianza que hay de la cobertura que Estados Unidos puede prestar a sus aliados europeos, tal como ha sido en estas últimas décadas.

¿Cuáles serían las consecuencias del rearme europeo?

Se incrementa la inestabilidad internacional, se incrementa la probabilidad de acumular más armas que se acaben utilizando de manera inadecuada y que eso pueda provocar escaladas en puntos de tensión que si miramos al continente europeo, pues obviamente tiene Ucrania como principal referencia, pero que se puede ampliar a lo que ocurre en los países bálticos, por un lado, o también a lo que ocurre en Groenlandia con las pretensiones imperialistas de Donald Trump.

Jesús Núñez. Foto: David Aguilar Sánchez

Además, el plan tal como está diseñado actualmente en el marco europeo sigue las directrices impuestas por Estados Unidos con un incremento muy notable del gasto en defensa. Lo cual significa descuidar otros capítulos de los presupuestos nacionales, de políticas públicas, que son fundamentales para mantener la cohesión social y la paz social.

Igualmente, es un plan que se basa fundamentalmente en esfuerzos nacionales, que no significan que el resultado vaya a ser una Unión Europea más fuerte; porque si no se da el paso del nivel nacional a nivel comunitario, lo que estaremos es en una situación de subordinación a los Estados Unidos y en una Unión Europea que será incapaz de conseguir ese ansiado objetivo de la autonomía estratégica.

¿Realmente la Unión Europea está en el punto de mira del presidente Donald Trump?

Sí, la cuestión es ver sus propias declaraciones con desplantes e insultos a los aliados europeos en el marco de la OTAN. Por otro lado, en la estrategia nacional de seguridad de Estados Unidos, publicada el pasado mes de diciembre, queda claro que la Unión Europea es un objetivo a destruir por parte de Donald Trump.

Está intentando desmantelar todo el entramado multilateral que hay en el planeta y la Unión Europea es una entidad multilateral de 27 países. Lo que busca Donald Trump, apoyándose en lo que él llama partidos patrióticos, es decir la extrema derecha que hay en diferentes países de la Unión Europea, que por definición sobre antieuropeístas, es destruir el proyecto multilateral. Así en lugar de tener que tratar con la Unión, busca tratar con cada país miembro por separado. Por lo tanto, tenemos que tener claro que viene a por nosotros, viene a por la Unión Europea.

En este ataque a la Unión Europea, como ha hecho con los aranceles,  ¿España sería uno de los países miembro más afectados?

Evidentemente nos afecta en el terreno comercial. Lo que podemos entender es que Donald Trump lo que ha hecho y lo que va a seguir haciendo es premiar a unos y castigar a otros de los países miembros de la Unión Europea precisamente para alimentar la fragmentación. Eso lo va a utilizar de manera arbitraria en función de cualquier tema, uno tiene que ver con el reconocimiento del Estado palestino, otro tiene que ver con el apoyo a Dinamarca en el tema de Groenlandia y mañana será por otra cuestión distinta. La intención es clara, destruir la Unión Europea utilizando los instrumentos políticos, económicos, comerciales, civiles y militares que tenga en su mano.

¿Ha cambiado la situación de Palestina tras el Acuerdo de Alto el Fuego del 10 de octubre?

Sí, ha cambiado y a peor. Ha cambiado con algo que coloquialmente podríamos pensar que es una tomadura de pelo, pero que desgraciadamente es trágica. Ha cambiado en el sentido de que podemos entender que el Acuerdo del Alto el Fuego significa que Israel sigue violándolo todos los días, sin ningún problema abiertamente y con el consentimiento y la complicidad de Estados Unidos y de muchos gobiernos de la comunidad internacional; pero lo que sí ha logrado Netanyahu de ese modo es desmovilizar a toda la ciudadanía que en muchos países estaba manifestándose de manera crítica ante sus gobiernos con la intención de que presionaran a Israel para que dejara desarrollar ese genocidio. Ahora mismo esa desmovilización se ha producido en gran medida. No hay el mismo interés ni mediático ni ciudadano ni político por parte de nuestro gobierno.

Jesús Núñez. Foto: David Aguilar Sánchez

Es decir, por un lado el genocidio sigue adelante, Netanyahu tiene las manos libres con el apoyo explícito de Estados Unidos y el consentimiento y complicidad de muchos otros gobiernos, pero a cambio ha conseguido que la acción ciudadana se haya reducido significativamente, con lo cual desgraciadamente los palestinos siguen siendo masacrados.

¿Se vislumbra algún atisbo de paz en Ucrania?

Se van a cumplir ya cuatro años desde la invasión y lo que podemos entender es que militarmente ni Rusia tiene la más mínima posibilidad de conseguir su objetivo de controlar toda Ucrania, ni Ucrania tiene la más mínima posibilidad de expulsar a los invasores de su propio territorio. Por lo tanto, si no hay solución militar, se tiene que imponer una solución política negociada.

“Ucrania ha llegado al límite de sus capacidades”

De cualquier manera, de momento, está claro también que Ucrania ha llegado al límite de sus capacidades demográficas, industriales, económicas, militares, mientras que Rusia, aunque está sufriendo el castigo de las sanciones internacionales, sigue teniendo más capacidad para mantener su aventura militar. Sigue teniendo a Estados Unidos a su lado. Más que hacia Ucrania, Trump se muestra más simpático hacia Rusia. Todo eso deriva en lo que se puede pronosticar: tendrá que haber un acuerdo en el momento en el que Volodímir Zelenski entienda que no va a seguir contando con más apoyos por parte de Washington, contando con que los europeos tampoco tienen posibilidad de sustituir a Estados Unidos y que eso lleve finalmente a algún tipo de acuerdo que suponga la fragmentación de Ucrania, es decir, la pérdida de al menos el 20% de su territorio, que es lo que como mínimo busca ahora mismo Vladímir Putin. Eso no tiene por qué ser una paz duradera, pero creo que es hacia donde vamos. Lo que queda por ver es cuándo se va a producir eso, porque ya digo el margen de maniobra que tiene ahora mismo Ucrania es muy, muy limitado.

El futuro de Venezuela no parece muy favorable, puede perder sus recursos y la ocasión de una transición democrática, pero por otro lado se puede sumir en una guerra. ¿Qué salida tiene?

No seré yo quien defienda el régimen chavista, Venezuela es una dictadura que reprime a su propia población y que no es capaz de satisfacer las necesidades del conjunto de los venezolanos. Por eso hay ocho millones que han salido del país hasta ahora. Pero está claro que lo que ha llevado a cabo Estados Unidos es una violación rotunda del derecho internacional, secuestrando a un presidente como Nicolás Maduro. Lo que ha demostrado, lo que hemos visto en Venezuela en el arranque de año, es que a Donald Trump le da igual la democracia o los derechos humanos o el derecho internacional, lo que busca es cumplir con su objetivo del control absoluto de todo el continente americano, desde Groenlandia hasta Tierra del Fuego.

Por lo tanto se trata de evitar que China y Rusia puedan tener alguna influencia significativa en el continente y se trata también de eliminar a todos aquellos actores americanos que no acepten el dominio de Estados Unidos. La lista es larga, empieza por Venezuela, pero evidentemente Cuba es el siguiente en la lista y Nicaragua, y ahí están las amenazas a Colombia y las amenazas a México, incluso. Por tanto, una demostración clara de la Doctrina Monroe por la que Estados Unidos entiende que todo eso es su patio trasero y que está dispuesto a hacer lo que sea. Si lo vemos desde la perspectiva del propio Gobierno venezolano, parece claro que son un instrumento subordinado a Washington para gestionar el país en el día a día, pero aceptando el dictado que imponga Estados Unidos. Eso es lo que parece más obvio.

Desestima una intervención de Estados Unidos en Irán, pero las amenazas de Trump se ciernen sobre el país.

Desde hace 47 años, Irán está en la diana, tanto de Israel como de Estados Unidos, con la intención clara de echar abajo el régimen. Y lo han intentado por varias vías, pero lo que parece claro 47 años después es que por vía militar no lo han conseguido. Meterse en una guerra contra Irán es un escenario muy complicado, incluso para toda la superioridad militar que tiene Estados Unidos e Israel. Lo están intentando por la vía de las sanciones económicas, creando una situación de malestar que lleve a la propia población iraní a rebelarse contra su propio gobierno.

“Desde hace 47 años, Irán está en la diana, tanto de Israel como de Estados Unidos”

Eso ya ha tenido varios episodios, en el año 2009, en el año 2022, ahora otra vez, como hemos visto estas últimas semanas. Luego, cabe imaginar que por ahí van a seguir las cosas, es decir, seguir presionando económicamente, seguir ofreciendo la vía de la negociación de un nuevo acuerdo y mientras tanto aumentar también la posibilidad de que haya un golpe militar contra Irán. Yo creo que a día de hoy si pensamos que el régimen iraní lo que pretende por encima de todo es sobrevivir, entenderá que no tiene más remedio que llegar a un tipo de acuerdo aceptando las condiciones que le imponga Washington y Tel Aviv, básicamente, para no ser eliminados. Desde ese punto de vista, creo que se puede llegar a un acuerdo. Pero eso no descarta la acción militar, sino que es probable que haya también una acción militar precisamente para hacerle ver al régimen iraní que la cosa va en serio, que o aceptan las condiciones que le pongan en el tema nuclear, en el tema de los misiles balísticos, en el tema de los peones regionales que utiliza Irán o que van a pagar las consecuencias de forma todavía más dura.

¿En este nuevo escenario global las armas nucleares podrían dejar de ser un elemento de disuasión y convertirse en armas de batalla?

Yo creo que desgraciadamente estamos en esa dinámica. Hasta ahora las armas nucleares han sido armas fundamentalmente de disuasión, pero efectivamente el desarrollo tecnológico le hace soñar a algunos que es posible contar con armas que sirvan para la batalla. ¿Cuál es la diferencia? Hasta ahora tenemos asumido que en una guerra nuclear nadie gana, todos salen perdiendo, es un suicidio colectivo, pero alguien puede pensar que contando con un escudo antimisiles impenetrable puede sobrevivir a un golpe de su enemigo y a su vez ser capaz de destruirlo. Eso es lo que Donald Trump tiene en mente con la llamada cúpula dorada. Eso lo que está llevando es a que Rusia piense que si antes tenía que atacar con cien misiles, pues que ahora tendrá que atacar con mil para que por lo menos algunos sean capaces de penetrar en su escudo.

Foto: David Aguilar Sánchez

Por lo tanto, vamos hacia una mayor proliferación de armas nucleares y vamos, por la tecnología también, vamos a un escenario en el que alguien puede pensar que es posible utilizarlas en una batalla, en una guerra y salir victorioso de ella. Por lo tanto, vamos a un escenario todavía más inestable, contando con que hoy, precisamente, la vigencia del último acuerdo que quedaba de control de armas estratégicas que era de Estados Unidos y Rusia. El miércoles a medianoche terminó el fin de la prórroga del acuerdo. En el año 2021 decidieron Moscú y Washington una prórroga de 5 años, se terminó, ya no hay posibilidad de más prórrogas. Tendría que ser un nuevo acuerdo y ahora mismo, según están las cosas, no parece que haya voluntad de negociar un nuevo acuerdo.

Defiende en el blog del Real Instituto Elcano que el único límite que reconoce Trump a su capacidad de decisión no es la ley internacional ni lo que todavía define a EE. UU. como una democracia, sino únicamente su propia moralidad. ¿Entonces estamos en manos de loco, de un matón…?

De un loco, no, pero sí de un matón, de un abusón de patio de colegio que cree que la fuerza es un instrumento suficiente para imponerse dominio sin atender ni a los derechos humanos ni al derecho internacional ni tampoco la democracia. Hay que entender que es un antidemócrata declarado. Lo está haciendo en el propio Estados Unidos, destruir el sistema democrático, veremos si lo consigue o no totalmente. Y a pesar de que a alimenta mucho su imagen de pacificador universal, está claro que es un militarista que no tiene ningún problema en utilizar la fuerza bruta, como ha hecho en Venezuela y como lleva haciendo todo el año pasado. En 2025 ordenó más de 600 ataques militares en diferentes países que son más en un solo año que todos los que ordenó Biden en cuatro años.

¿Entonces en este momento dónde queda el derecho internacional?

Él busca el colapso del orden internacional, porque quiere que en la ley de la jungla se siente el más fuerte y por lo tanto entiende que ahí no necesita ningún filtro multilateral ni institucional, sea la ONU; ni normativo, sea el derecho internacional o el derecho internacional humanitario, pero para quienes no somos fuertes, y eso nos incluye a todos los miembros de la Unión Europea, tenemos que entender que es nuestra principal línea de defensa, cuando alguien atenta a nuestros intereses fundamentales, está precisamente en eso, en los derechos humanos, en la democracia parlamentaria y en el derecho internacional. Por lo tanto, para él claramente es algo a destruir, para nosotros debería ser algo a defender. Pero realmente falta más visión.

Jesús Núñez. Foto: David Aguilar Sánchez

Además está creando un ejército interior antidemocrático, como el ICE, para ir contra todo el que no esté en su línea. ¿No existe ningún organismo internacional que pueda parar este imperialismo?

Sí, existen, pero está claro que no tienen capacidad de momento para ir más allá de los lamentos y de las condenas. Hay muchas palabras, mucho discurso, pero no hay acciones que lo frenen, lo cual refuerza su sensación de que nadie tiene capacidad para oponerse a sus designios. Por eso no hace falta crear ningún organismo nuevo, ya los tenemos, pero si no cumple su mandato.

¿Qué piensa de la competencia militar de los vecinos del sur, en el norte de África, Marruecos y Argelia?

Sí, está claro que la dinámica armamentística que hay en el Magreb tiene más que ver con esa competencia entre Marruecos y Argelia, que tienen sus relaciones cerradas desde hace muchos años, por el liderazgo de la región. Pero al tenerlos tan cerca, pues visto desde España, es algo que nos debe preocupar, evidentemente. Lo cual debería llevarnos a reforzar las medidas de entendimiento con nuestro vecino del sur para evitar que esa dinámica pueda traducirse en una inestabilidad de tipo militar. Es algo que siempre sobrevuela nuestras relaciones, ahí están Ceuta y Melilla, pero llevamos muchos años trabajando para que la vía militar quede absolutamente descartada. Ojalá siga siendo así, pero evidentemente el panorama se va haciendo cada vez más inquietante.

Después están las guerras eternamente olvidadas, la mayoría se disputan en África, por la inestabilidad política, el terrorismo internacional y la lucha por los recursos. Sudán desde 2023, el conflicto persistente en el Congo, la prolongada guerra en Somalia y la inseguridad en el Sahel, sobre todo en Mali y Burkina Faso. ¿Por qué no se cuenta y cuál es el peligro futuro en el ámbito internacional?

No tengo respuesta, son los medios de comunicación, los editores, los que tendrán que responder porqué mediáticamente eso no está. No hay titulares sobre lo que está pasando en muchas partes de África, con conflictos abiertos o crisis humanitarias del nivel de lo que está ocurriendo en Sudán, que dejan pequeño lo que ocurre en muchos otros sitios a los que se le presta atención, por lo que ahí se me escapa cuáles son los criterios de los medios de comunicación. Si quieres saber ahora lo que está pasando en la República Democrática del Congo tienes forma de saberlo, otra cosa es que no llegue a los medios generalistas.

Más preocupante que eso es que nuestros gobiernos no le estén prestando la suficiente atención porque siguen todavía metidos en un esquema cortoplacista en el que lo que les importa es lo que está ocurriendo ahora mismo y piensan que eso solamente en el peor de los casos tendrá consecuencias a largo plazo. Mientras tanto, evidentemente, todo eso va dejando espacio a que haya más inestabilidad, a que haya más inseguridad y evidentemente en un contexto internacional, en el que nos afecta lo que ocurre en cualquier parte del planeta, eso es un error, pero es la realidad con la que contamos.

Como colaborador en varios medios de comunicación,  ¿ha percibido cambios en estos tiempos de polarización?

Yo me dedico solo a relaciones internacionales con lo cual esos temas se me escapan. Lo que sí veo es que en ese clima de polarización en el que estamos metidos de antemano ya se sabe lo que va a decir cada uno porque utilizan cualquier tema para alimentar esa polarización, tanto echando mano de la situación internacional como de cualquier otra cuestión. Da igual la cuestión que sea, se trata de que si uno dice blanco, el otro va a decir negro. Nada nuevo bajo el sol.

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