Contaba con bastante maldad y sarcasmo Groucho Marx que él y sus hermanos Harpo y Chico tenían por costumbre ensayar los gags de las películas con su otro hermano, Zeppo, y si a este les hacían gracia los chistes… los retiraban del guión. Algo parecido podría decirse ahora de ciertas gentes en la izquierda. Si tal o cual movimiento no les convence… es que toca ir por ahí…
Gabriel Rufián lleva meses agitando las aguas de las izquierdas ibéricas con la propuesta de un nuevo Frente Popular, y a quienes les costó ver lo del 15M, y casi todo lo que vino después, la cosa vuelve a incomodarles.
Al frente popular de Rufián se le pueden poner muchos peros, yo también los tengo, pero solo uno nos importa: ¿Existe una alternativa disponible y mejor para ganar? ¿Hay algo con más tirón popular? Sospechamos que no.
Hoy la gente que ve con horror las imágenes del EEUU de Trump está hablando de lo de Rufián, y no de la enésima recomposición de lo que un día se llamó el espacio del cambio. Sin embargo, las lógicas de los aparatos no siempre coinciden con la de los momentos históricos y sus necesidades. Por eso, que haya gente en las organizaciones, no discutiendo de cómo nos preparamos para ganar al bloque reaccionario, sino sobre cómo… “salvar los muebles”, obtener “un resultado digno”, o superar a tal o cual competidor (siempre del propio espacio progresista), da cuenta de la enorme distancia existente entre la excepcionalidad del momento que vivimos, y la abulia y resignación de tantos cuadros y dirigentes de las izquierdas, más preocupados por la conservación de sus pequeñas estructuras de poder, que por echar el resto cuando más lo necesitamos.

Se vienen tópicos
Prepársense pues para la muralla de tópicos que se van a venir encima. Frente a la propuesta de Rufián se alzarán las voces de quienes defenderán que la política se construye desde abajo, aunque no les hayamos visto militar en los últimos 30 años en un movimiento de base. También las de aquellos que se pondrán estupendos y cerebrales, y nos dirán que lo importante son los programas y no las personas, como si acaso en una obra de teatro no importara la calidad y convicción del actor o actriz que representa el papel.
No lo va a tener fácil Rufián para convencer a los otros partidos, empezando por el suyo propio, donde los más esencialistas temen la contaminación españolista. Sin embargo, y conviene recordarlo, hace 90 años, ERC no tuvo miedo a esa contaminación, y tanto Esquerra como su líder, Lluis Companys, fueron motores y abanderados de un Frente Popular que ganó en Catalunya y en toda España las elecciones del 16 de febrero de 1936. Nota: llegar a esa unidad tampoco fue un camino de rosas.
El “separatista” Companys, que el 6 de Octubre de 1934 había proclamado desde el balcón de la Generalitat “El Estado Catalán de la República Federal Española”, dejaría para la posteridad, solo tres años más tarde, en un acto de solidaridad con el Madrid asediado por Franco, otra declaración histórica: “Madrileños, Cataluña os ama”. Casi un siglo después, la cosa vuelve a ir de hacer frente al asedio de los bárbaros.



























