La movilidad gijonesa: soterramientos, estaciones y metrotrenes

La inconclusión, por razones políticas, del Metrotén es la causa principal del problema del tráfico en Xixón.

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Manuel Maurín
Manuel Maurín
Es profesor titular de geografía de la Universidad de Oviedo/Uviéu y activista en diferentes movimientos por el derecho a la ciudad.

De manera súbita desde que, a falta de un año para los comicios municipales, se dio el pistoletazo de salida de la campaña preelectoral el proyecto de soterramiento del tráfico motorizado en el paseo de la playa de Gijón/Xixón (El Muro) se ha situado en el centro del debate político y mediático y cada día se van conociendo más detalles que los responsables municipales filtran de manera dosificada a los medios de comunicación para atraer interesadamente la atención ciudadana hacia un tema en el que el centro-derecha se siente más cómodo que discutiendo de los crudos y molestos problemas de verdadero calado social, como el de la vivienda, la atención sanitaria y otros derechos y servicios públicos, en los nada puede ni quiere ofrecer.

¿Qué mejor escenario preelectoral, pues, que el del tema estrella de las obras, una cuestión transversal e interclasista que nunca falla, que a todos interesa, del que todos pueden hablar con cierta solvencia y a nadie molesta?

Lo primero que hace falta para enfocar la cuestión es crear un marco de confianza social a base de planteamientos indiscutibles o de consenso, tanto si son de índole ambiental, como técnica o económica. ¿Quién va a estar en contra de una intervención que devuelve el protagonismo al peatón, protege la ciudad de los embates del mar y contribuye a la lucha contra el cambio climático? ¿Quién podrá cuestionar el uso de modernos sistemas de auscultación, dianas de puntería láser, inclinómetros, acelerómetros y otros prodigios técnicos de última generación? En fin, ¿quién, excepto las minorías extremistas, puede oponerse a inversiones que generan empleo, fomentan el atractivo turístico, el aumento de visitantes, la actividad y la riqueza en sectores como la la construcción, la hostelería, los servicios y las nuevas tecnologías?

Infografía del proyecto de Foro para el Muro de Xixón.

A base de greenwashing e ingeniería mediática se pueden hacer grandes obras en el borde del espacio natural más preciado de la ciudad sin que este se vea afectado excepto para mejor, lo mismo que con la Ronda Norte de Oviedo tampoco “se entera” el monte Naranco, según asegura el regidor de la capital, donde la precampaña también ha comenzado. Impacto cero en ambos casos y ciento cincuenta millones soterrados sin necesidad.

Los grupos ecologistas ya han señalado las incongruencias del susodicho proyecto gijonés y su carencia de justificación frente a soluciones más baratas y sencillas de peatonalización

Los grupos ecologistas ya han señalado las incongruencias del susodicho proyecto gijonés y su carencia de justificación frente a soluciones más baratas y sencillas de peatonalización y fomento del transporte público y no motorizado, e incluso el consejero de Movilidad (y esto corrobora el ambiente preelectoral en el que se plantea el debate) desmonta con descarnada finura el argumentario técnico en el que se sustenta. Poco más se puede añadir a este respecto, excepto apreciar una coincidencia entre las dos administraciones, autonómica y municipal, en olvidarse, hablando de transporte, de otro proyecto, el Metrotrén, inconcluso en el que también se han enterrado, por el momento, ciento cincuenta millones y en el que, de forma más integrada y sostenible se abordaba hace ya un cuarto de siglo el reto de la movilidad apostando por la integración intermodal desde la centralidad ferroviaria, por la perspectiva metropolitana frente a la visión localista y por la gestión pública frente a la siempre opaca y apartada intervención privada. Un proyecto, el del Metrotrén, del que nadie quiere hablar en campaña, porque todos son responsables, en mayor o menor medida, por acción o por omisión, de su fracaso.

Infografía del proyecto de estación intermodal gijonesa.

¿En vez de sacar ahora de la chistera nuevos señuelos, no tendría que centrarse el esfuerzo de todas las administraciones y de todas las propuestas políticas y sociales en completar de una vez este proyecto varado sin cuya ejecución las cercanías de Xixón, el principal apéndice del sistema ferroviario regional, están inutilizadas? ¿Sin cuya conclusión la conexión entre el oeste y el este (que se pretende garantizar con el Muro como pasillo subterráneo) sigue bloqueada? ¿Sin estación intermodal y en su lugar con una estación de tren provisional, desconectada y alejada del centro y una vieja estación de autobuses que proyecta una imagen tercermundista en el corazón de la urbe? ¿Nadie es capaz de observar este desastre y de avergonzarse de él?

La inconclusión, por razones políticas, de este sistema de integración viaria es la causa principal del problema del tráfico en Xixón, del caos circulatorio en el centro urbano y de todas las consecuencias ambientales y de bienestar social derivadas, pero en tiempo electoral hay que vender obras e ilusión que es lo que más votos proporciona. Así que sigamos con el Muro, prometiendo ahora la primera fase y adelantando también la segunda y la tercera mientras la ruina se apodera de otras promesas anteriores y muestra al visitante el resultado palmario de un fracaso colectivo.

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