L’Angliru, puerto de ganaderos asturianos, es desde 1999 patrimonio ciclista. Y hoy, puerto de ganadoras. En la épica de este deporte quien tiene el puerto más duro, tiene el tesoro de la tele. El domingo 12 de septiembre de 1999 había cuatro millones y medio de personas viendo en sus casas la victoria del carismático Chava Jiménez, productor de épica a esgaya. El sábado 9 de abril de 2026, Petra Stiasny se ha convertido en la primera ciclista en llegar a la cima del L’Angliru. Más que una conquista ciclista es una lección vital: la igualdad es inevitable, aunque haya que esperar veintisiete años.
En el final de La Vuelta Ciclista a España femenina ha sucedido algo más: Paula Blasi,con tan sólo veintitrés años, ha escrito en Asturies una página histórica del deporte español. Es la primera en ganar La Vuelta a España y ha construido su victoria de camino a la cima que, para la mayoría de aficionados y aficionadas, es la más exigente del circuito internacional: L’Angliru.
Para quienes no hayan seguido la etapa en sus pantallas, les avanzo que las rampas de más del veinte por ciento de la Cueña les Cabres no ha sido lo más difícil que el pelotón de mujeres ha tenido que superar para cruzar la meta, a 1.570 metros de altitud. Las dificultades de L’Angliru no son comparables con las que ha tenido que cruzarse la igualdad desde 1935, el año en el que Angelita Torres ganó la primera carrera ciclista femenina. Un año después, la guerra, la posguerra y el franquismo silenciaron a las mujeres que no siguieran el ejemplo de Pilar Primo de Rivera.
El ciclismo masculino continuó con su vida y el femenino se detuvo. Las mujeres no volvimos a competir hasta 1979, cuando la democracia trajo el primer Campeonato de España, celebrado en Zaragoza. Participaron diez ciclistas. Ganó la cántabra Mercedes Ateca. Ella y la catalana Monserrat Torres participaron un año antes, en Colonia, en el Campeonato del Mundo. Fueron las primeras corredoras españolas también en eso.
Cuando se disputó la primera edición del Tour de Francia femenino, en 1984, en nuestro país no existía ningún equipo ciclista de mujeres. Un año después nació el Orbea-Etxeondo, con cinco corredoras en sus filas, que provocó un impulso en la organización de competiciones y ayudó a tumbar, poco a poco, las barreras del género. “No pensábamos que estábamos haciendo historia, ni en ser pioneras, ni nada de eso. Simplemente hacíamos lo que nos gustaba, sin creer que fuéramos a dejar huella para nadie”, decía Esperanza Neyra, una de las cuatro.
Muchas chicas empezaron a montar en bici porque se fijaron en ellas y lucharon sus propias batallas para llegar al profesionalismo. Ayer se podía leer en el asfalto “si una sube, subimos todas”, es el lema de una intervención realizada por la Brigada Feminista, colectivo de la cuenca minera asturiana, que estuvo arropando el esfuerzo de las ciclistas, grandes protagonistas del fin de La Vuelta.
Dori Ruano, Joane Somarriba, Mavi García, Rocío Gamonal o Aida Nuño —actualmente directora en el UAE Team ADG, equipo de Paula Blasi— entre muchas, lograron ampliar una estructura de equipos y carreras cada vez más grande. Hasta crear un pelotón de ciclistas de gran relevancia, que han continuado abriendo carreteras a muchas jóvenes. Y así hasta hoy, que ha finalizado la cuarta edición de La Vuelta de las mujeres, ochenta ediciones después de la de los hombres.
Abril de 2026 será recordado en la historia del ciclismo español como el mes en el que Paula Blasi ganó la Amstel Gold Race, fue tercera en la Flecha Balona y quinta en Lieja. Y el sábado, en el alto de L’Angliru, con su victoria en la general de La Vuelta se ha coronado como indiscutible protagonista del futuro del ciclismo internacional. El nombre de Paula Blasi quedará para siempre ligado a esta cumbre, para ilusionar a la siguiente generación, como lo hizo Miguel Indurain con los que vinieron detrás. Su triunfo no es solo un hito individual, es el reflejo del crecimiento y la consolidación del ciclismo femenino.
Ahora solo falta que el público abarrote la Cueña Les Cabres la próxima vez y que las audiencias de la televisión sean, como las de sus compañeros del pelotón, de dos millones de personas siguiendo la subida a este colosal puerto asturiano.
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