Hilda Farfante, la asturiana que luchó por el reconocimiento de los represaliados del franquismo

Sus padres, maestros en Cangas del Narcea, fueron asesinados por un grupo de carlistas en septiembre de 1936.

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Redacción Nortes
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Te contamos lo ocurrido centradas en la periferia.

La maestra y activista asturiana Hilda Farfante, una de las voces más reconocidas del movimiento memorialista en España, ha fallecido este miércoles a los 96 años tras dedicar gran parte de su vida a reclamar justicia para los represaliados del franquismo y a buscar los restos de sus padres, asesinados en 1936 por un grupo de requetés, el grupo paramilitar carlista, procedente de Galicia.

Nacida en 1931 en Besullo, en el concejo asturiano de Cangas del Narcea, Farfante quedó huérfana con apenas cinco años después de que sus padres, los maestros Balbina Gayo y Ceferino Farfante, de 35 y 34 años, fueran fusilados por tropas franquistas al inicio de la Guerra Civil.

Ambos progenitores, de ideas republicanas, estuvieron muy implicados en la renovación pedagógica y en la construcción del sistema público de enseñanza en la Asturies rural, con la creación de nuevos servicios como comedores y bibliotecas escolares.

Su madre, también originaria de Besullo, directora de la escuela de Cangas del Narcea, fue detenida cuando acudía a abrir el colegio. Su padre fue asesinado horas después al intentar averiguar su paradero.

Balbina Gayo fue fusilada y enterrada en las tapias del antiguo cementerio de Vega de Rengos. Ceferino, por su parte, fue lanzado a un barranco en Bimeda junto a José Fernández, otro vecino de Besullo. Los cuerpos de ambos nunca fueron encontrados, a pesar de los reiterados intentos de su hija por localizarlos ya en el periodo democrático.

Tras el asesinato de sus progenitores, Hilda y sus hermanas huyeron al monte junto a familiares antes de ser separadas y acogidas por distintos parientes. Hilda, fue acogida por su tía Guillermina, maestra en Bual. Años después, siguió la tradición familiar y se convirtió también en maestra y directora de escuela, además de pedagoga. Vivió la mayor parte de su vida en Madrid.

Lucha por la memoria democrática

Durante décadas, Farfante se convirtió en una figura destacada de la recuperación de la memoria democrática y de la reivindicación de las víctimas de la represión franquista. Ya en 1984, con fondos propios, trató de localizar sin éxito a sus padres.

Su intervención en un homenaje celebrado en el año 2000 en Asturies, cuando un grito de dolor sustituyó al discurso que pretendía pronunciar, acabó convirtiéndose en un símbolo del movimiento memorialista.

“Siempre dije que mientras me quedase voz, gritaría por ellos”, escribió en 2020 en una carta remitida al Gobierno durante la elaboración de la Ley de Memoria Democrática, en la que reclamaba ayuda para localizar los restos de sus padres.

Farfante participó en actos, charlas y homenajes por toda España y recibió distintos reconocimientos por su labor en defensa de la memoria histórica, entre ellos el Premio 13 Rosas de Asturias y el Premio a las Libertades Rafael del Riego.

En 2022 fue homenajeada en el primer acto oficial de recuerdo a las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura organizado tras la aprobación de la Ley de Memoria Democrática.

Su fallecimiento ha generado numerosas muestras de reconocimiento desde colectivos memorialistas, organizaciones sociales y políticas, y autoridades como el presidente asturiano Adrián Barbón, que han destacado su compromiso con la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas del franquismo.

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