El presidente del Partido Popular de Asturias, Álvaro Queipo, clausuró este sábado en Llanera el acto El futuro del salmón en Asturias, un encuentro en el que se debatió sobre la situación actual de la especie, y en el que los científicos fueron los grandes ausentes.
En la mesa redonda participaron Antón Capdevila, miembro de la Sociedad de Pescadores El Esmerillón; Enrique Berrocal, presidente de la Sociedad de Pescadores Las Mestas del Narcea; y José Luis Augusto López, secretario de la Asociación Allerana de Pescadores. El debate estuvo moderado por Rafael González, director de Orbayu Naturaleza.
Durante su intervención, Queipo defendió la necesidad de un «plan de choque» para frenar el declive del salmón atlántico en los ríos asturianos, pero evitando la veda, que desde el ecologismo y la comunidad científica se está reclamando.
Entre las medidas planteadas, el líder regional del PP destacó la necesidad de ampliar la recopilación de datos científicos, realizar un seguimiento de los salmones en el mar, mejorar el estado de las riberas, controlar los vertidos, eliminar obstáculos en los cauces y abordar «con seriedad» el control de depredadores como la lubina y las aves piscívoras. También defendió «la mejor repoblación posible, con criterios técnicos y científicos».
Las propuestas de Queipo han encontrado una rápida respuesta en el biólogo asturiano David Álvarez, que, en declaraciones a NORTES, ha discrepa de varios de los planteamientos expuestos por el presidente del PP asturiano.

«Nadie insulta a los pescadores», ha afirmado Álvarez, profesor de Zoología de la Universidad de Oviedo/Uviéu, en referencia a las declaraciones de Queipo, quien denunció los ataques al colectivo. «Parece que tanto el PP como el PSOE tienen mucho interés, como siempre en estos casos, en crear bandos, enfrentando a pescadores con ecologistas o con científicos. Y eso ya cansa».
Para el biólogo, uno de los mayores expertos en la especie, la crisis que atraviesa el salmón atlántico es consecuencia de múltiples factores, pero considera que la situación actual exige medidas inmediatas respecto a la pesca deportiva. «La situación a la que ha llegado el salmón se debe a muchas causas, no solo a una. Y ahora mismo, con los poquísimos salmones que están entrando en los ríos, no hay que darle más vueltas: no se puede permitir que se mate ni uno más por pesca deportiva, porque cada ejemplar que se captura es un reproductor menos que podría estar desovando dentro de seis meses», sostiene.
Álvarez también cuestiona la insistencia en reclamar más estudios y más datos sobre la especie. «Hay datos de sobra: de capturas, de muestreos en los pozos, de contadores y cientos de artículos científicos e informes. No hacen falta más para confirmar que el salmón ya está en peligro de extinción», asegura.
Tampoco comparte la idea de que se desconozca el destino de los salmones asturianos durante su fase marina. «Ya se sabe de sobra dónde van los salmones asturianos cuando salen al mar. Si quieren hacer más estudios, que los encarguen a científicos, que los hay de sobra en España», afirma.
Uno de los aspectos que más críticas le merece es la propuesta de reforzar el control de depredadores. Álvarez recuerda que las campañas desarrolladas en las últimas décadas no han logrado revertir el declive de la especie. «Lo de los depredadores ya cansa. Son piezas esenciales de los ecosistemas. Primero fueron los cormoranes; ya se han matado más de 5.000 y la situación del salmón no mejora. Ahora ya hablan de controlar más. ¿Cuáles? ¿Garzas, nutrias? ¿Y después qué?», se pregunta.
Especialmente contundente se muestra con la defensa de las repoblaciones. Según explica, la evidencia científica disponible apunta precisamente a que estas prácticas pueden resultar perjudiciales para las poblaciones silvestres. «En cuanto a eso de fomentar la mejor repoblación posible con criterios técnicos y científicos, le aconsejaría que leyera los cientos de artículos científicos que hay sobre el tema, muchos de ellos publicados por investigadores que trabajan en nuestros ríos. La conclusión es clara: las repoblaciones son negativas y constituyen un factor más en el declive de la especie».






























