Sobre el rearme: réplica a Juan Chaves

Indra sigue aumentando sus beneficios gracias a la producción de armas y la militarización de fronteras.

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Javier Arjona
Javier Arjona
Minero jubilado y militante internacionalista.

Como respuesta o complemento al artículo de Juan Chaves (asesor del grupo parlamentario IU-Convocatoria por Asturies y colaborador habitual de NORTES), donde nos cuenta las bondades del incremento del gasto militar, podría colocarse, por ejemplo, esta intervención en la junta de accionistas de Indra. (Más allá de cuestionar las cifras a la baja dadas por Juan, para lo que basta consultar los informes del Centro Delás para la Paz, u otros: SIPRI 40mil millones. Delás: 53Mil millones; Tortuga 66Mil.. todas cifras bárbaras, o de barbarie..).

Próximo a celebrarse el “desfile militar aéreo” de Xixón, y defendiendo Juan que esto es una “inversión” y no un gasto, y que se hace para adquirir soberanía sobre EEUU… valdría la pena colocar también (como complemento elemental) cuándo y cómo y a qué órdenes se está produciendo el suicida incremento del gasto armamentístico.

La campaña ‘Desarmando Indra’, que cuenta con el apoyo de más de cincuenta organizaciones de la sociedad civil española, ha intervenido el pasado 30 de junio en la Junta de Accionistas de Indra 2026 para denunciar que la empresa española sigue aumentando sus beneficios gracias a la producción de armas y la militarización de fronteras, en un contexto de rearme, intensificación de conflictos y tensiones y genocidio israelí contra el pueblo palestino.

La denuncia se realizó en la Junta General de Accionistas de Indra que tuvo lugar en su sede de Alcobendas (Madrid). Judit Vela, en representación de la campaña, denunciaba la creciente implicación de Indra en el negocio de la guerra, llamando a la reflexión de los accionistas y gerentes de la empresa. La acción ha sido impulsada por Fundación Finances Ètiques, Centre Delàs d’Estudis per la Pau, Alternativa Antimilitarista MOC, WRI-IRG (International Resistance to Wars), Ecologistas en Acción y Desarma Madrid, a las que se han unido otras organizaciones pacifistas, ambientales y de derechos humanos.

En su discurso, Vela cuestionó cómo la empresa se está beneficiando del clima actual de tensiones y belicismo, y de las políticas de rearme y militarización que alimentan y empeoran esta inestabilidad.

Indra cerró el último ejercicio con importantes beneficios y una cartera de pedidos en crecimiento. Los ingresos crecieron un 13% en 2025, a 5.457M €, con una defensa de 1.407M (+36%) € y uno de los principales impulsores de la compañía. De los €16.083 millones en la cartera, €11.336 millones corresponden a la sección militar, incluyendo €6.790 millones de Programas Especiales de Armamento.

El empuje del negocio militar se concentra especialmente en sistemas de defensa aérea y espacial, vehículos y sistemas terrestres y en aviones de combate como el FCAS y el Eurofighter, así como en áreas vinculadas a armamento y municiones.

Desde la campaña, varios de estos programas de armas también han sido cuestionados por la participación de empresas israelíes o sus filiales. La falta de transparencia y la poca información disponible sobre el plan de desconexión de la tecnología israelí sugieren que varios de estos programas principales mantienen la tecnología y/o la participación de empresas o filiales israelíes en España y Europa.

Es una complicidad aún más directa de Indra con el Estado de Israel participar en el proyecto Ayalon, un sistema de peaje inteligente en la carretera de Tel Aviv que promueve la movilidad israelí y restringe Palestina.

Además de esta participación directa y decisiva en el negocio de la guerra, también se ha mencionado los beneficios logrados por Indra en el sector de control fronterizo, un espacio donde se difuminan los límites entre la seguridad civil y militar. “Sus tecnologías de vigilancia, control y detección, como radares, sensores o inteligencia artificial aplicadas a las fronteras y la movilidad, forman parte de un modelo de militarización del espacio fronterizo que no responde a los derechos humanos o a los principios humanitarios, sino a una lógica de exclusión y disuasión”, dijo Vela en su discurso.

La campaña planteó tres preguntas al Consejo de Administración de Indra. La primera, con respecto a la sostenibilidad del modelo de crecimiento de la compañía, ha puesto en duda si el crecimiento del negocio basado en el aumento del gasto militar global es verdaderamente sostenible a largo plazo; la segunda pregunta ha cuestionado si el compromiso militar de la compañía compromete sus operaciones civiles y si su participación en el sector de defensa podría afectar los contratos futuros con el sector público. Finalmente, se ha preguntado a la junta sobre las conexiones de la compañía con la industria israelí y la posible complicidad y responsabilidades que se derivan de ella.

El activista de la campaña ha terminado su discurso aludiendo al escenario futuro al que esta deriva militarista puede llevarnos, y ha pedido a los accionistas presentes que reflexionen sobre dónde es conveniente dedicar el talento y los esfuerzos de la empresa:

“La misma capacidad de innovación que Indra dirige hoy a los sistemas de armas, municiones, vigilancia o control fronterizo podría contribuir a enfrentar algunos de los mayores desafíos de nuestro tiempo. Y esta reflexión no solo afecta al Consejo de Administración, sino también a quienes poseen acciones de esta empresa, y a sus trabajadores. La ciudadanía también pueden plantear su oposición, ya que el mayor accionista de Indra es el Estado español”.

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