Almudena Cueto Sánchez (Nava, 1975) es licenciada en Derecho y vecina de la capital asturiana desde su etapa universitaria, con un breve paréntesis en el que trabajó para una empresa privada de seguros en Barcelona. Lleva militando en el PSOE desde los 19 años, ha sido concejala socialista en Nava, y fue entre 2015 y 2019 directora del Instituto Asturiano de la Mujer y la Juventud. En los últimos años se ha dedicado a la consultoría sobre políticas públicas. Responde a NORTES un cuestionario similar a los tres candidatos a las primarias socialistas.
¿Por qué el PSOE lleva sin ganar unas elecciones municipales desde 1987?
Porque durante demasiados años la derecha consiguió instalar una idea de ciudad muy reconocible y quizás el PSOE no siempre fue capaz de disputar ese imaginario con la misma fuerza. El voto progresista en Oviedo estuvo más fragmentado que el de la derecha; puede que ahora, con el auge de la extrema derecha, el Partido Popular vea debilitada su hegemonía. Y se ha fragmentado porque a veces hemos hablado más de nosotros mismos que de la ciudad. Pero no me interesa quedarme en la lamentación. El PSOE ha gobernado Oviedo, ha transformado Oviedo y puede volver a hacerlo. Para eso necesitamos creérnoslo, tener proyecto, hablar claro y volver a ser útiles a la gente.
¿Qué campaña quiere hacer en 2027?
Quiero una campaña que haga visible la desigualdad social que se oculta bajo la imagen de una ciudad tranquila, entre el Oviedo del escaparate y el Oviedo de la vida cotidiana. Busco evidenciar la diferencia entre una ciudad pensada para ser contemplada y una ciudad preparada para ser vivida. La campaña debe empezar mucho antes de que comience oficialmente la campaña electoral. Se gana cuando la ciudadanía reconoce que existe una alternativa creíble, no cuando se coloca la primera pancarta.
¿Cuáles son los principales problemas que detecta en la ciudad?
Oviedo tiene desigualdades y problemas que no podemos seguir evitando. No por desviar el foco se ocultan los problemas que las personas que vivimos en esta ciudad enfrentamos en nuestro día a día. Cuestiones que generan dificultades y cercenan proyectos de vida. Vivienda, juventud, envejecimiento, soledad no deseada, movilidad, comercio de proximidad, servicios públicos, cultura, barrios, pueblos y sostenibilidad están conectados. El problema de fondo es que Oviedo muchas veces gestiona asuntos sueltos, pero no piensa suficientemente el modelo de ciudad. Yo quiero cambiar esa mirada.
¿Qué medidas propone en materia de vivienda?
La vivienda no puede seguir tratándose como una mercancía sobre la que el Ayuntamiento apenas tiene responsabilidad. El municipio dispone de suelo, capacidad urbanística, fiscalidad, patrimonio y herramientas de cooperación con el Principado. Propongo elaborar un verdadero plan municipal de vivienda eficiente, movilizar suelo municipal para vivienda protegida, rehabilitar inmuebles vacíos y favorecer fórmulas de alquiler asequible, especialmente para jóvenes. Es necesario incluir parámetros de innovación social en la política de vivienda. Hay que construir, pero también pensar en lo que las personas que necesitan de la vivienda. Pienso en viviendas intergeneracionales, rehabilitación y adaptación de viviendas para personas mayores, porque la vivienda debe adaptarse a la evolución de la vida de las personas. Es decir, usar el urbanismo municipal con sentido social: donde haya desarrollo urbano, tiene que haber vivienda accesible, mezcla social y servicios próximos.
¿Cómo ve la llegada de la universidad privada a Oviedo?
No tengo una posición dogmática contra ninguna iniciativa educativa, pero sí tengo una posición clara: la prioridad debe ser la Universidad de Oviedo y el sistema público universitario. Una universidad privada no puede llegar a costa de patrimonio público, de ventajas opacas o de debilitar la universidad pública. Si viene, tiene que hacerlo con garantías, calidad, transparencia y aportando valor real a la ciudad. Oviedo es ciudad universitaria porque tiene una universidad pública con historia, conocimiento, investigación y arraigo. Eso hay que protegerlo.
¿Cómo ve el proyecto de desviar el tráfico a través de La Vega?
Con mucha cautela. La Vega no puede convertirse en un atajo para resolver un problema de tráfico. La Vega es una de las grandes oportunidades urbanas de Oviedo. Ahí nos jugamos patrimonio, vivienda, innovación, cultura, zonas verdes, memoria industrial y conexión entre barrios. Si lo primero que hacemos es pensar por dónde pasan los coches, empezamos mal. La pregunta debe ser: ¿qué ciudad queremos construir en La Vega? Y después, cómo se organiza la movilidad de forma coherente.
¿Qué hacemos con la Fábrica de Gas?
La Fábrica de Gas no puede seguir siendo una pieza cerrada, degradada y sin función urbana. Es patrimonio industrial, pero también una oportunidad para abrir ciudad. Yo apostaría por un proyecto pactado, viable y con retorno público: espacio cultural, verde, comunitario, de innovación y memoria industrial. No me interesa una operación especulativa ni una foto de rehabilitación sin contenido. La Fábrica de Gas tiene que devolver algo a la ciudad.
¿Y con la Fábrica de San Claudio?
Lo primero es aclarar su situación jurídica y el futuro de su propiedad. A mí me gustaría que ese espacio fuera de la ciudad, de una manera o de otra, pero de la ciudad. Cerca de un espacio con capacidad de crecimiento, con una historia ligada a los habitantes de San Claudio y con una extensión que permitiría muchas oportunidades de desarrollo.

¿Y con El Asturcón?
El Asturcón necesita realismo. No podemos tener equipamientos municipales de gran escala sin proyecto viable. Es obvio que el Asturcón es una de las heridas que el PP ha dejado a la ciudad. El ejemplo de una gestión personalista, infantil y alejada del interés público. No puede seguir costando lo que cuesta a las arcas municipales. Hay que analizar jurídica, económica y urbanísticamente qué usos son posibles: deporte, naturaleza, actividad ecuestre si es viable, ocio saludable, formación, eventos o incluso alianzas deportivas. Pero con una condición: que tenga sentido público y no sea una carga permanente sin retorno para la ciudad.
¿Qué le falta a San Mateo?
El PP ha fracasado con su modelo privado de San Mateo. Toda la ciudad lo sabe y toda la ciudad lo dice. Una fiesta popular no se mide únicamente por cuánta gente reúne, sino por cuánta ciudad consigue incorporar. El actual modelo ha producido una desafección de la ciudad con sus fiestas. San Mateo se ha convertido en un festival al uso, no en la fiesta de la ciudad. Soy de las que echa de menos los chiringuitos de siempre, el modelo popular que ha sido sustituido por un modelo privado que sigue manteniendo el ruido y produciendo impactos negativos que algunos colectivos vecinales denunciaban. Se ha cambiado para no mejorar, se ha cambiado para secuestrar la esencia de nuestras fiestas mateinas.
¿Qué le falta a Oviedo?
Oviedo no necesita solo gestión. Necesita proyecto. Le falta vivienda asequible, transporte público eficaz, una política de cuidados, ambición cultural y capacidad para integrar sus distintas realidades. Pero, sobre todo, le falta un proyecto compartido. Tenemos una ciudad cuidada en algunos aspectos, pero no necesariamente una ciudad que cuide.
Una propuesta para la capitalidad cultural
Que la capitalidad cultural no sea solo una candidatura, sino una transformación de ciudad. Mi propuesta sería llevar la cultura a barrios y pueblos con residencias artísticas comunitarias, programas de derechos culturales, participación de artistas locales, memoria industrial, cultura joven, cultura rural y alianzas con la universidad, la Escuela de Arte, el tejido vecinal y los centros sociales. Oviedo 2031 tiene que dejar legado, aunque no ganemos. Y si ganamos, tiene que ser una capitalidad vivida por toda la ciudad, no solo por los grandes equipamientos. No estaría mal que hubiera una Sala de Arte Pública en la ciudad o que nuestro municipio tuviera un museo local digno.
¿Cómo preparamos a Oviedo para las olas de calor?
Con planificación, no con improvisación. Necesitamos un mapa de calor urbano, más arbolado, más sombra, más fuentes, refugios climáticos en edificios públicos, patios escolares adaptados, itinerarios frescos, protección de mayores y personas vulnerables, y una estrategia seria de renaturalización. Oviedo no puede pensar el cambio climático como algo ajeno. También nos afecta.
¿Más peatonalizaciones? ¿Dónde?
Sí, pero bien hechas. Peatonalizar no es solo cortar tráfico; es mejorar la vida urbana. Hay que estudiar entornos escolares, centros de salud, zonas comerciales de barrio, plazas infrautilizadas y calles donde el peatón debe ganar seguridad. Y hay que hacerlo con comercio, vecindario y transporte público. Debemos avanzar en las conexiones peatonales entre el centro y zonas como Pumarín, Teatinos, Vallobín, La Argañosa o La Corredoria. No creo en imponer peatonalizaciones desde un despacho. Creo en diseñarlas bien y explicar para qué sirven y que mejoren la calidad de vida de la zona en su conjunto. Peatonalizar no debe tener como único fin tener más terrazas para la hostelería.
¿Cómo se imagina El Naranco en 2031?
Como un gran espacio natural, cultural y patrimonial cuidado, accesible y protegido. Me imagino un gran parque Naranco con mejor transporte público, senderos cuidados, con un centro de interpretación del patrimonio más potente y con más recursos, conexión con el resto del prerrománico de la ciudad, actividad saludable y respeto ambiental.
¿De qué barrio es y qué le gustaría que pasase en él?
Vivo en una intersección: Campillín, Otero, San Lázaro. Es un barrio con ventajas que otros barrios aún no tienen. Tengo dos parques cerca que generan espacios de ocio saludable y unas conexiones estupendas para quienes vamos en vehículo privado. Pero deberían de ocurrir algunas cosas en él. No es un barrio con una buena conexión al transporte público. La lejanía de la estación de tren y/o autobús dificulta la movilidad y el trazado y conexión con dotaciones públicas importantes como el HUCA podrían mejorarse. Por otro lado, en los últimos tiempos, el barrio está mostrando preocupación por la situación en el Albergue Cano Mata. El Ayuntamiento no puede mirar para otro lado y externalizar completamente la atención a personas vulnerables en un solo centro de referencia de la ciudad. Se necesita una planificación, recursos, acción social y comunitaria y no dejar que un vecindario sostenga lo que el ayuntamiento parece que no quiere ver.
Dígame algo positivo de los gobiernos de Alfredo Canteli.
Es importante no hacer una crítica completa y continua a la gestión municipal. Si no, perderíamos credibilidad entre la ciudadanía. Siempre se hacen cosas positivas, y siempre queda algo que hacer. Yo cuestiono el modelo de ciudad de Canteli, su marco ideológico de ciudad y también su forma un tanto autoritaria de hacer política y de comportarse en los plenos. Pero creo que la política de limpieza o de mantenimiento de parques (los que hay, porque le gusta mucho el urbanismo duro) es muy buena y la ciudadanía lo valora mucho. También me gusta su apuesta por la Capitalidad Europea de la Cultura en estrecha e imprescindible colaboración con el Gobierno del Principado de Asturias.
¿Oviedo tiene río?
¿Quién no recuerda cuando se planteaba una playa artificial en el Parque de Invierno, con el Gafo? Pero, fuera de bromas, Oviedo no es solo la ciudad, es todo el término municipal. Oviedo ha vivido de espaldas a su dimensión natural. Hay que poner en valor los ríos, el Nalón, Trubia o el Nora con sus espectaculares meandros.
Sin duda, los ríos y sus riberas, las poblaciones situadas en sus inmediaciones tienen que ser objeto de atención; atender las necesidades de limpiezas, los riesgos existentes y la oportunidad de conectar a la población con su medioambiente es muy importante.
¿Un sueño para la alcaldía?
No soy yo mucho de usar la palabra sueño; prefiero la palabra propósito. Para mí el sueño lo relaciono a una quimera, a circunstancias que operan en una dimensión diferente a la real, soy más de propósitos. Tener un propósito lleva implícita la idea de hacer para que ocurra lo que perseguimos. Lleva implícita la idea de posibilidad, de que puede suceder si se tiene un plan y se definen acciones específicas para que ocurra. Mi propósito es que la igualdad de oportunidades sea una realidad para todas las personas. Y también que Oviedo pueda tener, por primera vez, una alcaldesa.
Un rincón de la ciudad
Me preguntas por un rincón en la ciudad, pero sabemos que Oviedo es más que la ciudad. Así que me vas a permitir decirte dos rincones que me gustan. El primero, dentro. La Plaza del Paraguas. El propio paraguas y lo que significa. Ahí han pasado y pasan cosas. La primitiva iglesia de San Isidoro dio lugar a la que es para mí la plaza más bonita de Oviedo. Imagino a las lecheras, mujeres trabajadoras que alimentaban la ciudad; me gusta esa imagen. Y hoy, somos muchas las personas que nos juntamos a charlar y a vivir la vida en alguno de sus establecimientos; es que me encanta esta plaza. Y déjame un rincón fuera. La antigua estación de la Manjoya en la senda verde. Hago ese paseo muy a menudo con mi perro Rayito. Y me encanta llegar allí, sobre todo por la mañana temprano. Tiene un aire muy de cine, sobre todo en otoño. Una estación sin tren, tanta naturaleza a sus anchas, tan cerca de enlaces y carreteras. Sus murales. Se podrían hacer allí muchas cosas con la cantidad de gente que a diario se sienta en su andén.



























