Ha fallecido este viernes a los 77 años José María Moro Barreñada, historiador, maestro de historiadores, y un autor clave para entender el siglo XIX asturiano y la formación del capitalismo en la región.
Nacido en 1948 en Astorga, Moro era hijo de un artesano ebanista y de un “ama de casa extendida”, como apunta su hijo Miguel, sobre su abuela, pluriempleada en el cuidado de los hijos, el trabajo en la huerta y el apoyo en el taller de su marido.
Las becas permitieron estudiar más allá de la básica a aquel chaval de La Maragatería cuyas tempranas inquietudes intelectuales pronto le hicieron chocar con el ambiente conservador de Astorga, entonces muy marcada por el singular peso de la la Iglesia y del Ejército en una población de poco más de 9.000 habitantes. Viniendo de ese contexto, Miguel Moro apunta que para su padre llegar a la Universidad de Oviedo a finales de los años 60 resultó una experiencia “liberadora”, que le permitió encontrar un ambiente más favorable al desarrollo de sus intereses culturales, políticos y vitales.
En Oviedo Moro disfrutaría del clima de mayor apertura que se vivía en Asturias, y sobre todo de la efervescencia política y cultural que arrancaba en la universidad post-1968. En la capital asturiana, donde terminó fijando su residencia, Moro también conoció a su pareja Aurora Vallina, profesora de secundaria y madre de sus dos hijos, Miguel y Dani.

Tres profesores marcaron decisivamente a Moro durante sus años de estudiante en la universidad asturiana, el filósofo Gustavo Bueno, entonces en posiciones marxistas y cercanas al clandestino PCE, el antropológo Ramón Valdés del Toro y el geógrafo Francisco Quirós. La influencia de este último es la que más se puede apreciar en su posterior obra, según el historiador Francisco Erice, que señala que su compañero y amigo fue siempre un historiador muy geográfico, con una especial atención a las estructuras y a su huella en el territorio.
Su tesis doctoral, “La desamortización en Asturias”, posteriormente publicada como libro, sería la primera de una serie de obras que analizan el largo y turbulento siglo XIX. En la estela del Marx de la acumulación primitiva, Moro reconstruye el proceso de privatización y desposesión que permitió la formación de una nueva burguesía rural propietaria de la tierra. En trabajos posteriores analizaría la situación del campesinado asturiano en el siglo XIX, su endeudamiento, sus condiciones de vida y sus padecimientos durante las guerras coloniales del imperio español. También la tortuosa revolución liberal, sus idas y venidas, y los cambios políticos y jurídicos que fueron alumbrando la sociedad capitalista.
Profesor jubilado de la Universidad de Oviedo, sus últimos años de vida, marcados por una larga y penosa enfermedad, le impidieron disfrutar de la lectura, de su familia y de la tertulia con sus amigos.
Erice, que hablará este sábado en el homenaje que se le rendirá a las 13h en el tanatorio de Los Arenales, destaca que además de un sólido y riguroso historiador con “una obra demasiado corta”, “Moro fue un ser humano entañable, una persona con un gran sentido del humor. Era ingenioso y siempre estaba haciendo bromas”.
Hombre afable y tranquilo, muy apreciado por sus alumnos, su último libro, “Las epidemias de cólera en la Asturias del siglo XIX”, escrito antes de que la enfermedad mermara por completo sus facultades, supuso en 2003 el colofón a una trayectoria intelectual dedicada a rastrear y reconstruir las bases económicas, políticas y sociales de la Asturias contemporánea.



























