Los Alcuentros de Soldepaz Pachakuti concluyeron este viernes en Xixón con un alegato en defensa del desarme nuclear y la construcción de una paz feminista. El encuentro, celebrado los días 15 y 16 de octubre en el salón de actos de Caja Rural, reunió a periodistas, investigadoras y activistas internacionales para cuestionar la militarización de las relaciones internacionales y reivindicar un modelo de seguridad centrado en la protección de la vida.
Bajo el lema Desarmar la seguridad: cuidados para una paz feminista, la iniciativa celebró el XVII Alcuentru de Muyeres y el XXVII Alcuentru Sur-Norte de la organización internacionalista asturiana, que situó en el centro del debate la necesidad de superar una concepción de la seguridad basada en las armas, el control de las fronteras y la amenaza militar.
La jornada del jueves contó con las intervenciones de Ainhoa Ruiz, doctora en Paz, Conflictos y Desarrollo por la Universitat Jaume I e investigadora sobre la militarización de las fronteras y el comercio de armas, y Graciela Barrera, periodista salvadoreña vinculada al medio El Faro, además de colaboradora de publicaciones como Alharaca, Revista Factum, Píkara Magazine y El Diario de Hoy.


Barrera expuso la situación de El Salvador bajo el modelo de seguridad del presidente Nayib Bukele, con especial atención a las consecuencias del estado de excepción, el encarcelamiento masivo y las restricciones de derechos.
La segunda jornada estuvo dedicada al desarme nuclear y al testimonio de las víctimas de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Bajo el título Hibakusha. La dignidad de la Humanidad, el encuentro reunió a Melissa Parke, directora de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares, Yayoi Tsuchida, secretaria general de la histórica organización pacifista japonesa Gensuikyo, con 2,5 millones de afiliados, y Michiko Kodama, superviviente de Hiroshima e integrante de Nihon Hidankyo, la federación japonesa de organizaciones de víctimas de las bombas atómicas y de hidrógeno, distinguida con el Premio Nobel de la Paz en 2024, y Maribel Hernández, representante de la Alianza por el Desarme Nuclear.


Kodama, que tenía siete años cuando Estados Unidos lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima en agosto de 1945, ha dedicado su vida a mantener viva la memoria de las víctimas, luchar por su reconocimiento y reclamar la prohibición de las armas de destrucción masiva. Su presencia en Asturies puso voz a las consecuencias de las guerras sobre los cuerpos y las vidas de las poblaciones civiles.
Las participantes defendieron la urgencia ética y política de avanzar hacia la eliminación de las armas nucleares y reclamaron una gran movilización de la sociedad civil para que los nueve Estados que actualmente las poseen renuncien a ellas.
Los encuentros abordaron también el avance de la militarización en un contexto internacional marcado por las guerras, el incremento del gasto militar y el endurecimiento de las políticas fronterizas. Soldepaz Pachakuti cuestionó un modelo de seguridad basado en el control y la fuerza, y defendió una perspectiva que sitúe en primer plano los derechos humanos, la justicia social y los cuidados.
La organización reivindicó asimismo el protagonismo de las mujeres en la construcción de una cultura de paz, frente a la invisibilización histórica de sus aportaciones y a unas estructuras de poder que, según el planteamiento de las jornadas, normalizan la violencia como respuesta a los conflictos.





























