“Quiero ser el diputado que defienda una Asturias libre de peajes a OTEA, Aucalsa y Quirón”

Juan Ponte, filósofo y director general de Agenda 2030, lidera la lista asturiana del Frente Amplio para las elecciones del 29N.

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Estela PG
Estela PG
Periodista especializada en divulgación científica y comunicación social.

Una tarde de 2014, mientras Juan G. Ponte organizaba unas jornadas antirracistas y feministas en Mieres, el alcalde, Aníbal Vázquez, le citó en su despacho con media hora de margen. La sede del Partido Comunista quedaba a tres minutos del ayuntamiento, y eso, cuenta con una sonrisa, fue pura casualidad. Le propusieron ir en la lista y él puso como condición que nada de puestos de salida. Se veía como investigador y profesor. «Pensé que no me iba a gustar nada», recuerda. Le dieron el número 11 en una candidatura que sacó 12 concejales. Fue concejal hasta 2023 y hoy dirige la Agenda 2030 del Principado.

Nació en Oviedo, pero se siente de Turón. Las cuencas mineras y la memoria familiar perfilan su ADN. Habla de un abuelo de Villagarcía de Arosa, abandonado por su padre, que acabó en la mina asturiana y allí conoció a la que sería su abuela, campesina. De ahí le viene, dice, la conciencia de clase, haciendo suya una frase de la histórica sindicalista Mother Jones: su destino, como los zapatos, viaja siempre con él y está allí donde hay una injusticia.

Licenciado en Filosofía y especializado en Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología, estudió también guitarra y piano en el conservatorio. En «El capitalismo no existe», el libro que publicó hace dos años, sostiene que clase, género, raza y capacidad no son compartimentos estancos. «Esa clase social tiene un color de piel y tiene género», replica a la izquierda que pide volver al núcleo exclusivo de la contradicción entre capital y trabajo. Convive con la institución sin sentirse de ella. «Siempre me siento un intruso», admite, «dentro y en contra». 

Su biblioteca y su banda sonora habitual cuentan tanto de él como el currículo. Se emocionó con «La bola negra», pero la politizaría más. Está leyendo «Cosamala» de Alana Portero, a quien considera «de las mejores escritoras que tiene este país». Ha vuelto a la poesía completa de Lorca, y hace poco el Conservatorio de Mieres le pidió que recitara «La casada infiel». Como buen filósofo – previo aviso de que no quiere parecer pedante- cita «Radical Abundance: How to win a green democratic future», un ensayo colectivo aún sin traducir al castellano. Del séptimo arte, se queda con «Dogville», de Lars von Trier, y con «Film Socialisme», de Godard. David Bowie es, sin lugar a dudas, su músico fetiche; aunque se deja llevar con gusto por las voces asturianas de Diego Flórez, Silvia Quesada, Eva Rodríguez y Belén Antón. Estos días, en la vorágine de la precampaña, confiesa encontrar la motivación con Alfredo González con el coro minero de Turón y Nacho Vegas.

Encabezas el Frente Amplio en Asturias. ¿Qué objetivos tienes para el 29N?

Voy a ser el diputado que defienda una Asturias libre de peajes. En primer lugar, el peaje de la vergüenza, que es el del Huerna. Es un peaje declarado ilegal por la Comisión Europea. Aquí hay mucho consenso, y eso es lo bueno: desde la FADE hasta el Partido Comunista compartimos esto. Es un problema social. Por eso, desde la Consejería de Ordenación del Territorio, Vivienda, Urbanismo y Derechos Ciudadanos, que es en la que está Izquierda Unida, desde la Dirección de Consumo, impulsamos esa multa de un millón cien mil euros por los cobros abusivos, por los malos servicios, por la falta de transparencia y de información, por las retenciones.

Lo que ya es llamativo, por no decir un escándalo, es que en la causa se persone, para defender a Aucalsa, la empresa concesionaria, que es la que se está lucrando de toda esta especulación, el Ministerio de Transportes, liderado por Óscar Puente. Ahí, desde el Frente Amplio, nos posicionamos con los derechos de los asturianos y las asturianas, que están pagando un peaje absolutamente injusto y vergonzoso. Ese es el primer peaje, el peaje de la vergüenza, y de ahí la multa de 1.100.000 euros a Aucalsa.

Pero no solamente ese peaje. Lo digo en un sentido muy amplio y metafórico. Está el peaje de Quirón y la privatización sanitaria, el peaje de obedecer o de postrarse ante OTEA —recordemos que durante la pandemia, y esto lo dije como concejal, OTEA se oponía a los ERTE, que fueron la herramienta que permitió que en este país no hubiera despidos masivos— y el peaje de rendir pleitesía al arzobispo el día de Asturias. Yo quiero ser el diputado que defienda una Asturias libre de peajes. 

¿Cómo se configura Asturias en el conjunto del Estado?

Está demostrado que el PSOE no defiende Asturias. Adriana Lastra fue la delegada del Gobierno hasta hace cuatro días. Esa exigencia y petición de las asociaciones asturianas de más financiación para infraestructuras públicas, de más cofinanciación para vivienda, no está llegando precisamente por esa posición pusilánime del PSOE representando a Asturias en el conjunto del Estado.

“Toca nacionalizar Arcelor, por necesidad estratégica”

En el ADN de IU y del resto de organizaciones políticas que componen el Frente Amplio está la defensa de la oficialidad de la lengua asturiana y de la normalización lingüística. Y del Estatuto de Autonomía. Históricamente esto siempre lo defendió Izquierda Unida; por eso apelo a la confianza y a la credibilidad. Somos gente seria y fiable. Aníbal Vázquez es una persona seria. Anita Sirgo era una persona seria. Esta gente dio su vida por la democracia. Es una cuestión de hace cuatro días. Esto me hace ponerme serio. Defendimos el Estatuto de Autonomía y, después, soberanía: alimentaria, energética e industrial. Asturias debe recuperar un papel protagonista en el conjunto del Estado. Y, para recuperar ese papel protagonista, tiene que mejorar su musculatura industrial. Eso está claro. Mira el ejemplo de Arcelor. Se le da un dinero para descarbonizarlo y chantajea a toda una comunidad autónoma. Toca nacionalizar Arcelor, por necesidad estratégica. Los sectores estratégicos no pueden ser objeto de especulación. Ni especulación inmobiliaria en la vivienda, ni especulación económica e industrial. ¿Quieres especular, reírte de los asturianos y las asturianas, viendo si con ese dinero deslocalizas o no? Tranquilo, que te nacionalizo.

En caso de coalición con el PSOE, ¿cuáles serían tus líneas rojas para con ellos? ¿Y las exigencias de negociación?

Si hay algo que diferencia al Frente Amplio es que no somos izquierda moderada. La extrema derecha llega por la moderación de cierta izquierda. No es causa, es síntoma de un proceso en el cual partidos como el Partido Socialista asumieron el neoliberalismo desde los años ochenta. Y estamos aquí para revertir esa moderación política, los recortes desde 2008 en los servicios públicos y los procesos de privatización. Un ejemplo de manual de la mal llamada colaboración público-privada es la gestión del agua en Avilés. Privatizo beneficios, socializo pérdidas. Resulta que hay una empresa, Asturagua, de Aqualia, que desde 2008 tiene unos beneficios ingentes, enormes, pero establece unas cláusulas absolutamente abusivas, con el voto favorable municipal del Partido Socialista y del Partido Popular. Como consecuencia de esas cláusulas, ahora los avilesinos y las avilesinas tienen que hacer un bizum de 15 millones o subir un 58 % la tarifa del agua. Y lo terrible es que esto se debe, como dicen literalmente, a que se ha consumido menos agua de la prevista. Las cláusulas abusivas eran estas. 

Juan Ponte en El Manglar de Oviedo/Uviéu. Foto: Pablo Lorenzana

Esta privatización demuestra que el neoliberalismo que asumió el PSOE es el del mundo al revés. ¿Por qué? Porque en vez de primar la contención de gastos, que es lo que tiene que hacer una administración pública, el ahorro, el bienestar ecológico, es decir, la sostenibilidad de los ciclos del agua, lo que se pone por delante es el derroche y el beneficio de una empresa privada que lo que quiere es saquear los bolsillos de los avilesinos y las avilesinas. Cuando privatizas los servicios, transfieres los riesgos a la ciudadanía, y unos pocos se lo llevan caliente. Por eso, en este caso, Izquierda Unida defiende rescatar la concesión y tener un modelo cien por cien público, transparente, democrático y sostenible. Con el agua no se puede especular. Es un bien común.

“España se convirtió en el laboratorio de pruebas del neoliberalismo en el sector ferroviario, de lo que llaman la liberalización de la alta velocidad”

Hay otro ejemplo que es muy sintomático: el sector del ferrocarril, precisamente por la situación en la que estamos. De estos polvos a estos lodos. España se convirtió en el laboratorio de pruebas del neoliberalismo en el sector ferroviario, de lo que llaman la liberalización de la alta velocidad. Liberalizar la alta velocidad significa meter dentro otras empresas para que ocurra lo siguiente: los españoles pagan como contribuyentes, con sus impuestos, las infraestructuras, y los beneficios se los llevan empresas multinacionales, además, para colmo, extranjeras en la mayor parte de los casos. En vez de poner en el centro la seguridad, se pone la productividad. Entonces saturas las líneas. Es el eufemismo de la liberalización, al final el fetiche de la colaboración público-privada: los beneficios se los llevan unos pocos y las pérdidas siempre se socializan.

“Reforzar lo público y lo común: ahí el PSOE siempre es renqueante, siempre va muchos pasos por detrás”

Hay una analogía con el Reino Unido. En los años noventa se privatizan las infraestructuras ferroviarias. ¿Qué ocurrió? Que petó el sistema ferroviario. ¿Qué está ocurriendo ahora? Que se tiene que volver a asumir por parte del Estado.

En el Frente Amplio lo que defendemos es más personal, más recursos, más mantenimiento. Y no me refiero solo a las estructuras ferroviarias, sino a bomberos forestales, colegios, sanidad, etcétera. En España hay un problema de infradotación de estructuras, de recursos y de personal como consecuencia de esos procesos de privatización y de mercantilización. Eso es lo que nos distingue del Partido Socialista, nuestro espacio político alternativo como izquierda. Reforzar lo público y lo común: ahí el PSOE siempre es renqueante, siempre va muchos pasos por detrás. La prueba fue el quinto pilar del Estado de bienestar, que es la vivienda, y así hubo esa respuesta ciudadana cuando se dijo hasta aquí.

Aquí hay dos cuestiones. Una es ser el coeficiente corrector de las desviaciones derechistas del PSOE. Si no está Sumar ahí, y ahora el Frente Amplio, el PSOE vira a la derecha. Esto lo vivo, y lo viví también en un cogobierno: pasé de una mayoría absoluta a un sistema totalmente distinto, que es ser socio minoritario. Si no estamos ahí, te aseguro que no hay multa a Aucalsa. Te aseguro que no hay ley LGTBI. Y no hay ley de vivienda. Pero el segundo punto es que yo no me conformo con esto. Tengo un proyecto de país, que es que Asturias esté libre de peajes, frente al modelo Óscar Puente, por ejemplo. 

¿Qué lectura hacen del accidente?

Y aquí voy de la mano de Comisiones Obreras, que es mi sindicato. No se puede responsabilizar a un trabajador y ponerlo en la picota. A uno, a dos, a diez, me da igual. Es una estructura de subsistemas que falla en conjunto. No sabemos qué ocurrió hasta que no se haga una auditoría externa, con rigor, con transparencia, científica y neutral. Son muchos accidentes ya para ver que el problema es estructural, no individual. Me cabrea porque hablamos de la misma persona que se personaba para apoyar a Aucalsa en una causa abierta.

Se constata el deterioro de una serie de infraestructuras y una falta de recursos, de personal y de mantenimiento que tiene que ver con la liberalización de la alta velocidad, que satura las líneas y pone en el centro no tanto la seguridad como la productividad.

Foto: Pablo Lorenzana

Mi gran preocupación es: ¿quieren también liberalizar Cercanías? Porque esto puede llegar. ¿Qué va a ocurrir si se liberaliza? Liberalizar es un eufemismo para decir que unas pocas empresas saquen rentabilidad y provecho. Los trayectos que no sean rentables se van a cerrar. Una empresa privada en un trayecto que no sea rentable no lo va a hacer. Y los que sean rentables se van a privatizar de tal manera que ese dinero, que podría repercutir en mejorar las estructuras públicas, se lo va a llevar una empresa, además, de otro país. Por eso digo que estos patriotas no son patriotas, son patriotas del dinero.

¿Y cuál es la propuesta?

Reforzar lo público de verdad. Ya sé que la derecha y la extrema derecha, que por cierto hoy son lo mismo, tienen como patria el dinero. Pero nuestra diferencia es precisamente con la izquierda moderada, que asumió el neoliberalismo y privatizó servicios públicos. Mi lema al respecto es que hay que poner coto a la ley de la selva. Eso es desmercantilizar la vida. Y aquí me voy a poner un poco más cursi: desmercantilizar la vida es desprivatizar los sueños. Con los pies en el suelo, hay que imaginar utopías que se publiquen en el BOE o el BOPA. Si no se publica en el BOE, no existe. Los movimientos sociales necesitan la institución pública, y la institución pública tiene que obedecer a los movimientos sociales; si no, a mí no me sirve. Esa defensa de la colaboración público-común es el distintivo del Frente Amplio, frente a una izquierda moderada y timorata que asumió los postulados del neoliberalismo, de lo que se llamó la tercera vía. Y llegamos a esta circunstancia.

“Hay que imaginar utopías que se publiquen en el BOE o el BOPA”

La democracia no es una palabra mayúscula o vacía. La democracia es que el derecho a la vivienda sea una realidad. Es bajar el coste de la vida. Es blindar constitucionalmente las pensiones. Es garantizar que el trabajo sea decente, que no sea trabajo de mierda: no se puede vivir para trabajar, hay que trabajar para vivir. Y es defender los derechos civiles, los derechos LGTBI, que a día de hoy están otra vez en riesgo. 

¿Cómo es la brecha que os separa de la derecha?

La derecha solo conoce una patria, la del dinero. Tres ejemplos. Uno: en España hay problemas de vivienda, y votan en contra de los decretos de vivienda. Dos: en España hay empleo precario, y votaron en contra de la reforma laboral. Tres: en España hay parte de la población que no llega a fin de mes, y votaron en contra del escudo social en 2025 y 2026. Defienden la especulación inmobiliaria, defienden a los fondos buitre, no a las familias trabajadoras, que es a lo que venimos a defender desde el Frente Amplio.

A este respecto yo siempre digo que estamos en una fase en la que hay que elegir. No hay medias tintas. O estás con los fondos buitre que vienen a esquilmar los territorios, o defiendes condiciones materiales de existencia que permitan que toda la ciudadanía tenga derechos y pueda desarrollar una vida digna. O estás con una casta que domina el mercado inmobiliario, o defiendes el derecho a la vivienda, el derecho a la ciudad, es decir, el derecho a vivir en asentamientos humanos prósperos y amigables. Y en los que nadie sea más que nadie.

Vivienda, pensiones, cesta de la compra e impuestos

¿Qué llevarías al Congreso en cuanto a vivienda? Hablamos del acceso a una vivienda digna en Asturias, un problema sobre todo de la gente más joven, aunque no es exclusivo de esa generación.

La vivienda es el quinto pilar del Estado de bienestar y es la asignatura pendiente, junto a los cuidados y el medio ambiente. Voy de lo más abstracto a lo más concreto. El artículo 47 de la Constitución dice que todo el mundo tiene derecho a una vivienda digna y adecuada. Primero, prohibir vender vivienda y suelo públicos. De ahí vienen todos los problemas, desde la ley del suelo de Aznar, de 1998. Todo el suelo que no esté protegido ambiental o patrimonialmente es suelo urbanizable. Ahí surge el estallido del ladrillo y todo ese boom especulativo. Prohibido, taxativamente, vender vivienda y suelo públicos.

En segundo lugar, que es donde nos distinguimos de la izquierda moderada o timorata, expropiar a justo precio a los grandes tenedores. Que haya empresas, fondos buitre, extranjeras —esto lo digo para los patriotas del dinero— que tengan mil o diez mil viviendas, es inmoral. No solamente es que esté en contra: es un escándalo, es absolutamente inmoral. Expropiar.

En tercer lugar, desde luego, bajar el precio del alquiler un 35 % de promedio, y que el alquiler se renueve automáticamente, como el empleo. Es decir, que sea un alquiler indefinido, con una renovación automática de cinco años, y de siete si el casero es una empresa. Y, desde luego, ni un solo desahucio sin alternativa habitacional.

¿Y en cuanto las zonas tensionadas?

Por supuesto, declarar zonas tensionadas. Lo que pasa es que se declaran a nivel autonómico, que es lo que estamos haciendo, no a nivel estatal. Las está declarando la Dirección General de Vivienda. Hay cosas que se hacen bien y mal en cada relación política. En Asturias solo hubo política de vivienda pública cuando cogobernó Izquierda Unida. Cuando cogobierna o gobierna Izquierda Unida hay políticas de vivienda pública: se construye vivienda pública, se repara, se mantiene, se moderniza. Esa es la clave.

Hay que renovar, modernizar y crear más parque de vivienda pública. Y, por cierto, vivienda pública sostenible medioambientalmente: eficiencia energética, envolvente térmica, etcétera. Para mí toda la parte eco es esencial.

“Cuando cogobierna o gobierna Izquierda Unida hay políticas de vivienda pública”

Está demostrado que, cuando declaras zonas tensionadas, bajan los precios, tanto del alquiler como de la compraventa. Gijón se va a declarar entero zona tensionada. La línea de la Dirección General de Vivienda es que se declare zona tensionada en todos los lugares en los que se pueda.

 

Asturias tiene una alta tasa de población envejecida. ¿Qué proponéis en cuestión de pensiones y dependencia?

Blindar constitucionalmente las pensiones. Eso significa que ninguna pensión mínima puede estar por debajo del salario mínimo. Las pensiones tienen que subir con el IPC, para que no haya ningún gobierno en este país que las pueda congelar. Y, ligado con esto, hay que devolver la edad de jubilación a los 65 años, y a los 60 en oficios especialmente duros – como construcción, limpieza, ayuda a domicilio o pesca-. La edad de jubilación y las pensiones, a mi juicio, van de la mano. Vivienda, pensiones y, muy importante, alimentación. De nada sirven todos los avances sociales si todo lo succiona el precio de la vivienda o el precio de la cesta de la compra. Eso lo ve cualquier familia.

¿Cómo se frena entonces la subida de la cesta de la compra?

Para el acceso a productos básicos que sean seguros y saludables hay que topar precios, hay que poner precios máximos. Esto mi organización política lo lleva defendiendo desde su nacimiento. Fijarlos para la cesta de la compra es esencial. Y prohibir las prácticas especulativas en la alimentación, que significa controlar los procesos de distribución, que es donde está la especulación. El problema está en la cadena de valor: la diferencia entre lo que ganan los productores, el producto local, y lo que se lleva la distribución, los grandes almacenes y supermercados, es brutal. La especulación está ahí.

También crear una red de supermercados públicos. Esto se puso de moda con Mamdani, afortunadamente. Que haya empresas públicas de distribución. Si hay empresas privadas de distribución que están especulando con bienes comunes necesarios para nuestra supervivencia y para tener una vida digna, pues frente a esto, háganse empresas públicas de distribución y almacenamiento que no especulen con la alimentación, para que todo el mundo pueda comer tres veces al día, como mínimo, productos que sean sanos, saludables y sostenibles.

¿Está llegando el Ingreso Mínimo Vital?

Lo que tiene que llegar, inmediatamente, es que se reduzcan las trabas burocráticas. La crítica a la burocracia no es solo de la derecha. La derecha no critica la burocracia: lo que quiere es privatizar para que unos pocos, una casta, obtengan beneficios. Lo que defendemos desde la izquierda es simplificar procedimientos, eliminar formalismos burocráticos y que el IMV llegue a todas las familias que lo necesiten, sin tanto papeleo y sin miedo a tener que devolverlo. Eso implica más seguridad jurídica. Eliminar trabas burocráticas para que se reconozca de oficio. Hacienda y la Seguridad Social ya tienen los datos para pagarlo de inmediato a quien tenga derecho, sin que lo pida. Eso es eliminar trabas burocráticas. Defendemos abrirlo a jóvenes de 18 a 30 años. Es una medida que se irá viendo, porque la defiende, por ejemplo, el Instituto de Estudios Fiscales.

¿Y en impuestos?

Queremos bajar los impuestos a la mayoría de la gente. Lo que queremos es subírselos a los que más tienen. Queremos bajar los impuestos a las familias trabajadoras y a las pequeñas y medianas empresas, las pymes, que también sostienen este país. Y subírselos muchísimo a los que más tienen. Hay que frayalos a impuestos. Hoy, quien vive de su sueldo paga en proporción más que el que vive de inversiones. Eso no puede ser. ¿Cómo que la derecha quiere bajar impuestos y la izquierda subirlos? No, no, no. Quien vive de su sueldo no puede pagar más impuestos que el que vive de inversiones. Hay que darle la vuelta. A los que más tienen, a los especuladores, hay que subirles los impuestos muchísimo, no un poco, como la izquierda timorata del Partido Socialista. 

¿Cómo encajamos el sector industrial, que es tan importante en Asturias, con la transición ecológica? Tenemos industrias especialmente contaminantes.

La industria que pasa de los combustibles fósiles a las energías renovables y seguras reduce costes operativos. Tiene márgenes mayores de ganancia. ¿Por qué? Muy sencillo. Por ejemplo, con toda polémica ahora del cierre o la apertura del estrecho de Ormuz. Si tu producción y tu industria dependen exclusivamente de la industria fósil, tu dependencia geopolítica es total de otras terceras potencias: Arabia Saudí, Estados Unidos, Israel, etcétera. En cambio, si defiendes energías renovables, limpias y seguras, aumenta tu autonomía y, por tanto, tu soberanía y tu independencia. Reduces costes operativos, mejoras en eficiencia energética, en envolvente térmica, bajas el precio, la tarifa del agua, de la luz, porque estás ahorrando y eres más competitivo.

¿Qué industria defiende el Frente Amplio? Una industria con trabajo digno. A mí no me sirve cualquier trabajo. Claro, también alguien podría aducir que la esclavitud es muy rentable, porque aumenta la productividad. No. Tiene que ser industria productiva, pero con trabajo digno y decente. La empresa que esté aquí o que venga aquí, uno, tiene que firmar cláusulas de mantenimiento. Se acabaron las empresas cazasubvenciones. Yo lo viví, que soy de las comarcas mineras: coges el dinero y echas a correr. La empresa que se implanta, una cláusula social de mantenimiento de estar quince, veinte años, los que se acuerden autonómicamente. Y no para especular, sino para mejorar la vida de las vecinas y los vecinos. Eso implica trabajo digno, igualdad de género, paridad, etcétera. Y, por supuesto, milito en una organización política y en una coalición que defiende la representación de la clase trabajadora en los comités, en los centros donde se decide el quehacer de la industria. La democracia no se puede quedar a las puertas de la empresa. Tiene que entrar en la empresa.

Y a ese respecto, el ecologismo que yo defiendo no es solamente límites, reducir. Como es un ecologismo de clase, parte de que distribuimos equitativamente la riqueza. Si distribuyes equitativamente la riqueza, va a haber más riqueza para el común. No es limitación, no es cierre. Para mí el ecologismo es abundancia, prosperidad, soberanía y seguridad. 

¿Y el campo?

Frente a la especulación alimentaria, que lo que genera es inseguridad alimentaria, hace falta apoyo al sector primario. El modelo regenerativo al que antes me refería: el apoyo directo al campesinado. Lo que tenemos que asegurar son precios dignos en origen. Ahí entra la seguridad y soberanía alimentaria. Desde Agenda 2030 apostamos estos tres años por proyectos basados en el producto local, el territorio y el comercio local. ¿Por qué? Porque descarbonizas, reduces la huella de carbono, apoyas el comercio local, el producto local, el campesinado. Siempre con perspectiva de género. Y creo mucho en el concepto de biorregión: los límites administrativos tienen que coincidir con las biorregiones, es decir, con los ecosistemas. Los productos alimentarios de los colegios, de los centros de mayores y de las residencias tienen que producirse localmente en Asturias. Quien apoya al sector primario no es Vox, que lo que hace siempre es votar los proyectos que benefician a las grandes multinacionales en la Unión Europea.

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