El diputado asturiano de Vox José María Figaredo llevó al Congreso de los Diputados un bulo sobre la supuesta presencia de pirañas en el río Sella, difundido originalmente por la cuenta de humor del influencer El Pruvianu, y llegó a preguntar al Gobierno por las medidas previstas para controlar la población de estos peces.
Mientras la inmensa mayoría de usuarios de X se tomaban con humor la broma, y añadían otros comentarios jocosos de su propia cosecha, el responsable de Economía de Vox daba por buena la publicación del Pruviano.
La iniciativa, registrada en julio de 2024 junto a los diputados de Vox Patricia Rueda y Ricardo Chamorro, solicitaba información sobre el número de ejemplares de piraña roja (Pygocentrus nattereri) que habitaban en el río Sella y sobre la posible elaboración de un plan para controlar su presencia.


Tras ser advertidos del rídiculo, los diputados de Vox retiraron aquella iniciativa, según consta en la documentación oficial del Congreso. No obstante, el asunto no terminó ahí. Los mismos parlamentarios formularon otra pregunta al Ejecutivo sobre las “medidas previstas para paliar la alarma social que ha generado la noticia falsa de la presencia de pirañas en el río Sella (Asturias), así como para proteger el atractivo turístico de las fiestas del Descenso Internacional del Sella”.

La respuesta del Gobierno, fechada el 7 de octubre de 2024, el Ejecutivo señaló que la broma apenas había tenido difusión, limitada a tres páginas digitales, y que ninguna de las administraciones consultadas tenía conocimiento de la supuesta presencia de pirañas en el río.

Por ello, rechazó que el episodio hubiera provocado la alarma social a la que se referían los diputados de Vox y aprovechó su respuesta para recordar la importancia de comprobar la veracidad de las informaciones. El Ministerio recomendó expresamente a la ciudadanía contrastar las fuentes y evitar difundir noticias cuya autenticidad ofreciera dudas. Asimismo, descartó que el bulo hubiera perjudicado al Descenso Internacional del Sella y recordó que la competición se había celebrado sin incidentes, por lo que no existían motivos para considerar comprometido su atractivo turístico.


Más de dos años después, El Pruvianu ha recuperado la historia en sus redes sociales, recordando cómo una publicación concebida como una broma terminó provocando una iniciativa parlamentaria y una respuesta oficial del Gobierno de España.
No es la primera vez que un político o periodista de derechas da por buenas las bromas del Pruviano en redes. Carlos Martínez Gorriarán, de UPyD, o José Javier Esparza Torres, presentador de El Gato al Agua, son otros de los que han tomado por reales las publicaciones de este influencer que usa el humor para demostrar la facilidad con la que hasta los más disparatados bulos pueden darse por reales cuando al otro lado hay personas llenas de prejuicios y ganas de creerlos.































