«La ideología produce desacuerdo, pero la estupidez produce desconcierto». Es la primera ley de la estupidez, según David Brooks. Trump es ante todo estúpido, propone Brooks. Su llegada está haciendo viscosa la baba ultra en todas partes. Podríamos decir que su presidencia es de ultraderecha y que reverdece añejos hedores fascistas. Siendo esto cierto, Brooks sugiere que no echemos en saco roto ese rasgo esencial de sus primeras medidas: la estupidez. Puede parecer que una persona lista no puede ser estúpida. Elon Musk tiene empresas complejas y más dinero que muchos estados. La DOGE, la agencia para la eficiencia encargada a Musk, me recordó a los malos de La Jungla 2, que duplican los aparatos de control de un aeropuerto, inutilizan el bueno y transfieren su operatividad al duplicado que ellos controlan. La DOGE deja la administración como un cascarón vacío, atrapa sus funciones sin ser administración y pone al frente a Musk, sin tener ningún cargo. Con tanta empresa, tanto poder, con los mandos del estado transferidos a su duplicado, la DOGE, uno puede pensar que Musk debe ser listo, no estúpido. Pero, y no es coña, la estupidez tiene sus estudiosos. Carlo Cipolla, una autoridad en la materia, advierte: «la probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa persona». Un estúpido podría formular la teoría de la relatividad.
La estupidez es la cualidad de las conductas que ignoran sus propias consecuencias. La estupidez no es irresponsabilidad, aunque la contenga. La gente se hace adulta aprendiendo a asumir las consecuencias de los actos propios, salvo los pijos malcriados. Pero esto es más profundo: el estúpido perjudica a los demás sin beneficio propio o incluso se perjudica a sí mismo, porque sus actos no son guiados por sus consecuencias, hace lo que le pide el cuerpo sin preguntarse qué va a pasar después. Simplemente es irracional. El estúpido puede meter los dedos en el enchufe de la luz según sale de la ducha. Aunque el principio 3 de Brooks dice que el estúpido es más peligroso que el malvado, tengo mis dudas de si en este momento la estupidez es un diagnóstico levemente optimista. Me explico después.

El activismo ultra es un ataque internacional a las democracias liberales con metodología común. El librillo americano es el que usan también en Europa. Hay dos rasgos de Trump que debemos tener en cuenta, antes de volver a la maldad y la estupidez. Uno es el formato de comunicación y otro la guerra cultural. Musk sabe que la gente está saturada de datos, de ficciones, de informaciones, de emociones negativas y de desorientación en la masa de datos. Sabe que sus seguidores entienden la acción más que las explicaciones y que la gente necesita relatos, conexiones reales o ficticias entre los datos, sencillas y expeditivas. Cualquiera de nosotros tiene la sensación de que cosas difíciles o imposibles de hacer son ya un hecho, de tan expeditivas y simples como se presentan. No es tan fácil anexionar Canadá, Groenlandia, el canal de Panamá y Gaza. Pero el estupor que tenemos todos dentro es como si fuera dicho y hecho. Explica Tressie McMilliam Cottom que Musk y su DOGE se dedican a señalar oficinas gubernamentales pequeñas y poco conocidas, atacarlas con expresiones chistosas por su desmesura (grupo de delincuentes, banda de ladrones) y triturarlas, solo como medio de propaganda. Solo lo hacen para transmitir acción, videojuego de buenos y malos y hacer sentir en maqueta el tipo de acción y emociones trasladables a la conquista del poder internacional de EEUU. Musk entró en Twitter con un lavabo y editó el meme del lavabo, pero en la Casa Blanca. Alguna vez les puse a mis alumnos el ejemplo de lo que pasaría si yo entrara todos los días en clase con un kilo de naranjas y me fuera de cada clase con mi kilo de naranja. Sería un detalle irrelevante para la calidad de mis clases, pero en su memoria yo sería el de las naranjas. Nuestra mente atrapa lo distintivo más que lo importante. Musk creó una imagen distintiva y además confusa en su interpretación. Todo este efectismo fortalece relatos tramposos pero que sobresalen en el magma de datos actual. McMilliam Cottom se lamenta de que los demócratas replican leyendo un papel desde un atril, como si siguiéramos en el siglo XX.
Están destruyendo servicios y programas, pero no en cualquier orden
Respecto de la guerra cultural, Brooks da un dato del que debemos tomar nota. Están destruyendo servicios y programas, pero no en cualquier orden. No empiezan por los más costosos, como los de ayuda social, que andaban por los dos billones en 2018. Empezaron por la ayuda exterior, las comunidades de investigación, el Centro Kennedy (una referencia de artes, música, danza e historia), educación, universidades y ONG. Es donde trabajan progresistas de alta formación. Allí, como aquí, intentan denigrar los principios de justicia denigrando a quienes los defienden con caricaturas socorridas: sindicalistas corruptos, progres vividores subvencionados, listillos que te dicen a qué clase social perteneces y te explican cómo debes sentirte, universitarios que te dicen lo pequeños que son tus problemas al lado de la sostenibilidad del planeta y el avance en los derechos civiles. Guerra cultural para enmascarar la brutalidad social. Aquí también quieren que la aversión a sindicalistas, podemitas o izquierdistas pueda más que el interés propio. Quieren que los humildes sean estúpidos, en el sentido dicho antes, y hagan lo que más enfade a los progres sin tener en cuenta lo que pasará después con su sanidad, su pensión y su seguridad.

Los economistas están alarmados por las medidas de Trump. Algunas son contradicciones palmarias. Trump tiene, por un lado, el impulso de Musk del capitalismo más salvaje, el que no quiere estados, gobiernos, ni leyes. Ese impulso lo lleva al entusiasmo por las criptomonedas. Y, por otro, el impulso de MAGA de Bannon, de que EEUU sea grande otra vez y sea el sheriff del mundo. Esta pulsión lo lleva al dólar como patrón planetario, una moneda con control y autoridades. Otras son más difíciles de interpretar. La guerra de aranceles y sus maneras brutales y caóticas llevará a que los socios reduzcan su dependencia de EEUU. ¿No está ahora todo el mundo más receptivo a buscar apaños con China? Por otra parte, EEUU no puede controlar por sí solo los complejos procesos productivos de las tecnologías punteras. Los humanos no tenemos cerebro para concebir un simple coche. Ningún sujeto de Altamira pudo pensar en algo así, a pesar de tener nuestro mismo cerebro. Un coche necesita nuestro cerebro, pero también historia, pequeños añadidos que cada generación va poniendo al legado de la anterior hasta llegar a monstruos que ninguna persona hubiera podido concebir. Las tecnologías aplanan el tiempo hasta el punto de que objetos clave resultan de un añadido, no de generaciones, sino de procesos espacialmente dispersos, donde ninguno tiene la capacidad de crear el objeto por sí solo. El economista de Oxford Eric Beinhocker sintetizó: «ningún país del mundo puede fabricar por sí solo un iPhone». Así que las medidas que está impulsando serían, según Brooks, las estupideces de un estúpido, que no piensa en las consecuencias y hace perjuicio a los demás y se arruina a sí mismo. Podría ser. Cuando Hitler llegó al poder, en 4 años el desempleo bajó del 44% al 12% y el PIB subió el 50% en 5 años. Cualquier economista de la época habría dicho que aquello se basaba en disparates insostenibles que hundirían a Alemania. Hubiera podido parecer un estúpido. Pero en realidad era un malvado, no un estúpido, las medidas económicas eran racionales. Porque contaba con una guerra a gran escala. Ojalá hubiera sido un estúpido. O Trump y Musk son estúpidos y, en palabras de Books, «no viven dentro de un cuerpo de pensamiento estructurado, sino dentro de una fiesta delirante y caótica de prejuicios». O son racionales. Si son racionales, y si los economistas tienen razón, fracasarán y tendrán que rectificar. Salvo que cuenten con una guerra a gran escala. A pesar de la regla 3 de la estupidez, en este caso hay más peligro en la maldad que en la estupidez.



























