La izquierda asturiana y La Santina: una vieja historia de amor

Protegida por la República durante la Guerra Civil, la Virgen de Covadonga es un símbolo de la asturianía que va más allá de lo religioso.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Si el Barça es “algo más que un club”, la Santina de Covadonga es para muchos asturianos “algo más que una imagen religiosa”. También para quienes no son religiosos. Así lo ha querido recordar AMA Asturies a raíz de la polémica por la Santina antifascista del pasado 8M: “Nos parece bonito que la Santina de Queervadonga se apareciese por algo tan justo como es la igualdad entre hombres y mujeres, el antifascismo y los derechos de las personas LGTBIQ+” han explicado los portavoces de la organización, que defiende su derecho a resignificar un símbolo cultural de la asturianía.

Este martes los activistas recibían el apoyo del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, frente a las denuncias interpuestas por organizaciones católicas.

Operación Santina

La transversalidad de la patrona de Asturies viene de lejos, y ya se puso de manifiesto en la Guerra Civil, cuando el bando antifascista se encargó con mucho celo de que la imagen de la Virgen de Covadonga no fuera dañada por los bombardeos o por algún radical incontrolado.

De la protección de La Santina se encargaría el escultor ovetense Faustino Goico Aguirre, nombrado por el Frente Popular director provincial de Bellas Artes, cargo desde el que encargaría de salvaguardar y proteger el patrimonio asturiano.

A principios de 1937, cuando la guerra ya se presentaba muy adversa para los antifascistas asturianos, Goico recibía una llamada del ministro Indalecio Prieto ordenándole la evacuación a Francia de la imagen de la Virgen, protegida en Covadonga por un matrimonio republicano y un grupo de monjas. El temor a que una destrucción de la talla pudiera ser usada propagandísticamente por los franquistas, seguía presente en la mente de los dirigentes republicanos, muy preocupados por la batalla de la opinión pública internacional.

Goico-Aguirre en una imagen tomada por Constantino Suárez.
Imagen de Nuestra Señora de Covadonga.

Goico se trasladaría entonces a Covadonga junto a Antonio Ortega, responsable de propaganda del Frente Popular, para recoger la imagen, y de ahí la trasladaría a Xixón, sede del Consejo de Astuias y León, el llamado gobiernín, que aprobaría la evacuación de la Virgen por mar. Antes de ser enviada a la Embajada de la República en París, la Virgen estuvo temporalmente expuesta en el Ateneo Obrero de Xixón, en el marco de una muestra de tesoros artísticos asturianos. “Nadie la molestó en lo más mínimo; ni se le hubiera tolerado a alguien que se hubiera atrevido a ello” relataría Ortega con posterioridad.

Finalmente, y ya con Asturies a punto de caer, desde el puerto de El Musel la imagen partiría a Francia en un barco, custodiada por el pedagogo anarquista Eleuterio Quintanilla, uno de los más respetados líderes de la CNT gijonesa. Cuenta la leyenda que al conocerse la historia de la evacuación de La Santina, en Xixón se acuñaría esta copla popular:

“La virgen de Covadonga
ye piquiñina y galana,
y marchó con Quintanilla
porque ye republicana”

La imagen no regresaría a Covadonga hasta el fin de la guerra, ya con la República desahuciada y el franquismo en el poder.

Izquierda y covadonguismo

La Santina republicana no sería un episodio aislado. David Guardado explica en su monumental “Nunca vencida. Una historia de la idea d´Asturies” que la izquierda asturiana se lanzaría durante la Guerra Civil a la resignificación de los mitos de la Reconquista, equiparando la resistencia antifascista frente a militares sublevados, tropas moras y fascistas italianos y alemanes, con Don Pelayo y la gesta de Covadonga frente a los musulmanes. No sería la última vez en que la izquierda tirase del covadonguismo.

En la Transición democrática será precisamente el Partido Comunista el que proponga oficializar el 8 de Septiembre como Día de Asturies, por su arraigo popular más allá de connotaciones religiosas, frente a la propuesta laica del 25 de Mayo defendida por Conceyu Bable, en recuerdo de la declaración de soberanía frente a Napoleón de la Junta General del Principado.

Gabino Díaz Merchán y Rafael Fernández.

Aunque el PSOE inicialmente no había sido partidario de una fecha religiosa, su líder, el presidente preautonómico Rafael Fernández, ex consejero del gobiernín republicano, terminaría apuntándose a la instauración del 8S, inaugurando así la costumbre de asistir a la misa en el santuario de Covadonga.

Resignificaciones varias

En fechas más recientes La Santina ha sido resignificada por la banda de rock Dixebra, que la convirtió en portada de su disco “Apúntate a la llista”, o en clave feminista por el cómic “Pequeña y galana” de Jota García. Lo vivido el 8M es un episodio más de esta larga tradición.

Portada del disco de Dixebra.
Cómic “Pequeña y Galana”.

Mientras desde la Cofradía de los Estudiantes y Abogados Cristianos se preparan querellas por delitos de odio, desde AMA Asturies anuncian que esta no va a ser la última vez que saquen a pasear a la Virgen para defender las causas sociales que reivindica este colectivo: “La Santina seguirá apareciéndose y procesionando, se acercan fechas propicias para ello”.

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