David Martín, un ganadero contra la demagogia en el debate del lobo

Con una explotación en Valdés de caballos, cabras y ovejas, considera que la polarización impide un abordaje serio del conflicto.

Recomendados

David Martín Cisneros es ganadero en la aldea de Buseco, Valdés. Junto a su pareja, Ana, cría cabras, ovejas y caballos asturcones, y conviven día a día con los lobos. Es tan estrecha la relación en esta zona de la montaña valdesana que no es raro que los lobos ronden su casa e incluso maten alguno de sus animales a escasos metros de ella.

Según David, en esta zona tan castigada por los ataques, los ganaderos no tienen ningún problema con los lobos. “Nunca sale una queja de nadie de los que estamos en la sierra. En el fondo es que mejoramos porque llevábamos teniendo daños de lobos toda la vida. ¿Y qué pasó cuando se empezó a regular? Que ahora cobras. Empezaron este año a pagar bien; hasta el año pasado igual tardábamos un año y medio en cobrar; ahora, más o menos, deben de estar pagando a los tres meses. Además, es un dinero que viene de la consejería, que sabes lo vas a cobrar fijo. No es una cosa que estés ahí temblando por si la cobro o no la cobro”.

No es que su explotación tenga pocos ataques; acumulan alrededor de quince asturcones muertos al año. Sin embargo las ovejas y las cabras van siempre acompañadas por perros y los lobos nunca atacan a los rebaños. Tan solo algún animal rezagado puede ser pasto de los depredadores, pero es raro que ocurra. Las ovejas vuelven puntuales todas las noches al redil y, aunque las cabras son algo más remolonas, comenta David, las tiene geolocalizadas con GPS para ir a buscarlas si se retrasan. Los que pasan todo el tiempo solos en la montaña son los caballos; no se llevan bien con los perros, por eso son objetivo de los lobos.

Un rebaño de la explotación. Foto: Pelayo Cabernardo.

David entiende que los lobos tienen su papel en el equilibrio natural y que es lógico que haya ataques. “En el campo vivimos todos. Esto no es Yellowstone; los lobos tienen que comer algo de ganado, tiene que ser un porcentaje muy alto de lo que comen. ¿Cómo arreglamos esto para que no sea una pérdida para el ganadero, pero que tampoco sea que haya que exterminarlo todo? Esa es la cuestión. Yo tengo ganado en el monte. Asumo que tener ganado en extensivo en el monte suelto tiene unos beneficios, como que no gasto en almacenes ni en forraje, y que tiene unos inconvenientes, como tener que estar aquí cada día o convivir con el resto de la naturaleza”.

Para este ganadero, poner al lobo como el máximo problema del sector no tiene sentido. “Si el lobo fuera el mayor problema, Murcia sería el paraíso de los ganaderos. El campo tiene rentabilidad hoy en día. En la montaña, donde antes en cada casa había quince paisanos y en cada pueblo veinte casas habitadas, ahora quedamos dos familias en cada pueblo o menos. Hay monte de sobra para explotar”.

“Todo el mundo habla de los lobos sin saber lo que está diciendo de un bando y del otro”

David piensa que el problema de los lobos es que se habla demasiado de ellos, que hay demasiada gente interesada en utilizar el lobo como arma arrojadiza. “El tema de los lobos no se va a solucionar, primero porque es supermediático. Todo el mundo habla de los lobos, el 95%, sin saber lo que está diciendo de un bando y del otro. Unos dicen chorradas como que los lobos un día se van a comer los nenos, que si no se puede ir a las escuelas. Y los otros, tonterías como que los ganaderos estamos en el bar sin mirar por los animales, tocando los cojones, que somos unos cobra subvenciones. Yo, que puedo tener una sensibilidad ecológica, me siento agredido por esas historias; imagínate ganaderos que no tengan ninguna”.

David en el monte. Foto: Pelayo Cabernardo.

¿Soluciona el problema matar lobos?

A pesar de los frecuentes ataques y de tener a los lobos literalmente a la puerta de su casa, David no cree que sea necesario matarlos. Tan solo en algunos casos concretos, como el de algunos ejemplares solitarios y desorientados que llegan incluso a bajar a la costa.

Estudios científicos apuntan que matar lobos no solo no funciona para limitar los daños, sino que consigue el efecto contrario, aumentarlos. La eliminación de lobos, especialmente los líderes de la manada, puede producir que los miembros restantes se dispersen, volviéndose más vulnerables. Esto los obliga a buscar presas más fáciles, de manera más agresiva y a menudo más expuesta.

En principio, David era bastante escéptico con estos estudios: “No me los creía mucho porque ya sabes que muchas veces sale lo que quiere que salga el que los encarga, pero desde que entró el lobo en el LESRPE, todos los de por aquí hemos tenido menos daños”.

“Si antes tenían el plan de matar cincuenta lobos y en el fondo mataban veinte, ahora de verdad van a matar cincuenta”

También duda mucho del número de lobos del censo del Principado; cree que son muchos menos. “Calculan que hay cuarenta manadas, a diez o doce lobos por manada, y claro, les salen más de cuatrocientos. Pero esos datos no tienen ninguna base científica, ¿dónde están las manadas de diez o doce ejemplares? Por favor, habrá una en toda Asturias; lo que nosotros vemos son manadas de cuatro o cinco, y si calculas cuarenta manadas a cuatro o cinco, te salen ciento ochenta, no cuatrocientos”.

David en su casa. Foto: Pelayo Cabernardo

Para David sin embargo la inclusión del lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE) fue perjudicial, pero por motivos distintos a los defensores de su reciente salida: “Puso las posiciones todavía más encontradas. Las autoridades autonómicas para intentar parecer estar del lado de los ganaderos empezaron a decir que no mataban lobos porque no les dejaban, y ahora que pueden, tienen que apuntarse esas medallas. No pueden recular. Si antes tenían el plan de matar cincuenta lobos y en el fondo mataban veinte, ahora de verdad van a matar cincuenta. Vi el otro día el plan de la consejería; es como la pedrea de Navidad, repartida, 7, 8, 7, 8… Es lo mismo en El Franco que en Cangas de Narcea. ¡Qué bien repartido fue el premio gordo este año! Puro electoralismo”.

David echa de menos el anterior funcionamiento de la Consejería de Medio Ambiente en la que parecía predominar el criterio científico-técnico. Para este ganadero la figura de los guardias es esencial por su conocimiento de primera mano. “Parece que se le están quitando muchas competencias a los guardas. No sé por qué. Si el guarda es, digamos, la mano de la administración, tienes que apoyarla, no dejarla vendida. Nos conocemos todos; cada vez que viene el guarda tomamos un café y hablamos, y ellos saben quién funciona mejor y quién funciona peor”.  

Un ejemplo de lo que David cree que podrían aportar los guardias es el tema de las subvenciones para comprar perros. “Los perros funcionan muy bien; es una medida buenísima para los lobos, pero se está haciendo una cosa mal. Están obligando a comprar los perros a un criadero de mastín español. Son perros que nunca vieron ni ganado ni lobos… Los sueltas con el rebaño y ni tienen apego por el ganado, ni saben moverse por el monte. Con eso consigues el efecto contrario, que los ganaderos que se los llevan piensen que no vale para nada tener perros. En vez de pedir una factura de un criadero, pídele un informe a alguien que sepa de verdad lo que hay en el terreno”.

David tiene mastines pero prefiere perros cruzados que son más activos y están más encima del ganado. Añade otro motivo: para un lobo un perro del tamaño de un pastor alemán supone ya un problema. 

“Lo único que están haciendo es joder a los ganaderos”

David es bastante pesimista porque ve que la ganadería cada día se utiliza más para combatir a los rivales políticos. “Lo único que están haciendo es joder a los ganaderos porque los calientan; es como decir ‘¡vamos a la guerra, vamos a la guerra!’, y cuando llegue el momento nos dejarán tirados”. Como en el caso de los contagios de tuberculosis bovina, que le parece el colmo de la insensatez. “Hay que tener un mínimo de ética y decir: mira, esto hay que hacerlo porque si lo pasas con cuatro positivos y no haces nada, dentro de dos años va a tener seis y dentro de seis dieciséis y se va a tener que hacer un vacío sanitario dentro de diez años. O sea, hazlo ya y le vas a quitar estar diez años limitado y para luego acabar en el mismo punto y que nos quiten la calificación de esta zona como libre de tuberculosis. Esto es un tema serio de sanidad; todo el mundo debería de estar de acuerdo en que hay que controlarlo, pues no, tampoco, hay quien está por calentar todo”. Precisamente en este tema el lobo es un aliado de los ganaderos; al eliminar ejemplares enfermos de la cabaña de animales salvajes, disminuye la transmisión de estos al ganado. 

La aldea de David en Valdés. Foto: Pelayo Cabernardo

También ve la misma falta de sensatez por la otra parte: “Los que dicen que los ganaderos lo único que hacemos es gastarnos el dinero de las subvenciones en el bar, ¿por qué no dejan el trabajo en el que están y vienen a esto, que es un chollo? No veo manadas de gente venir a trabajar en el campo; no las veo y es mentira. Es como si yo digo que los funcionarios son todos unos tocapelotas que no hacen nada y están todo el día en casa. Desde el campo, quieras que no, tienes argumentos para decirle a alguien que vive en una ciudad: ¿Sabes de dónde salen las cosas que llenan tu nevera? Igual, llegadas de Brasil, fruto de deforestación. Hazme una valoración de cuántos ecosistemas jodiste tú para tener todo lo que tienes ahí en la nevera”.

A David le gustaría que cesara el ruido alrededor del lobo y que se tomaran decisiones alejadas de la actual polarización, escuchando la voz de quienes de verdad conviven con él, de los ganaderos que sufren los ataques, de los guardias que están sobre el terreno y de los científicos que estudian las especies y los ecosistemas.

Actualidad

2 COMENTARIOS

spot_img