El carbón, la siderurgia y el ferrocarril marcaron el paisaje y la historia del Mieres contemporáneo. “Las ideas emancipadoras llegaron a Mieres por el ferrocarril”, recordó este viernes Miguel Muñoz en la presentación de su libro “La entrada por la estación”, una obra “mestiza”, con elementos de ficción, autobiografía y ensayo, que tiene por escenario la capital del Caudal entre los años 40 y 60.
En el libro hay mucho de la propia infancia y adolescencia de su autor, pero también de otros personajes, unos inventados, otros reales, con los que Muñoz ha querido recrear un tiempo pasado que no fue precisamente el mejor, pero que quizá por su dureza, monotonía, injusticia o fealdad, puede a veces ser mejor material literario que otras épocas más felices.
Muñoz, que durante la Transición fue edil del Movimiento Comunista de Asturies en el Ayuntamiento de Mieres, dialogó en la presentación con otro mierense, de la primera generación ya nacida en democracia, Juan Ponte, ex concejal de Cultura en el mismo consistorio. Ponte destacó de “La entrada por la estación” su estilo literario, sus observaciones históricas y sociales, y su ironía en los comentarios y la descripción de personajes.
El público llenó La Llocura en un acto organizado por la asociación Amigos de Mieres, y en el que hubo risas, anécdotas y la reivindicación de mierenses injustamente olvidados como el médico humanista Nicanor Muñiz, al que Muñoz caracterizó como “hombre muy un conservador en lo político, pero a la vez con una gran sensibilidad social”.
El autor aprovechó la ocasión para señalar el buen momento cultural del concejo como uno de sus principales activos a la hora de reinventarse y ser atractivo como lugar de residencia, aunque los empleos de los mierenses hoy puedan estar en otras localidades del área central asturiana.
































