Grandes momentos del juez de La Suiza

Duro con insumisos y sindicalistas, en 1993 archivó la investigación por el desastre medioambiental del buque Castillo de Salas.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Lino Rubio Mayo, el juez del Caso La Suiza, vuelve a estar en el centro de la polémica con su controvertida decisión de encarcelar a las seis sindicalistas de CNT para las que se ha pedido un indulto pendiente de tramitación. No es la primera vez que el magistrado acapara el foco público con decisiones judiciales polémicas. En 2010 Rubio Mayo se convertía en noticia nacional por su polémica absolución de un conductor que circulaba con el doble de alcohol permitido. El fiscal le pedía una multa de 3.240 euros, pero según el juez no se cometieron infracciones en la circulación del automóvil y “la sintomatología no denotaba que sus facultades para conducir se hallasen alteradas por previa ingesta de bebidas alcohólica”.

El magistrado se agarró a un posible error en la medición del alcoholimetro para absolver al acusado, pero no se libró de una polémica de la que se hicieron eco medios de toda España.

Un desastre medioambiental sin responsables

Otra de sus decisiones más controvertidas fue en 1993 el archivo de la investigación sobre el naufragio del buque carbonero de ENSIDESA “Castillo de Salas”, que tuvo lugar en 1986 frente a la costa de Xixón. Los responsables del barco optaron por verter al mar todo el combustible que transportaba para así reflofar el casco del barco. La gestión del suceso, que desde la Fiscalía se calificó de negligente, produjo un desastre medioambiental que se prolongó durante 17 años, con toneladas de carbón y gasóleo esparcidas por las playas y la costa gijonesa. La aseguradora del barco, de titularidad pública, tuvo que indemizar a la Cofradía de Pescadores ‘Virgen de la Soledad’ con 38 millones de pesetas, más otros 175 millones al Ayuntamiento de Xixón.

Naufragio del Castillo de Salas.

CCOO se personó sin éxito como acusación popular, buscando responsabilidades penales en el armador y las autoridades marítimas por la gestión del naufragio y el posterior desastre ambiental. Se encontró con el muro de Lino Rubio, que optó por no continuar la investigación del caso.

Insumisos y sindicalistas

Lino Rubio también se ganó fama de duro en los años del movimiento por la insumisión al servicio militar, cuando el juez envió a prisión a varios jóvenes antimilitaristas, aplicando así de la manera más estricta el código penal.

Insumisos con carteles sobre Lino.
Juan Manuel Martínez Morala y Cándido González Carnero. Foto: David F. Sabadell

No obstante, el caso que más recuerda al de La Suiza es el de los sindicalistas de Naval Gijón Candido González Carnero y José Manuel Martínez Morala, condenados a tres años de prisión por romper una caja de conexión del control de tráfico. Candido y Morala nunca condenaron esta acción, cometida durante una protesta laboral, pero siempre defendieron que no habían sido ellos los respobsables. También que su condena no se basaba en pruebas objetivas, sino que había tenido una clara intencionalidad política: castigar a la Corriente Sindical de Izquierdas y su oposición a los planes de cierre del astillero.

Nuevamente en el caso de La Suiza planea la sombra de una condena política que buscaba un castigo ejemplar a la campaña que CNT Xixón desarrollaba en 2017 el ámbito de la hostelería. Ocho años después el juez, ya muy cercano a la jubilación, mantiene el pulso frente al clamor social y político que le pedía detener el encarcelamiento mientras se tramita el indulto. Entre quienes han celebrado su firmeza está el diputado de Vox Javier Jové. “El que la hace, la paga. A la trena con la gandaya” tuiteaba este miércoles en la red X.

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