Director, actor y autor teatral, Andrés Lima (Madrid, 1961) está considerado como uno de los grandes directores de la escena española. Formó parte de la compañía Animalario junto a Alberto San Juan, Willy Toledo, Javier Gutiérrez, Nathalie Poza y otros artistas, y ha trabajado en teatros de toda España y Europa. En su haber varios Max y el Premio Nacional de Teatro. Su último montaje, la monumental “1936”, coescrita junto a Juan Mayorga, Albert Boronat y Juan Cavestany, y fruto de casi tres años de investigación histórica y teatral, se presentará los días 21, 22 y 23 de noviembre en el Niemeyer. El espectáculo, uno de los grandes éxitos recientes del teatro español, está producido por el Centro Dramático Nacional, El Terrat y Check in Producciones, y ya ha colgado en Avilés el cartel de localidades agotadas para dos de sus tres funciones. Las entradas para la tercera función están a la venta.
¿Se esperaban esta repercusión de un espectáculo sobre la Guerra Civil?
Sabíamos que iba a generar interés, pero no tanto. Desmonta el tópico de que la gente no quiere ver “otra obra sobre la Guerra Civil”. Al contrario, la gente tiene muchas ganas de saber sobre la historia de su país. Además hay muchos libros y también algunas películas, pero apenas ha habido teatro sobre la guerra. Esta es la primera vez que un espectáculo recorre toda el arco temporal de la guerra.
¿Cómo se hace para condensar tres años tan intensos en un montaje?
Decía Conrad que lo más importante en el arte es saber cortar. Quizá exageraba, pero la frase es bastante cierta. Traté de centrarme en lo esencial. No quería dejar sin contar lo que me parecía esencial: Madrid, Aragón, Catalunya, la campaña del norte, la del sur y el final de la guerra. También necesitaba hacer algunos flash back sobre la República para contextualizar el origen del conflicto. Tuvimos que dejar sin contar la Revolución del 34, la represión franquista en Galicia o la matanza de Paracuellos, que fue tremenda, pero que no puede decirse que sea un acontecimiento esencial para entender la guerra, por mucho que la derecha haya hecho de ella un icono.
¿No corre el peligro un espectáculo así de ser devorado por el tema? Es decir, de que el teatro se termine subordinando al tema
La voluntad ha sido en todo momento que el latido artístico estuviera al nivel del histórico. Entiendo lo que dices, y creo que a veces eso pasa en algunos espectáculos o en películas, pero aquí la voluntad artística manda por encima de todo. Aunque la obra esté muy documentada sabemos que esto es ficción, que no somos historiadores ni periodistas… Por eso nos podemos permitir licencias artísticas y contar las cosas de un modo en que un historiador no podría, como en la escena del bombardeo de Gernika, en la que usamos en lugar de fotografías de la época las imágenes de Gaza en la actualidad.
“La voluntad ha sido en todo momento que el latido artístico estuviera al nivel del histórico”
¿Qué personaje te fascina más en el bando golpista?
¿Fascinar? Posiblemente Franco. De buenas a primeras es un personaje bastante soso, pero si uno lo analiza mejor es alguien que supo apoyarse en los países fascistas europeos para ganar la guerra, y después separarse de ellos cuando las tornas cambiaron… Las dictaduras militares suelen ser generalmente breves y Franco sin embargo supo perpetuarse en el poder. Es un caso atípico. Un personaje mediocre que supo poner a todo un país bajo sus pies durante casi 40 años. También me interesan los africanistas que le rodeaban o Mola, que escribe cosas sobre el terror que hoy las podría firmar Netanyahu. También me interesan los que pusieron la pasta para financiar el golpe: el duque de Alba, March…
¿Y en el bando republicano?
Azaña. Tiene un sentido filosófico enorme. Es un hombre triste, de un racionalismo tremendo… “La velada de Benicarló” es un análisis fascinante de la guerra. También me parece enorme la clarividencia de Orwell, que vaticina lo que iban a ser la dictadura militar y el franquismo.

¿Alguien que te resulte antipático en el lado republicano?
Es difícil. Son personajes con mucha carne. Cuando haces teatro haces a todos tus hijos y los quieres a todos, incluso a los hijos tontos. Largo Caballero pudo ser el presidente más a la izquierda de la historia de España, pero también fue un político con grandes contradicciones. No sé. Tampoco te diría que me es antipático.
“Es bonito que los teatros públicos sirvan para hablar de lo público”
¿Existió la tercera España?
En mi opinión es una visión contemporánea para tratar de justificar a la derecha conservadora y desmarcarla del franquismo. Al final, por mucha pluralidad o divisiones que existieran había dos bandos. Clara Campoamor puede criticar la revolución y los excesos que se cometieron, pero no forma parte de los sublevados. Para mí está en el mismo bando que Durruti. Pasa lo mismo con Chaves Nogales, que es un cronista magistral de la guerra. Apoyó a la República y luego se exilió cuando lo dió todo por perdido. Podía ser crítico con la República, pero nunca fue una una persona que apoyara un golpe de Estado.
¿Guerra o revolución?
Fue la oportunidad para hacer la revolución, un sueño muy digno, pero era muy difícil que triunfara con la política de no intervención de Gran Bretaña y Francia por un lado, y el apoyo de Alemania e Italia a Franco por otro. ¿Pudo haber sido más eficaz mantener la convicción y el entusiasmo de las milicias, como decía Montseny, en vez de construir un ejército formal? Es digno de estudiar, pero creo que sin apoyos internacionales la guerra estaba ya casi perdida de antemano.

¿Dice Pablo Batalla que en lugar de avergonzarnos de la Guerra Civil deberíamos estar orgullosos de ser el único país en el que el fascismo necesitó tres años de guerra para triunfar?
Lo entiendo y tiene cierta ironía, pero es una visión muy optimista teniendo en cuenta que en el resto de Europa, excepto Portugal, el fascismo cayó y en España se perpetuó. Nuestra historia es la que es y hay que recordarla, sobre todo para entender el presente y de dónde venimos. Trump, Meloni, Vox, entender el resurgimiento de los fascismos fue uno de los motivos que me llevó a hacer esta obra.
Como protagonistas no seleccionas a la gente común sino a los grandes nombres
Elijo contarla a través de esos protagonistas, pero siempre con un coro joven que hace del pueblo de 1936 y de los jóvenes actuales mirando al pasado. La mirada del ciudadano anónimo está presente en toda la obra, pero también hay momentos concretos en los que habla ese pueblo llano que más sufrió la guerra.
La obra está producidad por el Centro Dramático Nacional. ¿Se podría haber hecho sin el respaldo de un teatro público?
Podría haber sido posible, pero no de esta manera. Ya hemos levantado antes sin ayuda de nadie montajes muy ambiciosos, pero está claro que con un teatro público la cosa cambia porque aunque la puesta en escena es muy austera el espectáculo tiene muchos actores y actrices. Es bonito que los teatros públicos sirvan para hablar de lo público.



























