El arquitecto y escritor Charles Durrett inaugurará este viernes a las 18h en el Auditorio de Oviedo/Uviéu el congreso internacional sobre vivienda colaborativa promovido por la Dirección General de Agenda 2030 y la cooperativa asturiana Axuntase.
Nacido en 1955 en Estados Unidos, Durrett está considerado uno de los pioneros del modelo de vivienda colaborativa conocido como cohousing —o covivienda comunitaria— , concepto que acuñó junto a su ex pareja, la también arquitecta Kathryn McCamant, cuando ambos descubrieron en Dinamarca un tipo de vivienda comunitaria que posteriormente trasladarían su país.
Su trabajo trasciende la arquitectura: aborda la creación de comunidad, el envejecimiento activo y la sostenibilidad social. En palabras del propio Durrett, “el cohousing permite tener tanta privacidad como se desee y tanta comunidad como se quiera”, una síntesis precisa de su visión de equilibrio entre autonomía y vida compartida.

Durrett se formó en la California Polytechnic State University de San Luis Obispo y amplió estudios en diseño urbano en la Real Academia Danesa de Bellas Artes de Copenhague. Junto a Kathryn McCamant fundó la firma The Cohousing Company, con la que introdujeron el término cohousing en el mundo anglosajón. En 1991 ambos diseñaron Muir Commons, en Davis (California), la primera comunidad cohousing moderna de Estados Unidos. Desde entonces, Durrett ha participado en más de medio centenar de proyectos en su país y en otros lugares del mundo.
El cohousing, según Durrett, “no es una comuna ni una utopía, sino un vecindario pensado para facilitar la cooperación”. Cada residente dispone de su vivienda privada, pero comparte espacios comunes y responsabilidades con sus vecinos. Su método se basa en el diseño participativo: los futuros habitantes colaboran desde el principio en la planificación, las normas de convivencia y la gestión de los espacios. Como él mismo ha señalado, “la cooperación es una herramienta para hacer el mundo mejor también para ti como individuo”.

Una de sus mayores contribuciones ha sido el desarrollo del senior cohousing, comunidades diseñadas para personas mayores que quieren envejecer activamente, sin aislamiento ni dependencia institucional. “Por desgracia”, advertía Durrett en una entrevista, “la mayoría de los mayores piensan que envejecerán en su casa, pero acaban en una residencia. El cohousing ofrece otra posibilidad: vivir entre amigos, con apoyo mutuo y autonomía”. En sus comunidades, explica, “los niños crecen viendo cooperación, y los mayores dejan de estar solos; en nuestras sociedades, un 40 % de las personas mayores sufre soledad patológica”.

Durrett ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos el World Habitat Award de Naciones Unidas por el proyecto East Lake Commons Conservation Community en Atlanta. Sus ideas han sido difundidas por medios como The New York Times, The Guardian o The Economist, y ha impartido conferencias en universidades y foros de todo el mundo.

Durrett insiste en que el cohousing no empieza con la construcción, sino con las personas. “Lo primero es formar el grupo, encontrar a quienes comparten los mismos valores y deseos. Si lo haces bien, acabarás teniendo cinco o seis mejores amigos viviendo al lado”. A partir de esa base, el proceso de diseño participativo y la gestión cooperativa crean espacios que no solo se habitan, sino que se viven.



























