“La clandestinidad tenía voz de mujer”

Aitana Castaño presentó en Langreo "Las madrinas", su novela ambientada en los últimos años del franquismo

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Con “Las madrinas” (Editorial Pez de Plata), la periodista y escritora langreana Aitana Castaño deja atrás las cuencas mineras, pero no del todo. Su última novela, con ilustraciones de Alfonso Zapico, está protagonizada por una mujer de sus cuencas natales, pero los escenarios de la narración llegan más allá que los de su previa “Trilogía minera”, aunque los temas sean similares. El libro se presentó este viernes en Langreo con la compañía de Lucía Cortina, amiga de la autora y profesora de literatura en el IES Cuenca del Nalón, y con la intervención musical sorpresa de Marisa Valle Roso interpretando una versión de “El emigrante”, de Juanito Valderrama, un artista que tiene un importante papel en la novela.

“La historia empieza con una moza de las cuencas que se queda embarazada por el abuso de un primo y la echan de casa”, cuenta Castaño. A partir de ese momento, la protagonista comienza un periplo que nos va descubriendo el ambiente social y cultural de la última década del franquismo: abortos clandestinos, conflictos laborales, pasaportes falsos, guardias civiles, campos de refugiados…Y a lo largo de toda la historia van apareciendo “las madrinas”, esa red clandestina de solidaridad femenina

“Quería contar esa colmena de historias de cómo las mujeres se fueron ayudando unas a otras a lo largo de la Historia”, reflexiona, “a Gloria le van pasando muchas cosas y, cada vez que está en el barro, aparece una mujer que la ayuda a levantarse”. Eso lleva a su vez a otro de los grandes temas de la novela, que es “la importancia de las mujeres durante la clandestinidad. La clandestinidad tenía voz de mujer”.

Foto: David Aguilar Sánchez
Foto: David Aguilar Sánchez
Foto: David Aguilar Sánchez
Foto: David Aguilar Sánchez

“La clandestinidad era un entramado formado por muchas personas que eran héroes, muchas mujeres”, continúa, “y eso fue algo que siempre me dijo Fausto Sánchez, un histórico comunista de Langreo que falleció en la pandemia: sin las mujeres, el Partido Comunista no podría haber hecho nada de lo que hizo durante muchos años manteniendo a gente dentro y fuera de España. Estamos hablando de un entramado de cuidados, que ya sabemos quienes se han encargado de darlos”.

¿Estaba previsto que el libro saliese en el cincuenta aniversario de la muerte del dictador? En cualquier caso, ¿qué aporta la historia de “Las madrinas” a ese ejercicio de memoria colectiva? “Pues no fue algo premeditado, pero creo que hay algo fundamental que se cuenta en el libro, y es que la democracia en España se consiguió en las calles. Hay nombres propios importantes, como todos los que estamos viendo en los documentales que salen ahora, pero tenemos que darnos cuenta de que hubo una contestación social muy importante frente a la dictadura. Fueron los españoles y españolas los que lograron cambiar las cosas”.

Entonces, ¿qué podemos aprender de aquella época? “Que no podemos volver a vivir en un país dictatorial en el que la religión tenga un peso tan importante y en la que se limitan nuestros derechos. Que no queremos vivir así otra vez”.  

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