La diva, mi abuela y yo, dirigido por la cineasta asturiana Inés G. Aparicio, ha obtenido el Premio al Mejor Corto de Animación en el Aguilar Film Festival, uno de los festivales españoles de referencia para el cortometraje y calificador para los Premios Goya. La música original del filme está compuesta por Rodrigo Cuevas.
El corto, una pieza que combina animación y elementos documentales, supone un regreso poco habitual de la animación producida en Asturias, un ámbito en el que apenas se estrenan obras y donde resulta especialmente infrecuente encontrar proyectos liderados por mujeres.
Aparicio subraya la dificultad de formar un equipo de animación íntegramente asturiano: “Me costó mucho encontrar animadoras en Asturias; hacía años que no se producía un corto de animación aquí”, explica la directora. En esta ocasión, la animación corrió a cargo de María Abal de Blanco.

La diva, mi abuela y yo se estrenó en la última edición de la SEMINCI, certamen dirigido en ese momento por el recientemente fallecido José Luis Cienfuegos. Tras su estreno, el corto ha iniciado un recorrido por festivales en el que destaca su paso por el Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX), donde obtuvo el Premio de Distribución Festhome.
La obra forma parte de Laboral Cinemateca Cortos, programa dedicado a la difusión de producciones asturianas en festivales nacionales e internacionales.
Una historia que nace de una canción y de una memoria compartida
El cortometraje parte de un gesto cotidiano. Una tarde en la que la abuela de la directora tararea Batallón de modistillas, un antiguo cuplé que despierta en la nieta una serie de recuerdos y preguntas sobre la memoria familiar y las mujeres que han marcado su vida. La animación y el archivo se entrelazan para construir un viaje íntimo que conecta tres generaciones y que incorpora también a la figura de Lilian de Celis, referente histórico del cuplé. Sin abandonar la esencia documental, la película utiliza la imaginación y el trazo animado para reconstruir escenas, voces y vínculos que atraviesan el tiempo.

También destacan ‘Portales’y ‘Chicken Jazz’
El Aguilar Film Festival reconoció además otro trabajo asturiano: Portales, de la avilesina Elena Duque, que recibió una Mención Especial en la sección De Campo. El cortometraje, una pieza documental-experimental que incorpora animación, se ha consolidado como uno de los títulos asturianos con mayor proyección internacional del último año. Su trayectoria reúne premios en certámenes de Perú, Colombia, Irán, Málaga, Madrid o Zaragoza, así como selecciones en festivales de referencia como Berlinale Forum Expanded, BAFICI, Hong Kong, Go Short, Curtas Vila do Conde, EXiS o BIEFF, además de diversos festivales españoles y latinoamericanos. El reconocimiento obtenido en Aguilar se suma así a un recorrido que confirma a Duque como una de las voces destacadas del cine experimental actual.En el apartado de ficción, otro cortometraje del catállgo asturiano logró llevarse un premio en Aguilar Film Festival. Chicken Jazz, de Imanol Ruiz de Lara, se llevó ex aequo con el documental El ressó de la mirada, de Carlos Bover.
En el marco del palmarés general del festival, el premio al Mejor Cortometraje del 37º Aguilar Film Festival fue para El cuerpo de Cristo, dirigido por la gallega Bea Lema. La obra, basada en la novela gráfica del mismo título distinguida con el Premio Nacional de Cómic 2024, sigue a Adela, una mujer que convive con la sensación de ser acosada por el demonio. Su paso por la consulta psiquiátrica y la búsqueda de respuestas la conducen a un territorio donde la religión y los ritos populares ofrecen el único lenguaje capaz de alojar su vivencia.



























