Extremadura, Aragón y Asturies: acuerdos para cambiar

En Asturies tendremos elecciones autonómicas y municipales en 2027, y la derecha ya tiene gran parte de los deberes hechos

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Enrique López
Enrique López
Ex portavoz de Podemos Asturies.

Cuando los buenos resultados de Unidas por Extremadura parecía que marcaban el camino a seguir para invertir la tendencia bajista de la izquierda alternativa, la falta de acuerdo entre las fuerzas de este espacio en Aragón, nos devuelve a la casilla de salida.

Es cierto que los porcentajes para poder acceder a ambos parlamentos, el extremeño y el aragonés, son diferentes, más bajo el de este último, con lo que en la comunidad aragonesa hay más posibilidades de lograr representación para cada uno de los tres partidos que ahora se presentarán por separado, con alguna franquicia añadida, pero sin ninguna duda, la dispersión del voto traerá consecuencias nefastas para la gente aragonesa de izquierdas, que verá cómo la división reduce significativamente sus posibilidades de representación por la fragmentación, pero también porque habrá muchas personas identificadas con este espacio político a la izquierda del PSOE que ante la falta de unidad, optarán por quedarse en casa.

Pero la mayor tragedia es que esta disputa que impide el acuerdo, esta división, alimentará que la ultraderecha fascista, racista y machista pueda consolidar su hegemonía como tercera fuerza en Aragón, aumentando su influencia y radicalizando aún más las políticas de una derecha extrema que, ya sin ningún reparo, asume los postulados de sus aliados políticos por su dependencia para poder gobernar.

Nerea Fernández e Irene de Miguel. Foto: Unidas por Extremadura

Y con ello, Aragón verá, como ya pasa en otros territorios, cómo se acentuarán políticas ya impulsadas por el PP en ese territorio con las que derechos consolidados, avances sociales, medidas que protegen a la mayoría de las personas para aspirar a una sociedad más igualitaria, se derogan, provocando retrocesos que afectan a las condiciones de vida de las aragonesas y aragoneses y que especialmente van a perjudicar a las familias trabajadoras y a quienes son más vulnerables, apuntalando las doctrinas neoliberales que priman los intereses económicos para beneficio de unos pocos frente a la mayoría social.

¿Sirve para algo más que la denuncia o el mantenimiento de estructuras internas partidarias entrar en un parlamento en el que serás exigua minoría con una capacidad de influencia política nula, contribuyendo además con la dispersión del voto a la izquierda del PSOE a difuminar tu verdadera fuerza dejando expedito el camino para implantar mayorías absolutas de una derecha extrema del PP y una ultraderecha de VOX cuyos partidarios acuden a votar hasta de rodillas si hace falta?

Me parece un cálculo suicida y absolutamente descorazonador, un resultado en el que los únicos que se frotan las manos son quienes ven el camino más allanado para imponer sus políticas agresivas y reaccionarias.

Álvaro Queipo y Adrián Pumares. Foto: Foro Asturias

En Asturies tendremos elecciones autonómicas y municipales para el próximo año. La derecha ya tiene gran parte de los deberes hechos, PP y FORO tienen una alianza concertada que seguramente agrupará su voto para esos comicios y por primera vez en muchos años esa fusión electoral les dará opciones claras de gobernar esta tierra. Un VOX al alza, sería el complemento necesario para afianzar que la Xunta Xeneral pase a tener una nueva mayoría que va a entrar a saco en eliminación de derechos, extensión de recortes sociales, reducción de servicios públicos, privatización de sectores socialmente estratégicos como la sanidad o la educación, además del asentamiento de políticas racistas, rebajas en protecciones urbanísticas, negacionismo en materia de protección natural, impulso del turismo masivo sin control o retrocesos en el ámbito de la cultura y de la identidad propia, por poner sólo algunos ejemplos.

La derecha tiene muy claros sus intereses de clase. No hablo de posibilidades, sino de certezas, de realidades que ya se están dando en otras comunidades autónomas en los que llevan tiempo funcionando unas mayorías políticas iguales a la que podemos tener en Asturies a partir del verano de 2027.

La buena noticia es que este panorama no es irreversible y que en buena medida está en nuestra mano plantar cara a este escenario, negro para cualquiera que defienda la justicia social, los avances en derechos y la mejora de los servicios públicos como garantes de una mayor igualdad social.

Es una necesidad imperiosa poner en claro cuáles deben ser las prioridades en este momento para la izquierda alternativa asturiana.

El blanqueamiento de la ultraderecha, que la hace penetrar en distintas capas sociales de manera transversal, no puede cegarnos sobre las consecuencias nefastas que los nuevos tiempos políticos pueden traer para la sociedad asturiana.

Un acuerdo político en torno a un programa que aúne a las distintas fuerzas de la izquierda alternativa asturiana, que suponga un compromiso con la ciudadanía, que aliente un contrato social, que acumule fuerzas para consolidar una Asturies de progreso y que pueda dar la batalla con garantías en las instituciones como fuerza influyente y no residual, debería ser nuestra aspiración.

La desazón a la que lleva la desunión es el mayor aliado de nuestros adversarios políticos y de clase. Es nuestra gente la que se queda en casa cuando llegan las elecciones y no se ve horizonte.

Vivimos tiempos muy complejos, soplan vientos adversos, pero siempre hay lugar para la esperanza, aprendamos de quienes, ante circunstancias similares, supieron dar respuestas con resultados.

Tuit de Espinosa de los Monteros.

Estamos ante una responsabilidad histórica para una izquierda alternativa de Asturies que representa a muchas decenas de miles de personas que quieren la unidad para lograr más fuerza, hay que trabajar para tender puentes y no muros, buscar acuerdos y no enfrentamientos, fijar lo mucho que nos une frente a lo que nos separa, priorizar políticas y no siglas, fomentar trabajo colectivo por encima de personalismos, buscar puntos de encuentro apelando a la generosidad, el diálogo y el entendimiento, exigir altura de miras para poder condicionar para bien el futuro de Asturies y su gente con políticas honestas y coherentes que respondan a las necesidades de la mayoría social.

Trabajar, en definitiva, en torno a un programa común de mínimos que permita confluir para ganar fuerza, que también con la presencia  en la calle, la reivindicación y la movilización, nos haga ser capaces de dar la batalla en unas instituciones en las que se decide el rumbo político, conseguir que no se desperdicie ni uno solo de los apoyos necesarios y que todo ello a la vez suponga un estímulo, ilusión y esperanza para quienes queremos una sociedad, una Asturies, más justa, solidaria, diversa, abierta y con futuro.

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