Con el plazo de participación en los Premios Ejército 2026 abierto durante este mes de enero, la presencia de actividades educativas vinculadas al Ejército y el uso de simbología militar en centros educativos asturianos vuelve a generar valoraciones contrapuestas en la comunidad educativa y política del Principado.
La difusión de este concurso estatal dirigido a centros de enseñanza se suma a otras actuaciones institucionales, como izados de bandera en colegios públicos de Asturias, que forman parte del panorama educativo autonómico y han sido objeto de críticas por parte de sindicatos docentes y organizaciones sociales, así como de respaldo desde otros ámbitos políticos.
Los Premios Ejército: origen, objetivos y alcance
Los Premios Ejército, en su modalidad de Enseñanza Escolar, son una iniciativa organizada por el Estado Mayor del Ejército de Tierra que en 2026 alcanza su 61ª edición. La convocatoria fue publicada oficialmente en el Boletín Oficial del Estado en noviembre de 2025 y está dirigida a centros educativos de todo el país.
Según las bases oficiales, el objetivo del certamen es que el alumnado conozca “las múltiples actividades de las Unidades del Ejército de Tierra, los valores que atesoran y la historia y cultura militar”. La participación está abierta a centros de Primaria, Secundaria, Bachillerato, Formación Profesional de Grado Medio y Enseñanza Especial, que pueden presentar trabajos colectivos en distintos formatos, desde textos y vídeos hasta maquetas o proyectos plásticos.

Los contenidos propuestos abarcan desde la historia del Ejército y sus misiones internacionales hasta sus tradiciones o acciones de cooperación civil. En la edición de 2026, además, se incorpora como eje temático el 250º aniversario de la contribución militar española a la independencia de los Estados Unidos de América, una efeméride histórica que adquiere un matiz particular en un contexto internacional marcado por la actualidad de la política exterior estadounidense y las amenazas de intervención bélica de su presidente en otros países soberanos.
La convocatoria permanece activa durante el mes de enero y llega a los centros educativos asturianos a través de su publicación en portales educativos autonómicos.
Marco institucional en Asturias
La difusión de la convocatoria de los Premios Ejército en portales como Educastur tiene carácter informativo. En la propia ficha publicada se especifica que la organización del concurso corresponde al Ejército de Tierra y que la Consejería de Educación del Principado de Asturias no asume su desarrollo ni acreditación pedagógica.

Hasta el momento, no se han hecho públicos posicionamientos específicos del Gobierno del Principado sobre el encaje curricular de los Premios Ejército, más allá de su inclusión informativa en los canales oficiales dirigidos a los centros educativos.
Críticas desde el ámbito sindical y social
Desde el ámbito sindical, SUATEA expresó su rechazo a la convocatoria en un comunicado publicado el 11 de diciembre de 2025. En él, el sindicato critica que el concurso invite al alumnado a elaborar trabajos centrados en “misiones, héroes, hazañas y tradiciones” del Ejército y considera que este enfoque se aleja de los principios de educación para la paz y la resolución pacífica de conflictos recogidos en la normativa educativa.
Las organizaciones sociales también han manifestado su oposición a este tipo de iniciativas. La Coordinadora Asturiana de ONGDs (CODOPA) expresó su rechazo tras un acto de izado de bandera celebrado en un colegio público de Oviedo en octubre de 2025, señalando que la presencia de simbología y personal militar en centros educativos contribuye a normalizar valores militaristas en el ámbito escolar y defendiendo una mayor centralidad de la cultura de paz, los derechos humanos y la cooperación internacional en la educación pública.
Posiciones políticas: apoyos y objeciones
Las iniciativas con presencia militar en centros educativos han generado también reacciones políticas. En el caso del izado de bandera previsto en un colegio público de Oviedo en octubre de 2025, desde la extrema derecha, el grupo municipal de Vox defendió públicamente el acto y criticó a las entidades que lo cuestionaban, enmarcando la bandera y las Fuerzas Armadas como parte de la normalidad institucional . En ese mismo episodio, Izquierda Unida rechazó la petición de Vox de revisar la subvención municipal a CODOPA, después de que la Coordinadora expresara su malestar por actos militares en colegios públicos .

En un plano más amplio, el debate se conecta con posiciones estatales sobre gasto militar y militarización de ámbitos civiles. El 7 de junio de 2025, una manifestación en Madrid contra el aumento del gasto en defensa —convocada por decenas de colectivos— contó con participación o apoyo de dirigentes y representantes de Podemos, Izquierda Unida y Movimiento Sumar, que reclamaron priorizar inversión social frente a planes de rearme. Aunque estas posiciones no se refieren de forma directa a los Premios Ejército, ayudan a explicar el marco político desde el que algunas fuerzas interpretan críticamente iniciativas educativas vinculadas a instituciones militares.
El antecedente parlamentario tampoco es nuevo. En 2017, el Senado rechazó una iniciativa de Unidas Podemos que pedía prohibir la presencia del Ejército en ferias educativas y en centros de formación, un episodio que evidenció la existencia de líneas políticas divergentes sobre el papel de las Fuerzas Armadas en espacios educativos
Un contexto europeo marcado por el rearme y la relación con la juventud
Las tensiones en torno a la presencia militar en espacios educativos no son exclusivas de España. En Italia, bajo el gobierno de Giorgia Meloni, se ha intensificado el debate sobre el papel de las Fuerzas Armadas en ámbitos civiles, incluidas escuelas y universidades. Plataformas de profesorado y organizaciones pacifistas han denunciado una mayor visibilización institucional del Ejército en el sistema educativo, en un contexto de refuerzo del discurso nacional y del aumento del gasto en defensa impulsado por el Ejecutivo italiano.
En Francia, el Gobierno de Emmanuel Macron ha anunciado el relanzamiento de un servicio militar voluntario para jóvenes, previsto a partir de 2026, con el objetivo declarado de reforzar el vínculo entre ciudadanía y Fuerzas Armadas en un escenario de crecientes tensiones internacionales. La iniciativa ha generado debate público sobre el papel de la formación cívica y la presencia de lo militar en la socialización juvenil.

En Portugal, aunque no se han impulsado programas escolares de carácter militar, sí se han producido debates parlamentarios y pronunciamientos críticos de sectores educativos y sociales ante propuestas para ampliar la participación de las Fuerzas Armadas en actividades juveniles y formativas no regladas.
Este tipo de iniciativas se inscriben en un contexto europeo marcado por el giro en las políticas de seguridad tras la invasión rusa de Ucrania, que ha impulsado un aumento del gasto militar y debates sobre autonomía estratégica en Europa. Al mismo tiempo, las tensiones con Estados Unidos —con señalamientos públicos de la administración Trump sobre la necesidad de que los aliados europeos “se defiendan por sí mismos” y la percepción de un posible distanciamiento del paraguas de seguridad tradicional estadounidense— han reforzado la urgencia de que los países europeos reconsideren sus políticas de defensa y su relación con las fuerzas armadas.
Informes recientes del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) constatan que Europa atraviesa el mayor ciclo de rearme desde el final de la Guerra Fría, acompañado no solo de un aumento del gasto militar, sino también de una mayor centralidad simbólica y política de las Fuerzas Armadas.
Desde el ámbito académico, centros como el Delàs Center for Peace Studies han analizado cómo este cambio de paradigma en las políticas de seguridad tiene efectos que trascienden lo estrictamente militar y se proyectan sobre espacios civiles como la educación y las políticas juveniles, en un contexto de creciente centralidad del discurso de la seguridad y la defensa.
Más allá de la convocatoria
Con la convocatoria de los Premios Ejército 2026 activa durante este mes de enero, las reacciones que suscita permiten observar una cuestión de fondo: cómo se articulan las relaciones entre la escuela pública, las instituciones del Estado y la transmisión de valores en un contexto internacional marcado por el rearme y la incertidumbre geopolítica.
Para algunos actores, se trata de una propuesta institucional más dentro del calendario escolar; para otros, es una expresión de una mayor presencia de lo militar en espacios tradicionalmente concebidos como civiles. En cualquier caso, estas iniciativas no se producen en un vacío. Conviven con debates más amplios sobre qué memorias, qué referentes y qué prioridades se trasladan a las aulas en un momento de redefinición del papel de la educación pública en Europa.



























