La Vega, el palacio invisible de Alfonso II

Los expertos coinciden en la importancia de investigar a fondo los restos arqueológicos detectados baja la antigua fábrica de armas.

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Sonia Moreno
Sonia Moreno
Corresponsal de la Cadena SER en el Magreb, y coloboradora habitual de El Español y Eldiario.es. Vive desde 2010 en Marruecos, donde también trabajó para el diario Público hasta su cierre en papel.

Un estudio arqueológico promovido por el Ayuntamiento de Oviedo bajo la fábrica de La Vega en octubre de 2025 para evaluar el potencial arqueológico en el marco de los planes de reconversión urbanística apunta a la posible existencia de restos del palacio de Alfonso II, de “gran relevancia histórica”. Por lo que el informe concluye que “con premura, hay que realizar investigaciones arqueológicas más rigurosas”.

La evaluación técnica del solar de la arqueóloga Esperanza Martín Hernández, al que ha tenido acceso NORTES, indica que en una parte de ese emplazamiento “hay una hallazgo relevante”. Concretamente en el área 5, que se correspondería con el entorno de la Nave de Cañones, se detectó una posible infraestructura subterránea de grandes dimensiones a más de un metro de profundidad.

Lo más llamativo es que su orientación coincide con la de la cercana iglesia prerrománica de San Julián de los Prados (Santuyano), lo que sugiere una naturaleza no moderna. Por lo tanto, podrían encontrarse los restos palatinos de uno de los principales reyes de la monarquía asturiana, como ya habían advertido varios especialistas anteriormente.

Iglesia de Santuyano. Foto: Alisa Guerrero

En todo caso, el solar de la antigua fábrica ocupa unas 20 hectáreas y es un espacio de gran complejidad histórica porque presenta capas superpuestas de ocupación de origen altomedieval (S.VII-IX), cuando el terreno formaba parte del dominio regio del Reino de Asturias. Precisamente, por este motivo se baraja la hipótesis de que albergara el palacio del rey Alfonso II.

Por otro lado, hubo un periodo medieval que fue sede del monasterio benedictino de Santa María de La Vega, fundado en 1153. Y finalmente, está la etapa industrial, acogiendo la Real Fábrica de Armas de Oviedo desde finales del siglo XVIII hasta su cierre en 2012.

Por lo tanto “para confirmar que se encuentra el palacio de Alfonso II sería de importancia realizar excavaciones, porque obviamente tiene un gran valor y de alguna manera hay que protegerlo. La mera posibilidad de su existencia debería ser suficiente para paralizar cualquier actuación que pudiera perjudicarlo”, asegura el arqueólogo José Ángel Ocharán a NORTES.

La Vega en una imagen de principios del XX.

Este doctor en Arqueología y Prehistoria de la Universidad de Alicante explica que el protocolo a seguir es “primero excavarlo para documentar lo que hay realmente, luego ponerlo en valor para decidir conservarlo o no y si es necesario modificar el plan de lo previsto. Siempre hay una solución, aunque suele depender de temas económicos”.

De hecho, a pesar de que el informe clasifica el sitio como de bajo riesgo arqueológico en su conjunto, recomienda realizar sondeos manuales en el Área 5 con urgencia para determinar la naturaleza de los restos detectados a un metro de profundidad.

Además, se debe realizar un seguimiento presencial de cualquier remoción de tierras en todo el recinto, ante la posibilidad de que existan restos perecederos o sutiles que el radar no pudo identificar.

Por último, se sugiere utilizar los datos obtenidos para crear modelos 3D y estrategias de divulgación que pongan en valor la historia del sitio sin necesidad de excavaciones masivas.

Limitaciones del georradar

El estudio concluye que, de manera general, existe una ausencia de restos arqueológicos significativos en la mayor parte de los viales y espacios abiertos analizados. El 95% del sitio muestra un perfil natural o alterado únicamente por rellenos modernos y raíces.

Sin embargo, para explorar el subsuelo sin excavar se emplearon tecnologías avanzadas de alta resolución como el georradar, que tiene unas limitaciones debido a los suelos arcillosos y húmedos que atenúan la señal y restringen la profundidad efectiva a unos dos o tres metros.

Igualmente los escombros, metales pesados y restos de munición de la fábrica de armas generan “ruido” en los datos. Incluso las estructuras de madera medievales (postes o empalizadas) son muy difíciles de detectar con georradar debido al bajo contraste dieléctrico cuando están descompuestas.

En conclusión, “el georradar es muy limitado. En campo abierto funciona, pero en un solar de una antigua fábrica con todo el metal, las tuberías y las cosas que hay por debajo es más complicado”, confirma el arqueólogo José Ángel Ocharán.

Zona en la que puede localizarse el palacio.

De esta manera, este experto señala que “nos encontramos con dos factores, la necesidad de conservar este patrimonio industrial de la antigua fábrica, pero si lo que está debajo es el palacio, defendería una actuación arqueológica porque el georradar solo nos da una pista pero no es fiable. A tenor de lo que saliera en las excavaciones, plantearía ampliar o no ampliar a las áreas circundantes y, por supuesto, ponerlo en valor”.

La sospecha no es nueva

El Ayuntamiento de Oviedo ocultó el hallazgo de los restos arqueológicos, a pesar de tener el informe técnico desde el mes de octubre, y una vez se conoció le restó importancia, según han denunciado el grupo municipal socialista y el colectivo Salvemos La Vega.

Actuar en la zona obviando estas indicaciones de conservación arqueológica podría constituir un delito tipificado en el artículo 323 del Código Penal, relativo a daños en bienes de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental, así como en yacimientos arqueológicos.

Sobre todo cuando arqueólogos como César García de Castro y Sergio Ríos advirtieron hace años de la posibilidad de que el palacio de Alfonso II ‘El Casto’ se situara en el solar de la Fábrica de Armas de La Vega, cercano a la Iglesia de San Julián de los Prados, como se desprendía de una crónica de Alfonso III, el último rey del Reino de Asturias en el año 885.

Igualmente, para defender esta hipótesis se valieron de otras excavaciones como la del palacio de Alfonso III en la calle Schultz. Posteriormente también secundaron esta hipótesis otros especialistas como Lorenzo Arias Páramo.

Alfonso II El Casto.

Para investigadores como Francisco José Borge Cordovilla, autor de ‘El pasado altomedieval del solar de la Fábrica de Armas de Oviedo: apuntes para una aproximación a su realidad edilicia’ el lugar alberga un legado “oculto e implícito” de mayor trascendencia que su indiscutible valor industrial: el palacio que Alfonso II y el monasterio de Santa María de la Vega.

Las Crónicas Contemporáneas del Reino de Asturias, concretamente las atribuibles a Alfonso III, en sus dos versiones, “señalan claramente cómo el palacio real de Alfonso II se situaba a “un estadio” de la iglesia de los santos Julián y Basilisa, atribuida también por el cronista a dicho monarca”, narra Cordovilla. Y entre las donaciones de Alfonso III en 896 se documenta la iglesia de Santullano, sus “palacios”, “baños”, y “triclinios”.

Para el historiador asturiano Lucas Cepeda la propuesta de futuro de La Vega “no debería ser una elección entre parque o viviendas, sino una arqueología pública y abierta”. Apunta a que “un centro de interpretación que explique la evolución del espacio, de palacio a monasterio, de monasterio a complejo fabril, permitiría que el patrimonio invisible se convirtiera en un activo educativo y turístico, utilizando incluso realidad aumentada para recrear lo que el georradar ya ha empezado a vislumbrar”. Además, “excavar e ir investigando un proyecto que puede durar años para saber lo que hay no está reñido con otros usos al mismo tiempo como un centro de interpretación del recinto, donde se explique la historia de todo lo que representó en cada época de la historia”, incide Cepeda.

Realmente, La Vega es una oportunidad única en Europa. La pregunta que se hace este estudioso es si “las administraciones tendrán la voluntad de conocimiento necesaria o si preferirán seguir dando la callada por respuesta mientras el tiempo y el hormigón sellan para siempre los secretos de Santuyano”.

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