ArcelorMittal desbloquea parte de sus inversiones en Francia, mientras los sindicatos siguen reclamando la nacionalización

Las organizaciones sociales denuncian que la electrificación de la acería de Dunkerque no será total y que el grupo mantiene el recorte de empleo.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Mittal desbloquea parte de sus inversiones medioambientales en Europa y lo hace en Francia, el país en el que mayor presión social y política existe para que el Estado adquiera sus acerías. Cuánto ha influido la amenaza de nacionalización en esta apuesta resulta difícil calibrar, ya que no es el único factor que puede haber jugado a favor de la ejecución de las ayudas concedidas al gigante mundial del acero.

El presidente Emmanuel Macron destacó este martes que proyectos como el de la planta de la siderúrgica de ArcelorMittal en la ciudad portuaria de Dunkerque, que empezará a funcionar con su primer horno eléctrico a partir de 2029, sirven para reforzar la soberanía industrial de Europa. En su vista al lanzamiento del nuevo horno, Macron insistió en que Europa necesita “ser más independiente y más fuerte” en sectores claves como el de siderurgia para no depender de mercados como el chino.

“Protegernos ante la competencia desleal no se trata de nada insultante, no hay que ser ingenuos”, aseveró el presidente francés, quien habló de medidas de protección como los aranceles y el impuesto al carbono.

Con una inversión de 1.300 millones de euros, el horno eléctrico servirá para producir metal sin usar carbón -fuerte emisor de dióxido de carbono (CO2)- y, por tanto, reducir drásticamente la emisión de emisiones en la fábrica más contaminante de Francia.

Críticas de sindicatos y oposición

La inversión, financiada al 50% por la UE y Francia, supone un avance, pero lejos de las promesas posteriores a la pandemia, cuando se llegó a hablar de una acería 100% eléctrica. De hecho, la multinacional mantiene sus planes de ajuste de plantilla, así como de deslocalización de parte de las actividades y servicios a India.

Se estima que la planta tenga una capacidad de producir hasta dos millones de toneladas de acero al año, muy por debajo, según los sindicatos, del nivel de producción necesario para mantener la competitividad de la acería. Las organizaciones sindicales mantienen de hecho la presión para nacionalizar al grupo, que da trabajo a 15.400 personas en Francia en 40 centros de producción.

“Macron desfila en Dunkerque para anunciar la construcción de un único horno de arco eléctrico por parte de ArcelorMittal… que solo cubrirá un tercio de la producción de acero” afirmaba este martes en sus redes Aurélie Trouvé, diputada de la Francia Insumisa, partido impulsor de la recientemente aprobada ley para nacionalizar la siderurgia, un texto que llegará este mes al Senado. Con todo, y a pesar de la mayoría favorable en la Asamblea Nacional, el gobierno de Macron puede paralizar la iniciativa de la izquierda.

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