Minería, centrales térmicas e industrias: dónde están los vertederos asturianos

La mayoría son anteriores a la directiva europea de 1999, lo que significa que podrían carecer de medidas de contención modernas.

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Una investigación periodística internacional ha localizado mediante información pública más de 60.000 vertederos en toda Europa, de los cuales casi un 30% se ubican en zonas con riesgo significativo de inundación. Otros muchos se sitúan en zonas protegidas o en perímetros de protección de aguas de consumo, con los riesgos que ello conlleva. Sin embargo, según esta publicación del consorcio Investigate Europe, se estima que existen alrededor de medio millón de depósitos tóxicos de este tipo, que aproximadamente el 90% son anteriores a la entrada en vigor de las directivas europeas de vertido de residuos y que no se conoce la ubicación exacta de buena parte de ellos.

En Asturias hay en estos momentos una docena de vertederos, buena parte de los cuales están vinculados a la industria energética y siderúrgica. La mayoría de los vertederos asturianos son anteriores a la directiva europea de 1999, lo que significa que podrían carecer de medidas de contención modernas, como el uso de revestimientos protectores para evitar fugas de residuos nocivos. El Plan Estratégico de Residuos del Principado (2014-2024) declara las zonas de riesgo de inundabilidad como inhabilitadas para acoger nuevos vertederos, pero no detalla cómo actuar ante los ya instalados en áreas de riesgo.

Empezando por el occidente, la primera de estas instalaciones es el vertedero de Buseiro, en el concejo de Tineo, abierto en 2009 para acoger residuos de la central térmica de Soto de la Barca y operado por Unión Fenosa. Este vertedero se ubica a pocos metros con alta probabilidad de inundación.

En el concejo de Belmonte, la empresa Orovalle cuenta con un vertedero para depositar residuos de la cercana mina de El Valle-Boinás.

Ya en el centro de Asturias, en el concejo de Langreo, la cartografía muestra el vertedero antes ligado a la central térmica de Lada, y después puesto en funcionamiento para acoger residuos de otras instalaciones y gestionado por Hunosa. Sin embargo, este vertedero no tiene actividad desde el pasado mes de septiembre, cuando el Tribunal Superior de Justicia de Asturias falló a favor del ayuntamiento langreano argumentando que “el funcionamiento autónomo del vertedero no estaba contemplado en la autorización ambiental”.

Entre Gijón y Avilés y los concejos aledaños se concentran la mayor parte los vertederos reconocidos oficialmente. En este último municipio figura una instalación de la empresa Recuperaciones de Escorias y Áridos , muy próxima a la planta de Arcelor. Ligado a esta última empresa está también el vertedero del Estrellín, vinculado además con la planta de Asturiana de Zinc.

En el caso de Gijón, está el vertedero de escorias y cenizas de Muniello, gestionado por EDP. Otro más en la localidad de Veriña, propiedad de Arcelor y destinado a depositar los residuos provenientes de la cantera de dolomía; al que se suma el vertedero de Serín, operado por Cogersa.

Según las comprobaciones realizadas por este equipo periodístico, el Ministerio para la Transición Ecológica reconoce no disponer de un inventario completo y actualizado de los vertederos en el territorio español. Bruselas ha abierto 42 procedimientos de infracción contra Estados miembros por incumplimientos de la Directiva de Vertederos; y casi la mitad siguen abiertos. España figura entre los señalados: en febrero de 2024 la Comisión Europea llevó a España ante el Tribunal de Justicia de la UE por no haber cerrado, sellado ni restaurado al menos 195 vertederos ilegales desde 2008.

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