La Benéfica celebra este sábado sus primeros 100 años de historia

Escucha sonora, comida popular, karaoke y una cápsula del tiempo para 2050 marcan una jornada pensada para reunir a vecinos y visitantes.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

Hay centenarios que empiezan con discursos. El de La Benéfica comenzará este sábado escuchando el edificio. El antiguo teatro de L’Infiestu, construido en 1926, celebrará sus cien años con una jornada que incluirá una escucha sonora de la memoria del inmueble, comida popular, concursos, karaoke, actuaciones y el entierro de una cápsula del tiempo destinada a abrirse en 2050. El programa terminará oficialmente allí, aunque la fiesta continuará después en La Traviesa, con la actuación de Pusharra.

La celebración quiere rendir homenaje a la historia del edificio, pero también mirar hacia delante. “Queremos que sea una celebración que también sea un homenaje al pasado, pero darnos cuenta de que el futuro está aquí por llegar y vamos hacia ello”, explica Antía Seijas, programadora cultural de La Benéfica. “Somos conscientes de que el edificio cumple 100 años y de que nos gustaría que durase 100 años más”.

Escuchar un edificio de cien años

La primera actividad del día correrá a cargo del colectivo Lo Fácil, que ha preparado una escucha sonora del edificio en colaboración con Radio Barullu. La propuesta surgió cuando la organización empezó a pensar cómo abrir una celebración de estas características. Querían una actividad gratuita, abierta y participativa, pero también algo que pusiera el foco sobre el propio teatro. “Nos parecía bonito poder recorrer esa historia de manera sonora”, explica Seijas.

La Benéfica en una imagen histórica.

Y la historia del edificio da para ello. A lo largo de este siglo, La Benéfica ha sido sala de conciertos, cinematógrafo, espacio de encuentro vecinal, cerró durante la guerra y terminó teniendo usos tan distintos como una fábrica de dulces o un garaje. La escucha preparada por Lo Fácil parte precisamente de esa acumulación de memorias y de los sonidos que acompañaron las distintas vidas del inmueble.

La actividad encaja además con una forma muy concreta de entender la relación entre tradición y contemporaneidad. “No queremos conservar las tradiciones como si fuera un museo”, explica Seijas. Tampoco se trata, añade, de abrazar únicamente lo moderno y olvidar todo lo anterior. Lo importante es reconocer lo que fue el edificio y el lugar que ocupó en la vida de la comarca para construir algo que siga teniendo sentido en el presente.

Comer, cantar y participar

Después llegarán la comida popular, los concursos y el karaoke. La organización podría haber optado por una gala más convencional para celebrar el centenario, pero prefirió construir una jornada participativa, pensada para que la gente no acuda únicamente como espectadora.

Parte del equipo de La Benéfica.

La propia programación nació de esa idea. Seijas explica que fue diseñada junto a personas voluntarias vinculadas al proyecto. Se hizo un llamamiento para pensar colectivamente la celebración y muchas de las propuestas surgieron de esas conversaciones.

“La gente propuso mucho esto de la comida popular”, cuenta. Compartir mesa era una manera sencilla de garantizar que la celebración se viviera de forma colectiva. Los concursos responden a una lógica parecida. “Todo el mundo puede aportar algo divertido y cultural también”, resume.

La programadora recuerda además que este tipo de actividades forman parte de una tradición festiva muy arraigada en la zona. Habla de concursos, disfraces y celebraciones populares que durante años formaron parte de la vida social de L’Infiestu. El centenario pretende conectar también con esa memoria. En ese contexto aparece una de las actividades más inesperadas del programa: el karaoke.

La idea surgió de las propias voluntarias. “Aquí no se da”, explica Seijas. Mientras en ciudades como Xixón o Uviéu es relativamente fácil encontrar espacios de este tipo, en la zona apenas existen propuestas similares. Por eso decidieron incorporarlo a la celebración. Habrá canciones de distintos géneros y la posibilidad de participar tanto en grupo como individualmente. “Vamos a ver cómo sale”, reconoce entre risas.

La frase sirve para explicar el karaoke, pero también el momento que atraviesa el proyecto. Pese a la repercusión que ha alcanzado en los últimos años, desde dentro siguen sintiendo que están empezando.

“Este proyecto tiene mucho altavoz, entonces parece que llevamos aquí mogollón de años pegándonos”, comenta Seijas. “Pero en realidad todavía estamos proyectándonos en cosas, consolidándonos”.

Una cápsula para 2050

La última gran actividad del día será el entierro de una cápsula del tiempo que permanecerá cerrada hasta 2050.

La organización quiere convertir ese momento en algo más que un gesto simbólico. Habrá cámaras de fotos, materiales para escribir mensajes, hacer collages y dejar pequeños recuerdos de la jornada. La idea es que quienes participen puedan dejar constancia de este momento concreto en la historia de La Benéfica. “Viene de una idea un poco romántica”, reconoce Seijas.

La programadora explica que la propuesta nació de una reflexión muy sencilla. Nadie sabe qué será de la asociación dentro de veinticinco años. Tampoco qué aspecto tendrá el edificio o qué lugar ocupará entonces en la vida cultural de la comarca. “Dentro de 25 años sabe Dios dónde estamos”, dice.

Antroxu de La Benéfica. Foto: David Aguilar Sánchez

Por eso la cápsula no pretende conservar únicamente objetos. También quiere guardar algo del momento que vive hoy el proyecto. Cuando se le pregunta qué actividad representa mejor a La Benéfica, Seijas no duda en señalar precisamente esta. La elección tiene que ver con la creación colectiva, pero también con una cierta voluntad de esperanza. “Queremos plantar un poco esa esperanza de que vamos a seguir aquí”.

La celebración llega además en un momento en el que alrededor del antiguo teatro han ido apareciendo proyectos como Radio Barullu y otras iniciativas culturales que han contribuido a convertir el espacio en algo más que una sala de espectáculos. Parte de la visibilidad alcanzada por el proyecto está relacionada con Rodrigo Cuevas, uno de los principales impulsores de la recuperación del edificio. Seijas lo describe lejos de cualquier papel simbólico. “Trabaja todo el tiempo en La Benéfica”, explica. Lo mismo puede estar atendiendo la barra, moviendo materiales o desbrozando el jardín que participando en las decisiones estratégicas del proyecto.

La programadora cree que uno de los cambios más importantes que ha traído consigo La Benéfica no es fácil de medir. No habla de cifras ni de grandes transformaciones visibles. Habla de una sensación compartida por mucha gente de la comarca. “La gente siente que tiene un lugar”, explica. “Que Piloña tiene un sitio en la escena artística”.

Cuando la cápsula quede enterrada, la jornada todavía no habrá terminado. Seijas insiste en mencionar una última parada en La Traviesa, donde actuará Pvxarra, aunque no forme parte estrictamente de la programación de La Benéfica. Será “un poco el fin de fiesta”, explica. La organización quiere que la celebración continúe allí y que quienes hayan compartido el día vuelvan a encontrarse una vez más. También eso forma parte de la idea que atraviesa todo el centenario, la de seguir conectando a la gente, los espacios y los proyectos que hoy dan vida cultural a L’Infiestu.

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